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Mi conducta, siendo yo un adolescente recién ingresado a mis 15 años, era cosa verdaderamente deplorable. No había quién pudiera corregirme, y casi parecía yo, un ser como poseído por el mismísimo demonio.
Tenía -según el decir y comentario general de las mujeres-, un encanto y sensualidad sorprendente, lo que le daba a ése mi modo de ser anárquico e incorregible, cierto poder seductor que al femenino sexo lo atraía.
Pero había en mí un sádico gustillo a gozar lo histérico, y era mi deleite el resultar así seductor ante toda mujer que pusiese su mirar en mí, y despreciarla con mis rechazos los cuales me llenaban de orgulloso gozo. O sea: prefería al deleite de gozar el interactivo amor, el placer del rechazo que prefería, y no brindarme a compartir tales goces.
Cierta vez mis padres debieron hacer un muy largo y prolongado viaje al exterior, y me derivaron a tener que ir a vivir con una tía viuda que vivía con sus tres hijas adolescentes, o sea: mis primas. Vivían, allá en los confines de una comarca alejada de todo centro poblado, perdido el lugar entre bosques y montaña.
-“¡Pero miren ustedes quién ha venido a quedarse con nosotras..!” -Fue la exclamación de una de mis primas en cuanto llegué; y prosiguió:
…Nada más ni nada menos que…nuestro futuro esclavacho y juguetito sexual con el cual las tres nos divertiremos a nuestras anchas, jajajajajajajajaja!!!”
No: yo, no podía creer, aquéllo que estaba oyendo! Con absoluto desparpajo una de mis primas aquéllo decía a voz en cuello y ahí delante de las otras y de la propia tía -que además reía éso oyendo-, y yo no pude más que soltarle un insulto y una caravana de improperios, lo que generó en mis tres primas un coro de burlonas carcajadas al tiempo que de inmediato una replicó:
-“Pero mírenlo al machito pijudo!?!?!? ¡todo un atrevido e irrespetuoso con sus dueñas!!!jajajajajajaja!!!”
Yo…ardía en furias reprimidas dentro de mí.
La tía, que sonreía como si aquéllo fuese una discusión florida, me soltó una risueña advertencia así diciéndome:
-“Mi amoooor, ten cuidado con lo que les dices a tus primas, que éstas son buenas domadoras y van a domarte bien domadito, tenlo por seguro!”
Mi estupor…iba en aumento..!
Mis tres primas, eran María Eva, de 19 años…María Gladys, de 17…y María Rosa, de 12. A cuál de todas más hermosas y como dueñas de una inteligencia y astucia propia de cien mil diablos.
-“¿A ver el bichito…a ver si tiene cosquillitas aquííííí” exclamó María Rosa, viniendo hacia mí y atrapándome el bulto genital, me hizo dar un brinco y un grito en medio del reír a carcajadas de todas ahí festejando la audáz fechoría de la más chica de todas. Tía… largando las carcajadas, me decía risueña:
-“Lo has visto..? te lo advertí!!!”
Ay..! Aquéllo, verdaderamente se me presentaba como jamás yo lo había siquiera imaginado! Ya desde el primer minutito ellas marcaban la pauta de lo que aquéllo sería, y yo…me veía como cautivo en una situación que ni por asomo así la había imaginado!
-“Venga, venga bichito divino, y sáquese toda esa ropita, que aquí lo queremos, como dios lo trajo al mundo!” exclamó María Gladys viniéndoseme encima y comenzandoa arrancarme la camisa a tirones en medio de mi resistencia, a lo cual de inmediato a cudieron las otras dos a ayudarla generándose una pugna de mi parte que rápidamente fue por ellas reprimida con la superioridad de sus fuerzas y una rapidéz en la acción que rápidamente permitió que en cosa de menos de un minuto, estuviese yo completamente desnudo ahí delante de todas.
Las carcajadas que largaba tía, no podían ser más estridentes y cargadas de hilarante satisfacción por lo que veía. Yo…no podía dar crédito a lo que me estaba ahí pasando!!!
Completamente desnudo delante de todas, y a plena luz del día y a cielo abierto, había quedado desnudo y así estaba delante de ellas, y ya habían capturado mis ropas y reían diciéndome que así, sería como debería yo allí vivir mi estadía la cual sería de varios meses.
-“No, nooo, no, no y nooo!!!” exclamé en un arrebato de resistencia a éso aceptar ahí pataleando en el mismo lugar delante de ellas que reían a carcajadas así viéndome, y decidido y resistiéndome a tal cosa, me lancé a intentar recuperar mis ropas tratando de quitárselas a María Eva que era la que las tenía, cosa que ameritó que de inmediato me capturasen entre las tres, aprisionándome entre todas y tumbándome a l césped donde procedieron de inmediato a sujetarme así desnudo y acostado en el pasto con ellas montadas sobre mis abiertas piernas y mis extendidos brazos según así me colocaron, para comenzar de inmediato la más desvergonzada de las sesiones de lujuriosas cosquillas y mil otras cosas que ya comenzaban a hacerme, mientras tía se iba a las carcajadas así exclamando:
-Bueeeenooo, yo los dejo que ustedes se arreglen y me voooooyyyy, así que…chaaaauuuuu!!!” Y así diciendo…se marchó.
Los treinta dedos de mis primas, comenzaron su sesión de torturantes cosquillas atroces, en toda la indefensa desnudéz de mi cuerpo entero,y al llegar a mis huevos y mi chorizo mi desesperación comenzó a arrancar de mí alaridos y gritos desesperados, y sus risitas y morisquetas se dibujaban en sus rostros mirándome socarronas.
Sacudía yo mi cabeza desesperado e histérico, sin poder obtener de ello más que un aumento de mi desesperación, y la creciente felicidad de mis primas que se reían gozosas al así verme.
Allá, por la casa y andando de un lado para otro, tía reía a carcajadas, y comentaba felíz:
-“Ahhhh, qué cosita con estos chicos!!!”
Todo, todo mi desnudo cuerpo era torturantemente recorrido por los dedos de mis tres primas que con las más sutiles cosquillas me electrizaban entero haciéndome vibrar en eroticidades desesperantemente enloquecedoras. Y una de ellas, descalzándose, comenzaba a deslizar sobre mi cara, su planta húmeda y olorosa.
Era…María Rosa. Así, sintiendo ese mar de sensaciones monstruosamente eróticas y con los pies de María Rosa sobre mi cara sintiéndoles el olor aquel excitante ya para mí, mis primeras eclosiones orgásmicas…llegaron!
Una chorretada de leche comenzó a saltarme verga afuera empinada mi pijota como un mástil en las manos de María Gladys masturbándome, y las carcajadas de las tres estallaron a estridente coro mientras desde allá, de la casa, tía preguntaba:
-“¿Qué estápasando ahí…si se puede saber”
-“¡Está pasando que le hicimos saltar el primer chorro de leche como bautismo de las cochaderas que le esperan aquí con nosotras!!!” Exclamó como respuesta María Eva,a lo que tía largaba las carcajadas…
María Rosa, deslizaba sus plantas sobre mi cara. Los dedos de todas, cosquilleaban sutilmente mi cuerpo enterito, y yo, creía estar a punto, de estallar en pedacitos!!!
Creí que de inmediato ellas irían a dejarme luego de aquella acabada, pero…estaba muy equivocado: Aquéllo…recién ahí, comenzaba!
Sí: aquélla doma…estaba dando ahí, recién su comienzo! (Continuará).
Autor: Axel