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Tengo 18 mi aventura un pretendiente de mi abuela

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9 minutos

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Me llamo Wendy, tengo 20 años y contaré una aventura que tuve hace unos meses con un ex. Fue lindo, pero la relación solo fue casual. No niego que la pasé genial con mi ex, pues en mis 20 años he tenido chicos de mi edad, pero Willy, a quien de cariño le decía “Will”, fue algo especial.

Digo especial porque durante el año y medio que duré con él, viví con él, viví como su mujer y no me arrepiento. Pues me dirán que soy una come ruco, o come viejo, pero qué se puede hacer, la vida me lo puso en mi camino para aprender de ello y madurar. Will fue el ex pretendiente de mi abuela materna. Solo diré que entre mi abue y yo casi no hay muy buena relación, pues hay resentimiento de ella hacia mí, no es para menos, pues fui la que tuvo un romance con un ex pretendiente que tuvo.

Primero déjenme decirles que no soy tan infantil para tener la edad que tengo, pues soy lo suficientemente madura en carácter y personalidad, eso lo saqué de mi madre. Soy alta y casi no aparento la edad que tengo, pues todos me creen que tengo 25 por mi estatura y por mi talla, siempre me ha gustado el deporte desde que tengo uso de razón y mantenerme bien es mi estilo. No me gusta vestir ni tan lujosa ni tampoco tan horrosa, soy sencilla nada más, y yo creo que eso fue lo que le atrajo a Will: mi sencillez, mi humildad y mi sinceridad, el lado diferente de mi abuela, pues es una señora vanidosa y prepotente que se cree que por tener dinero puede pisotear a la gente, pero conmigo se estrelló.

Fue a los 18 que conocí a Will en el matrimonio de una tía mía, pues ahí lo vi y no niego que a sus 58 años cuando lo conocí, déjenme decirles que es la primera vez en mi vida que había visto un hombre tan guapo y atractivo, pues no aparenta tener la edad que tiene, se conserva y lo que pude conocer de él como hombre en todos sus aspectos. De joven fue gimnasta, sus fotos de joven, wuao, es lindo, pero más que lindo es una excelente persona. Tiene una sonrisa encantadora y en todos sus aspectos es wuao, todo un hombre en toda la extensión de la palabra.

No niego que cuando él comenzó a invitarme a salir ya había terminado con mi abuela. No niego que sí tuve salidas, un par de salidas con él estando él con mi abuela, pero solo fueron como amigos, pues él quería conocerme, quería saber de mi vida. Si me sentía nerviosa, pues obvio, nunca había salido con alguien 40 años mayor que yo. Los pocos pretendientes que he tenido han sido de mi misma edad, hasta de 25 máximo, una vez tuve un ex de 30 pero hasta ahí no más. Pero salir con Will no niego que generó controversia, pues la gente me veía como bicho raro.

Pero fue una experiencia vivida. Con Will, cuando él supo mi edad se sacó mucho de onda, pues pensaba que tenía más edad. Le dije que tenía 18 años en ese entonces, pues sí lo incomodé porque prácticamente era joven para él y las consecuencias de lo que eso implicaba. Ojo, él nunca se propasó conmigo, siempre fue respetuoso y se supo ganar no solo mi amistad sino mi confianza. En él deposité muchas de mis cosas íntimas y eso lo atesoro. Las cosas que vivimos él y yo solo quedarán ahí entre él y yo.

No niego que cuando comencé a salir con él ya como pareja, mi madre pegó el grito en el cielo, pues nunca lo aceptó, pero ahí algo que nunca se me va a olvidar: Will, como todo un caballero, se supo ganar también la confianza de mi madre. Incluso tuve la aprobación de mis padres durante el año y medio que Will fue mi pareja. Sí hubieron tías y demás primas e incluso la ex esposa de él y su único hijo mayor que tiene de su primer compromiso, nunca vieron con buenos ojos mi relación, en especial la de mi abuela, quien se vio afectada. En dos ocasiones sí tuve un encuentro verbal, pues no me dejé, solo le respondí a sus ofensas e insultos.

