6 minutos
69,742
Hola, me llamo Tamara, tengo 22 años, vivo con mi madre y mi hermano de 21 años. Desde hace unos meses comencé a leer estos relatos, y cada vez que los leo, quedo completamente mojada y con muchas ganas de sexo. He leído sobre el amor filial y no he dejado de pensar cómo sería hacerlo con mi hermano.
Mi hermano tiene una pija grande, en estado normal, sin erección, y es bastante gruesa. Se la he visto en muchas ocasiones, ya que él a veces se ha vestido enfrente mío, o yo he entrado al baño a buscar algo y se la he visto. Tenía mucha curiosidad de cómo sería erecta, así que hace unas semanas, cuando mi hermano estaba dormido, que por cierto es una roca durmiendo, entré a su cuarto y le bajé un poco el bóxer, y allí estaba esa pija gruesa y grande. Le pasé mi lengua dos veces, pero él se movió, así que me fui. Mi única intención era verla erecta, así que comencé a planear cómo podría hacer para vérsela.
Se me ocurrió abrir esta página y ponerme a leer relatos con la intención de que él los viera y ver qué me decía. Esa noche, mi mamá se iría a dormir a casa de mi abuelo, que estaba recién operado para hacerle compañía, así que estábamos solos. Entré a esta página y comencé a leer relatos en donde describían los tamaños de los penes. Ya estaba realmente mojada, llamé a mi hermano y le pregunté si era verdad que un pene podía medir más de 20 cm. Me preguntó por qué le preguntaba eso, y le dije que estaba leyendo unos relatos, y él se dispuso a leer. Le dije que buscaría una regla para que se la midiera y me dijera. Me paré y fui por una regla, y cuando regresé, mi mirada se fijó en el bulto de mi hermano; él se había quedado allí leyendo relatos.
Le dije que entrara a “este”… (Amor filial), y comenzamos a leer. Una madre con su hijo fue el primero, luego entre una chica con su hermano. Yo solo lo miraba y nadie decía nada. Le dije que midiera su pene para ver cuánto mide. Él se bajó los pantalones y el bóxer, y eso era realmente enorme, pero más que el tamaño, me llamaba mucho la atención lo gruesa que era. Le dije en medio de broma: “¿Cómo te aguantan eso?” Él se rió y no dijo nada. Le di la regla y medía 21.5 cm de largo. El ancho no lo medimos, yo estaba súper mojada. Le dije: “¡Vaya!, te felicito, tienes buen equipo.” Él me contestó: “¿Has tenido sexo?” Le dije un poco apenada que sí. No dijimos nada más y seguimos leyendo, él con su pija al aire. Yo simulaba leer, pero en realidad le miraba su pija.
Cuando vi una secreción transparente, no aguanté más y pasé mi mano por la cabeza de su pene, como para limpiarlo. Él solo dijo: “¡Eeeeyyyy!” Yo quité mi mano, y él me dice: “Sigue si quieres.” Yo seguí tocándoselo, y vi cómo a él le gustaba porque cerraba los ojos. Aproveché para meterlo a mi boca, solo escuché un “¡waoooo!” y comencé a mamarle la enorme pija de mi hermano. Yo estaba muy excitada, se la mamé unos 15 minutos hasta que se vino en mi boca. Él, apenado, me dice: “¿Te la tragaste?” Le dije que sí y fui al baño a limpiarme un poco. Cuando volví, mi hermano me dice: “¿Te puedo devolver el favor?” Le dije: “¿Cómo?” Y me dijo que me quitara mi pijama que traía puesto. Me la quité, solo la parte de abajo, y me senté en la silla. Él se arrodilló y comenzó a lamer mi conchita. ¡Qué delicia sentía! Era tan excitante, me encantaba, chupaba mi clítoris, tan rico.
Luego me coloqué en el piso y él siguió lamiéndome. Quería sentirlo dentro de mí, y le dije que me metiera su pija. Él no lo pensó y lo hizo, y comenzó a tocar mis senos. Nunca había sentido una pija tan gorda y grande dentro de mí. Yo le decía que la metiera toda, y la metía hasta donde podía, y creo que aún quedaban unos centímetros sin entrar. Le dije que me quería colocar arriba, así que lo hice. Comencé a cabalgar, sentí mucho dolor en el vientre, pero no paraba, me encantaba. Nos quedamos follando buen tiempo hasta que ambos nos corrimos.
Me fui al baño a ducharme, y cuando salí, mi hermano no estaba; ya se había ido a acostar. Fui a hacer lo mismo, pero no podía dejar de pensar en lo que había pasado y con qué cara lo miraría la mañana siguiente. Creo que me dormí unos minutos cuando desperté. Deseaba su pija, así que me fui a su cuarto. Él estaba dormido como una piedra, le bajé el bóxer y comencé a mamar su pija. Quería que se pusiera erecta para seguir cabalgando. Mi hermano se movía, pero sin despertarse, pero yo sentía cómo iba creciendo y poniéndose más gorda y dura. Me desnudé, ya no aguantaba más. Aún no estaba del todo erecta cuando me senté sobre él y lo metí en mi conchita. Allí fue cuando él despertó. Yo lo besé en la boca, no lo dejé decir nada y comencé a moverme. ¡Qué rico es sentir cómo va creciendo esa pija dentro! Comencé a cabalgar muy rápido hasta que me vine. Practicamos varias posiciones, y así pasamos lo que quedaba de la noche.
Esto ocurrió hace dos semanas, y desde ese día lo hemos hecho todos los días en las mañanas cuando mi mamá se va a trabajar.
No sé si me estaré volviendo loca, pero deseo tanto la pija de mi hermano. Mañana mi mamá viajará a la capital y regresará en la noche, así que le pediré que me folle por el culo. Luego les cuento cómo me fue.