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Dicen que lo prometido es deuda. Pasaron un par de semana del primer encuentro entre mi suegra y yo. La relación entre mi señora y quien esto escribe había mejorado algo, no le insistía tanto, debido a que mi suegra iba a proporcionar lo que mi esposa me negaba, las relaciones sexuales entre ambos habían discurrido normal. Las discusiones habían cesado. A la primera ocasión de volver a quedarnos sólos, ambos decidimos no perder tiempo, para estar más cómodos y tranquilos, acordamos dar rienda suelta a nuestra lujuria en la casa materna de mi esposa.
Entro algo emocionado y ansioso por lo que me esperaba, mi musa estaba con una bata clara y sin bragas, inmediatamente la erección es muy evidente, el brillo que reflejaba los ojos de mi amante irradiaba puro deseo, al notar mi miembro en tal condición no dudo en acercarse sin articular palabra alguna se lo llevo a su boca y dándome una mamada fenomenal, ella tomó el control de la situación y yo me dejé hacer, al incorporarse me invita a su cuarto,al llegar a su cama se coloca boca abajo y se separa las nalgas, acepto su invitación y apoyo la punta de mi pene en el rico ano de mi suegra, para mi sorpresa estaba lubricado, hundiendo mi falo en sus entrañas, bombeando a diferentes ritmo y ella gimiendo y gozamdo, alcanzando varios orgasmos, le aviso que me voy a correr, respondiendo ella que presionara con fuerza, así lo hice, acabando de manera magistral, quedando rendido sobre la espalda de mi putica. Al sacar mi polla del ano de ella me dice que lo prometido es deuda. Nos incorporamos, nos duchamos,reposamos un poco. Mi suegra me dice que la espere un momento, se retira del cuarto, como a los cinco minutos regresa con mi cuñada.
Venia radiante, vestía una falda corta, con una cotica, sin ropa interior, nuevamente mi miembro reaccionó, recibiendo amagos de ambas mujeres por mi virilidad, cualquiera en esa situación reaccionaria igual, no hay mejor afrodisíaco que una mujer desnuda, bueno, en éste caso eran dos.
La hermana de mi esposa se sentó al borde de la cama con las piernas abiertas, mostrando su hermosa y rasurada vagina, sin pensarlo dos veces me zambulli en esa ostra rosada, lamiendo, chupando y besando, mi suegra se acomodó también chupando mi pene, poco a poco nos fuimos acoplando, todo estaba engranando a la perfección, en mi mente sólo estaba el deseo de penetrarla por todos sus agujeros.
Le indico que se ponga en cuatro, coloco mi falo en su boca, mientras mi suegra se encarga de lamerle su chocha y su ano, nos mantuvimos así hasta que mi cuñada bastante exitada deseaba ser penetrada, en esa misma posición la penetro por su rica totona, ella lamia el chocho de su madre, toda esa escena era idílica, surrealista, hermosa y sabrosa. Mientras la penetro juego con su culo, dilato su esfínter, ella gime, alcanza un orgasmo, acelero las embestidas, desfallece de tanto placer, la incorporo, se apoya en la peinadora, su mamá ayuda a separar sus nalgas, sin antes llevar su boca a mi polla, dejándola llena de saliva para facilitar la penetracion, un hermoso ano tiene mi cuñada, era virgen, primera vez que un pene le entrara, apoyé la punta y poco a poco fue cediendo, sentía algo de dolor, pero también morbo y placer, de tanto en tanto el dolor se transformaba en placer, ya superado los obstáculos, la situación se tornó mucho mejor, así comenzó el disfrute, fui subiendo el ritmo, el éxtasis se podía respirar en esa habitación, mi cuñada gritaba de placer, me decía que no se la sacara, que seguiera lo más que pudiera, que le llenara el culo de leche, que cuando yo quisiera la cogiera, que no hacia falta su consentimiento, sólo que la cogiera cuando y donde yo quisiera, en esa estábamos hasta venirme en su rico culo, descansamos un rato sin sacar mi miembro de ese culo, luego hablamos durante algunos minutos, hasta que decidimos retirarnos sin antes prometernos más encuentros.
Autor: Fabian043