Mi relación con Will a mis 18 años y él de 58 era de Ripley, pues mis amigos y amigas tampoco les cuadraba mi relación. Pero bueno, todo pasa por algo. Soy sincera y confieso que tardé mucho, pero mucho tiempo en pensarlo en entregarme a él, pues virgen yo no era, pues sí había tenido relaciones con los dos únicos novios que tuve hace tiempo. Will fue el tercero, pero alguien especial en mi vida.

Cuando viví con él fue cuando, con autorización de mis padres, me fui a vivir con él a Miami, en su casa que tiene en la playa de Bill Baggs, es una playa tranquila que queda en Miami, Florida, y me di el gusto de conocer porque nunca había conocido Miami, es una playa preciosa. Pasé 2 meses lejos de mi país, 2 meses junto con Will donde me entregué a él y donde pasamos las mejores noches haciendo el amor. Era algo especial de cómo me acariciaba toda, pues me sentía en las nubes, me sentía excitada, me sentía entregada a él como si fuéramos uno solo.

Él me contaba sus aventuras cuando niño y yo reía alegremente de sus ocurrencias. Era mi sueño hecho realidad. Sentir su lengua explorando en mi boca, sentir su aliento de macho excitado susurrar a mi oído, con qué pasión le devolvía cada beso, cada mordisqueo que me daba yo me moría en sus brazos, cada caricia atrevida, cada abrazo que me daba. Fueron los mejores meses al lado de él. No había temor entre él y yo, no había vergüenza. Libres, mis deseos y mis manos. Era yo su mujer y su única amante, y él era mío. “Eres preciosa, mi bella muñeca”, siempre me susurraba a mi oído mientras con sus labios besaba mi cuello con fruición como el mejor de los néctares. Me sentía la mujer más excitada en sus brazos. Tenía 20 años, él 58, me sentía realmente entregada a él.

No sentíamos el tiempo pasar cuando hacíamos el amor, solo estaba atenta a sus besos, me olvidaba de todo de que fue esposo de mi abuela, yo solo me entregaba a sus caricias y a sus jadeos. Siempre que manteníamos intimidad cruzaba mis brazos alrededor de su cuello y le daba un beso en la boca con toda la pasión, eso le fascinaba. No hubo recodo que no explorara su boca, nuestras lenguas se entrecruzaban y se lamían mutuamente, le mordisqueaba los labios, él los míos.

Mis piernas y toda de mí eran solo para él y nos recostamos en la cama. Qué dulces caricias, qué embrujadores besos. Dios. Siempre me besaba tiernamente, mi frente, mi cuello, me mordisqueaba toda. Lamía mis orejas provocándome un escalofrío de placer. Con sus manos recorría mi cuerpo una y otra vez. Me excitaba de cómo separaba mis piernas y me acariciaba todita, provocándome orgasmos. Pues me quería morir.

En los tres meses que viví con él era maravilloso, además siempre lo esperaba y lo disfrutaba aún más, ya que fui consciente en todo momento de sus actos y mis reacciones y sensaciones. Después de comer siempre nos desplomábamos en la cama con mis muslos abiertos a este dulce y maravilloso hombre culpable de darme tanto placer.

Con él experimenté lo que es el sexo anal, pues por ese lado siempre fui virgen, pues me sentía morir. Me quería dar un infarto, me dolía pues nunca lo había hecho por ese lado. Era delicioso sentir contra mi piel trasera esa caliente dureza mientras me acariciaba las nalgas apretándolas para frotar más su pija contra mí. Mi sensación era de un placer indescriptible. Cada vez que teníamos relaciones me sentía embriagada de placer, increíble de explicar la sensación que sentía cuando me daba por atrás.

No hubo promesas, no hubo nada cuando terminamos. Pasó y se guardó en algún rincón olvidado de nuestras vidas. Pero ese recuerdo nunca se borrará y siempre será mi ex favorito, y yo quizás la suya. Hoy me acordé de ti, Will precioso, y por eso rememoro esos 3 meses que fui tuya, y sé que te llevaré siempre en mi corazón. Descansa en paz, mi Will precioso. Lo sé porque te sentí muchas veces que detrás de ese hombre enérgico y bravo había un niño dentro tuyo. Adiós, dulce amante, dulce secreto de mi vida. Hoy cumples 1 mes que te fuiste. Por siempre te recordaré, mi querido Will.

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