13 minutos
88,103
Tener sexo estando borracha era algo que no hacía desde hace mucho. Mi esposo trabaja tanto que apenas le da tiempo a los hijos ni a mí, más que para el desayuno.
Afortunadamente, tengo a Jorge, mi hijo de 21 años, mayor de edad. Ha sido mi compañero y amante perfecto estos meses, ocupando el puesto de su padre con maestría. Mi hija Caro, también adulta, es un ángel: simpática, inteligente. Jorge combina lo mejor de ella y lo que falta en mi esposo: dominante, cariñoso, apoyador. Ojalá mi marido dedicara tiempo, pero dudo. Por eso pasó lo siguiente.
Estrés, tristeza y necesidad se juntaron una noche que salí con compañeras. Música y cervezas me desahogaron. Regresé a las 11:30, mareada pero no cayéndome. Fui a la cocina por más: vino y copa. El ruido alertó.
“Mamá?”, entró Jorge somnoliento.
“…Hola, precioso”, susurré suave.
“¿Qué pasó? Tienes ojos rojos”.
“Nada”, tallándome los ojos.
“¿Lloraste? ¿Te corrieron?”.
“Ni digas eso, tontito”.
“¿Entonces?”.
Lo miré: su rostro era paraíso. Ebria, lo vi seductor. Me recargué en la barra; todo bailaba.
“Hey, mamá, ¡te caerás!”, me tomó de la cintura. Sus manos grandes cubrían mi cuerpo.
“Me siento mareada”.
“Sí, se nota”.
Estaba frente, invadiendo espacio.
“Estás despeinada, mamá, pero hermosa”, peinándome.
“Jaja, gracias. Enséñale a tu papá”.
“Papá está consumido por trabajo. Nos tienes a Caro y a mí”.
“Lo sé, gracias”, lo abracé fuerte. Su pecho nadador me protegió; aroma fresco varonil me derritió. Acerqué rostro a su cuello, aspiré. Miré sus labios antojables.
“¿Qué pasa, mamá?”.
“…Heee…”.
Se acercó, besó mi cuello.
Levanté cara, cerré ojos disfrutando.
“…Jorge…”.
“¿Qué, mamá?”.
“…¿Qué haces?”.
“Lo que parece”, voz sexy.
Naufragaba en su pelo, abrazaba cabeza. Lamía rico.
“Sabes rica, mamá”.
Manos en cintura, me subió a barra. Separé piernas; se pegó. Caras cerca.
“Ven”, jalé nuca, besé. Saliva mezclada. Manos en culo, acercó.
“Qué rico culo, mamá”.
Reí: “Tócalo, es tuyo, mi vida”.
“Sí, mamita, solo agarrarlo me paró la verga”.
Excitante. Vagina húmeda, pliegues abiertos.
“Quítame pantalón y cógeme”.
Desabrochó, bajó cierre, mostró calzón blanco.
“Levántate”, jaló pantalón completo.
Ojos en piernas, calzón. Abrí.
“Dios, estás rica, mamá”, tocándose miembro.
Beso suave, desabrochó camisa. Brasier visto; jaló, liberó pechos parados. Chupó punta derecha, succionó como amamantando.
“Sigue, corazón, chúpame”.
Soltó, lengüeteó.
“Dios, mamita. Ojalá leche”.
Apretó seno como exprimiendo.
Bajó mano a vagina, resbaló telita. Dedos lentos. Luego a ano, metió calzón adentro.
“Rayos, espera”.
“¿Por qué? Relájate”.
Respiré; calzón en culo húmedo.
“Sácalo, mancharé”.
“No eres tan sucia”.
Retiró, dobló calzón, frotó ano.
“Aaahhh!!! ¿Por qué eso?”.
“Estás ricota, culo antojable”.
“Siento húmedo”.
“Qué rico. Quiero lamértelo”.
Perverso, pero excitante.
Metió dedo lento en rabo.
“Aaahhh, Dios!!”, abracé fuerte.
Largo hasta adentro, raro pero placentero.
“¿Qué sientes? ¿Gusta?”.
“Raro pero agrada”.
Movió circular. Abrí piernas.
Tomó teta izquierda, jaló puntita.
“Sí, qué rico”.
“Tu hoyo profundo, mami”.
Sacó dedo, olió, chupó.
“Sabroso tu culo”.
“No más, tan sucio”.
“Ven, te la meto”.
Bajó, giró espalda.
Apretó trasero, nalgada. Escupió, dedo en ano.
“Aaahhh!!!! Rayos!!!”.
“Bien que gusta, no pendeja”.
Penetró rápido; lubricado saliva/anal. Rico. Agachó, abrió nalgas, lamió ano lento.
“Qué rica”.
“¿En serio?”.
Alzó trasero, chupó pliegues, jaló succionando.
“Aaahhh!!! Come mi culo, precioso”, acerqué cabeza.
Lamió zona, vagina mojadita.
“Se ve orificio vaginal, lista”.
“Penétrame. Tu vergota”.
Desabrochó desesperado, bajó pantalón/calzón, untó verga pliegues. Dura, caliente. Punta entre pliegues, empujó vagina.
“Aaahhh!!! Dios!!! Qué rico!!”.
“Sabroso, mamita!!! Toda entró!!!”.
“Sí, bebé!!! Adentro!!”.
Abrió culo, empujó más.
“Siii!!! Así!!! Cógeme!!!”.
Apoyé barra, separé piernas.
“Eso, abierta”.
Acaricié nalgas, froté ano índice.
“Qué rica. Métetelo”.
Hice; excitado. Apretó cintura, fondo.
“Aaahhh!!! Siii!!!”.
Sexo/alcohol perfecto.
“Para bien culo, te cojo rico!!!”.
Levanté puntas, halcé trasero.
“¿Así gusta?”.
“Sí, encantas”.
Retiré dedo ano a vagina, froté clítoris. Lubricación anal rica.
Coger con hijo > esposo.
“Qué bueno papá no llega”.
“Ojalá tarde, cógetela más”.
“Sí, mi amor. Toda tuya”.
Mano derecha ombligo, pegados. Subió pechos, pellizcó punta teta.
“Qué rico!!!”.
Verga larga llenaba.
“Dios, mamá, ¡me vengo!!”.
“Sí, vente en mami!!!”.
“¿Quieres, maldita?”.
“Sí, pero no así!!”.
“Te digo como quiera”, aceleró.
“Aaahhh!!! Dios!!! Sigue!!! No pares!!!”.
“No grites, despiertas Caro”.
“No puedo”.
Más rápido; agitado.
“Siii!!! Así!!! ¡Mero!!!”.
“Aún no. Espera”, froté rápido clítoris.
“Sigue!! Mastúrbate!!”.
“Siii!!! Aaahhh!!!! Puta madre!!! Qué rico!!!”.
Piernas temblaron, ojos vagaron, cerrados placer.
“¿Lista?”.
“Sí!! Quiero venir!!!”.
“Qué rico!!! Siii!! Ya!!! Aaahhh!!!”.
Se corrió dentro. Caliente semen invadió.
“Exhausto”, sacó flácido. Húmeda total.
“Dormir, bebé”, besé mejillas.
“Ajá… Sí”.
“Despacito, despierta Caro”.
Subí pantalón, tambaleé a recámara.
Ese relato fue muy rico