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Bueno, la amiga de mi hijastra se llama Romi. Es una mujer escultural, con unos senos firmes y un pompis super grande y paradito, y aparte es muy bella. Ella sabe que mi hijastra y yo tenemos relaciones porque es la confidente de Lea. Un día yo, estando trabajando, me llama y me dice: “Estamos aquí bebiendo, pero se terminaron las cervezas. ¿Será que nos brindas una caja? Y mira que aquí tengo cuatro mujeres más, verdad”. Le dije: “Yo y ¿quiénes están ahí?”. “Están Esme, Sioma, una vecina y Romi”. “Sí, verdad. Bueno, yo llevaré dos cajas”.
Cuando llegué, todas estaban bien tomadas y me dije: “Aquí tiene que caer una por lo menos”. Bueno, empezamos a beber y a conversar de sexo. Esas mujeres eran tremendas. Le decían a mi hijastra: “Mira, yo con un padrastro así no me busco un esposo”. A lo que ella dijo: “Estás loca”, pero por disimular, claro está.
Fue pasando el rato y se fueron a dormir Esme, Sioma y la vecina. Al rato dijo: “Estoy muy cansada, voy a dormir. Estoy muy tomada. Quédense en su casa, se portan bien”. Nos metimos a la sala mi hijastra, Romi y yo. Cerramos la puerta de enfrente y continuamos bebiendo. Al rato Romi rompe el silencio: “Vamos, José, si quieres puedes besar a Lea porque yo ya lo sé todo”. Yo me quedé sorprendido y miré atónito a Lea. Ella me dijo: “Tú sabes que ella es mi confidente”. Se acercó y me besó apasionadamente. Yo le acaricié un seno y ella gimió de placer.
Romi dijo: “Les dije que se podían besar, pero con esto que hacen me ponen caliente”. Y Lea le dijo: “Él puede con nosotras dos”. Enseguida Lea agarró mi verga, me la frotó y la sacó del pantalón dándole jalones de arriba a abajo. Le preguntó a Romi: “¿Te provoca? ¿Se lo quieres mamar?”. Romi le dijo: “Sí, me provoca, Lea, pero esto es muy intenso, pues de repente llevar a ver qué sale”. Y yo le dije: “No hablen mucho y hagámoslo. Vamos, Romi, mama mi verga que estoy ardiendo”. Empecé a besar a mi hijastra y ella me lo frotaba. Cuando siento que es a Romi que se traga lentamente mi verga con su boca. Uffff, qué buena mamada. Yo le dije a mi hijastra: “Mámamelo tú también”. Ella bajó y cuando Romi lo soltó empezó a mamarme con frenesí. Mi hijastra lo mama mejor. Les dije: “Quiero las lenguas de las dos en mi pene”. Ellas no vacilaron y lo hicieron de a ratito, tropezaban sus lenguas y eso me excitaba más aún.
Entonces yo agarré las cabezas de las dos y las uní haciendo que se besaran con mi pene de por medio. Eso fue espectacular, enteramente glorioso. Ellas dos se excitaron tanto que se empezaron a meter manos las dos y se desnudaron. Cuando yo vi los hermosos senos de Romi pegarse con los ricos senos de Lea y sentir las lenguas de las dos en mi pene, les dije: “Voy a acabar… ¡Agggsss!”. Y solté un chorro grandísimo de leche que bañó las bocas de mi hijastra y de Romi, y otro tanto en los senos de Lea.
Yo le dije a mi hijastra: “Límpiala bien mi pene”. Ella me lo empezó a mamar tan rico como ella lo hace. Y le dije a Romi: “Límpiale los senos a Lea”. Ella se abalanzó sobre los senos de Lea, que le sacó par de gritos de placer. Eso me excitó. Le saqué mi pene de la boca a Lea para que gritara mejor y ella dijo: “Qué rica lengua tienes, Romi. Mis senos son tuyos”.
Yo me le fui por detrás a Romi y sin perder tiempo la ensarté por ese rico culo que tiene. Ella exclamó: “¡Agggsss, qué rico, José! Dame duro por ese culo que me gusta”. Le dije a Romi: “Mámale la vagina a Lea”. Ella bajó inmediatamente y Lea volvió a soltar un grito: “¡Hayyy, sí, Romi! Qué rica se mueve tu lengua en mi clítoris”.
Yo le dije a Lea: “Ponte debajo de Romi y hásele el 69”. Ella vaciló un poco y yo le dije: “Es que quiero que me lo mames para penetrar a Romi por la vagina”. Ella aceptó. Se lo saqué del culo a Romi y se lo metí a Lea en su boca. Ella me lo mamó dando gritos porque Romi le hacía tener varios orgasmos. Y luego yo penetré a Romi y gritó: “¡Diosss, qué rico y duro está! Es mejor de como me lo contaste, Lea”. Empecé a darle duro y cuando siento que Lea le está mamando el clítoris a Romi, esta temblaba y decía: “Me están dando la cogida y la chupada de mi vida”. Y se vino en tres orgasmos seguidos.
Lea abrió tanto su boca para tragarse los líquidos de Romi que con su lengua frotaba mi pene y eso me hizo acabar dentro de Romi. “¡Agssss, uffffff, acabé!”. Saqué mi pene. Lea se pegó más a la vagina de Romi y vació toda la vagina de Romi. Ellas dos se mamaron como nunca, se fundieron en una sola.
Yo me di vuelta y busqué la vagina de Lea. Claro, primero puse a mamar a Romi para que se me parara bien. Cuando penetré a mi hijastra Lea vi la gloria. Definitivamente nadie tiene una vagina más rica que ella, estaba ardiendo. Ella gritó, gimió y me reclamó a la vez: “¿Cómo que no me lo pensabas meter por cogerte a Romi? Ahora dime si mi vagina es más rica. Dime que soy tu perrita preferida”. Ella sabe que con eso me excita y acabé: “¡Uffff, agssss, llegué en tu vagina, uff!”. Se lo saqué y le dije a Romi: “Ahora límpiale tú la vagina a mi hijastra”. Y ella lo hizo, descargándole otro orgasmo a mi hijastra.
Bueno, les dije: “Vámonos, que ya amanece y tu vecina se puede despertar”. Nos vestimos, nos dimos unos besos entre los tres y ellas me dijeron: “Fue la noche de placer más intensa que alguna de nosotras haya tenido. De hecho es primera vez que tú, hijastra Lea y yo estamos juntas y no nos arrepentimos de nada, ¿verdad, Lea?”. “Claro que no, Romi, y con esa lengua que tú tienes, menos”. “O sea que les gustó”. “Sí y mucho. Tú nos haces venir y hacer cosas que no creímos capaces de hacer”. “Bueno, la próxima vez las haré mías con las otras que se fueron, ok. Pero eso cuando pase, se los digo, ok”.
Autor: mi lindaysabrosah