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Soy un chico de 19 años, y tengo una adorable y por demás hermosa hermanita menor.
Siempre nos llevamos por demás bien, pero ahora…”mejor”.
Todo, a raíz de cierto día cuando, estando durante toda una semana solos en casa, el primer día en que nuestros padres salieron hacia el exterior en un viaje, decidimos ponernos a jugar diversos juegos de mesa, y mi hermana comenzó a darme las palizas más vergonzosas unas tras otras sin yo poder evitarlo por más que me esforzaba, y ella reía a carcajadas disfrutando lo que me hacía.
Aquéllo comenzó a provocar en mí cierta inesperada excitación sexual que iba creciendo conforme a cada una de sus victorias sobre mí, y todo yo iba quedando como envuelto en un estado afiebradamente erótico que ella fue notando, para comenzar ahora a reírse… maliciosamente. Yo…también reía; medio con vergonzosa resignación… reía.
Ya era descabelladamente exagerada la manera como ella me estaba venciendo siempre, y me dijo:
“Volvés a perder otra vez, y…te dejás atar desnudo en la cama, y te hago cosquillitas!”
Y así diciéndome, me miró con la más cochina de sus miradas, dirigiéndome una sutil morisqueta, y sacándome la lengua.
-“De acuerdo…” -le dije mirándola ya con cierta mirada resignada como sabiendo que éso sucedería, y ella, más cara de cochina puso, y…volvimos al juego.
Perdí.
Su risita, no podía ser más puerca!!! Con un dedito, me señaló ir a su dormitorio. Y hacia allí, salimos. Ambos… reíamos.
Llegamos y en silencio los dos reíamos, y su cara ya era como un poema a la lujuriosidad y ese deseo adolescente por hacer realidad una fantasía harto deseada: Iba a tenerme completamente en sus manos, amarrado a su cama, así completamente desnudo!
Comencé a desnudarme, con ella riendo al mirarme hacerlo. Cuando quedé sólo en boxer(debo decir sin ánimo de ser vanidoso, que mi cuerpo y todo mi ser, desprende seducción y un deseo por demás evidente en las mujeres), cuando quedé sólo en boxer decía, mi adorable hermanita soltó un suspiro, y sus ojos se clavaron en el bulto genital que ya, delataba la imponente erección que hacía rato me dominaba.
Quité mi boxer quedando completamente desnudo delante de ella, y rió aún más plácidamente y sus ojos estaban desorbitados en la contemplación. Me tendí en la cama, y colocando mis manos cada una contra los barrotes de bronce y mis pies igualmente a los otros barrotes, ofrecido así a ella le dije:
“-Bien…átame”.
La muy mocosa reía, y…hasta comenzó a babearse.
-“¿Con qué puedo atarte..” me preguntó riéndose con la más cochina risita, y soltando babas que no podía contener.
-“Para que resulte más sensual y humillante para mí, estaría bueno que me ates con alguna de tus medias…” -le propuse. De inmediato sacó unas medias que tenía dentro de unas zapatillas que estaban debajo de la cama, y riéndose, comenzó a amarrarme. Las medias estaban sucias y despedían el característico olorcito de sus pies, y reíamos al notar éso.
los pies, me los amarró con unos lazos de vestido; y entonces, ahora sí…ya estaba yo amarrado! Reí yo mordiéndome los labios, y ella…era ya asombrosa su maliciosidad lujuriosa: reía y no podía contener los chorros de baba que se le escapaban de la boca!
-“Soy tuyo!” -le dije, y se abalanzó sobre mí y comenzó a comerme a besos besándome en la boca. Nos besábamos…con ardor. pronto su mano comenzó a manosear mis genitales, y ahí… comencé a corcobear desesperado. Confieso que soy tremendamente cosquilloso, y ahora sufría atrozmente lo que mi hermana comenzaba a hacerme.
Reía yo y decía riéndome: “Nooo, no…por favor noooo!”retorciéndome desesperado lo decía riéndome con ella, y ella reía y reía y no paraba de hacerme cosquillas. Y me dijo:
-“Ahora aguantá, bichito..!”
Los dos reíamos a carcajadas, pero yo reía desesperado de placer atróz, y ella reía sádicamente haciéndome éso. Mis huevos quedaron como henchidos de manera enorme, y mi verga era una enorme estaca dura y gruesa y larga, y mi hermana comenzó a mamarme como energúmena haciéndome atroces cosquillas en los huevos con sus deditos, que me hacía corcobear y gritar debajo de ella.
Aquello comenzaba a ser algo que no tendría ya marchas atrás, y que iría a colocarme para siempre a los pies de mi hermosa hermanita que ya, empezaba a poseerme como cosa de ella. Ay, qué cosa!
Reíamos los dos, sabiendo que ya, ella comenzaba a ser mi dueña.
Atado y caliente era yo juguete de mi hermanita hermosa, y hacía lo que quería ella comigo. Rápidamente aprendía las técnicas de torturarme, y yo soltaba gemidos de placer que más la encendían y “más loquita quedaba”; y yo, por gusto…más gemía!
-“Ayyy, mi amor…voy a acabar, cuidado!!!”-le avisé; pero ella no se daba cuenta lo que le decía, y por mi verga comenzó a saltarme la leche que le regó la cara dejándosela blanca de crema y chorreándole por la naríz, y…se reía la muy cochina! quedé suspirando y gimiendo por el orgasmo que me había hecho llegar, y pensaba qué cosa iría ella a hacerme ahora…Yo estaba en sus manos completamente, y ella era mi dueña ya.
Continuó entonces haciéndome cosquillas y manoseándome, y volviendo a la acción, comenzó a intentar… penetrarse con mi verga.
-“No, mi linda…no!!! Eso nooo” -Le suplicaba yo, pero ella continuó, y…adentro! Despacito, despacito, hasta que sí: ¡adentro!!!
Ahí, ya no la frenó nada! Comenzó a ser sobre mí como un vendaval, y…una y otra vez se ensartaba en mí follándome ahora, como energúmena.
Era así el comienzo, de una relación definidamente incestuosa en un amor que ya no tendría reveces.
Sí: aquéllo…recién comenzaba!
Autor: Scott