Meditacion Ardiente de la Pasion de Cristo
Me acomodé en el piso de mi recámara en Coyoacán la luz tenue de las velas bailando sobre las paredes de adobe pintado de blanco Mi cuerpo envuelto en una bata de seda roja que rozaba mi piel como una caricia prohibida El aire olía a copal quemándose ese aroma terroso y sagrado que me transportaba directo al corazón de la meditacion de la pasion de cristo Neta era Viernes Santo y yo quería profundizar en el sufrimiento de Jesús pero algo en mí ardía con un fuego distinto un deseo que se colaba entre las oraciones
cerré los ojos y empecé a visualizar la escena el huerto de Getsemaní las gotas de sudor como sangre resbalando por la frente de Cristo su cuerpo fuerte tenso bajo la túnica áspera Imaginé el peso de esa cruz rozando su espalda ancha los músculos contrayéndose bajo la piel morena sudada Mi respiración se aceleró el calor subiendo por mi pecho hasta endurecer mis pezones contra la seda ¿Por qué se siente tan carnal esto? pensé mientras mis manos temblaban queriendo tocar algo más que aire
De repente la puerta crujió y entró Carlos mi wey mi esposo de diez años de casados Alto moreno con esa barba que me raspaba delicioso cuando me besaba Llevaba solo unos bóxers ajustados que no disimulaban nada de su verga ya medio parada Órale carnal qué chido verte así en tu rollo espiritual dijo con esa voz ronca que me eriza la piel Se acercó sentándose frente a mí sus rodillas rozando las mías el calor de su cuerpo chocando con el mío como una descarga eléctrica
Ven únete a mi meditacion de la pasion de cristo le susurré mi voz salida como un ronroneo Él sonrió pícaro neta güey ¿vas a santificar mi noche? Extendí mi mano y la puse en su muslo firme sintiendo los vellos erizados bajo mis dedos el pulso latiendo fuerte Su olor a jabón fresco mezclado con ese sudor masculino que me volvía loca empezó a llenar el cuarto
Empezamos juntos él repitiendo las estaciones conmigo la agonía en el huerto el látigo azotando la carne de Jesús Yo describía cada imagen con voz entrecortada
Jesús cae bajo el peso de la cruz su espalda sangrante abierta en surcos rojosdecía y Carlos gemía bajito imaginando lo mismo pero sus ojos clavados en mis tetas que se asomaban por la bata abierta El ambiente se cargaba de tensión el copal ahora mezclado con el aroma almizclado de nuestra excitación mis chones empapados pegándose a mi panocha palpitante
En la tercera estación Jesús cae por primera vez le conté mientras mi mano subía por su muslo hasta rozar su paquete hinchado Él jadeó carnal qué rico se siente esta pasión y me jaló hacia él nuestros labios chocando en un beso húmedo salado sus dientes mordisqueando mi lengua como si quisiera devorarme El beso sabía a tequila de la cena y a deseo puro mi lengua explorando su boca mientras mis uñas se clavaban en su espalda recordando esas heridas de Cristo pero ahora en la carne viva de mi hombre
La meditación se volvía un pretexto para escalar supe que no podíamos parar Me quité la bata dejando mi cuerpo desnudo a la luz de las velas mis curvas mexicanas bronceadas reluciendo pechos pesados caderas anchas esa panocha oscura y húmeda que él adoraba Carlos se bajó los bóxers su verga saltando libre gruesa venosa con la cabeza brillando de precum Órale mira cómo me tienes wey gruñó y yo me arrodillé frente a él como María Magdalena ante el Señor
Tomé su verga en mi mano sintiendo el calor pulsante las venas como cuerdas tensas bajo la piel suave la lamí desde la base hasta la punta saboreando ese gusto salado ligeramente amargo que me hacía salivar más Me la metí a la boca chupando despacio girando la lengua alrededor del glande mientras él metía las manos en mi pelo jalando suave Dios mío esta es mi pasión pensé el sonido de mis succiones húmedas llenando el cuarto mezclado con sus gemidos roncos ahhh güey no pares
Pero quería más lo jalé al piso y me recosté abriendo las piernas invitándolo a su estación del vía crucis Él se lanzó entre mis muslos su barba raspando el interior suave de mis piernas el aliento caliente sobre mi clítoris hinchado Lamía como loco lengua plana lamiendo mi raja de abajo arriba sorbiendo mis jugos que chorreaban como miel caliente
¡Qué chingón tu lengua carnal!grité arqueando la espalda sintiendo chispas en cada nervio el olor de mi excitación empapando las sábanas su nariz frotando mi clítoris hasta que ondas de placer me sacudieron el primer orgasmo rompiéndome en temblores mis muslos apretándole la cabeza
No conforme se subió encima mío su verga rozando mi entrada mojada Me miró a los ojos ¿Estás lista para la crucifixión mi santa? preguntó juguetón y yo asentí órale cógeme como a Cristo en la cruz con toda tu fuerza Empujó despacio primero la cabeza abriéndome estirándome delicioso luego todo el tronco hundiéndose hasta el fondo llenándome hasta reventar El estirón ardiente el roce de su pubis contra mi clítoris el sonido chapoteante de piel contra piel húmeda
Empezamos a movernos lento al principio como una oración cadenciosa sus caderas girando dentro de mí tocando ese punto que me volvía loca Yo clavaba mis uñas en su culo empujándolo más profundo Siente mi pasión Jesús en la carne de mi hombre monologaba en mi mente acelerando el ritmo Nos volteamos yo encima cabalgándolo como una virgen poseída mis tetas rebotando en su cara él chupándolas mordiendo los pezones duros hasta doler rico El sudor nos unía resbaloso salado goteando en mi lengua cuando lo besaba el cuarto oliendo a sexo puro a copal y a nosotros
La tensión crecía insoportable sus manos amasando mis nalgas separándolas para meter un dedo en mi ano apretado eso me mandó al borde gemí fuerte ¡Ya carnal ven conmigo! Él rugió empujando brutal ahora follando como animal su verga hinchándose dentro de mí palpitando El orgasmo nos golpeó juntos olas y olas de placer mi panocha ordeñándolo chorros calientes llenándome mientras yo me convulsionaba gritando su nombre el mundo explotando en luces blancas detrás de mis párpados
Caímos exhaustos él todavía dentro de mí palpitando suave nuestros corazones tronando al unísono El afterglow nos envolvió piel pegajosa respiraciones entrecortadas besos suaves en la frente Yo acaricié su cara pensando en la meditacion de la pasion de cristo transformada en esta unión sagrada carnal Neta wey esta pasión no tiene fin le susurré y él rio bajito abrazándome fuerte El copal seguía humeando las velas apagándose solas dejando un resplandor eterno en nuestras almas entrelazadas