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Cañaveral de Pasiones Cap 22 Llamas Ocultas

6511 palabras

Cañaveral de Pasiones Cap 22 Llamas Ocultas

El sol del mediodía caía a plomo sobre el cañaveral de pasiones, ese mar verde de cañas altas que se mecían con el viento caliente de Veracruz. Sofia caminaba entre las hileras, sintiendo el roce áspero de las hojas contra sus brazos morenos, el olor terroso de la tierra húmeda mezclándose con el dulzor fermentado de la caña madura. Llevaba su falda ligera pegada al cuerpo por el sudor, y cada paso hacía que sus pechos se movieran libres bajo la blusa delgada. Hacía años que trabajaba en esa finca familiar, pero hoy todo parecía diferente. Cap 22 de mi vida secreta, pensó con una sonrisa pícara, recordando cómo había bautizado sus encuentros con Mateo como capítulos de un cañaveral de pasiones imaginario, como esas novelas eróticas que leía a escondidas.

Mateo la esperaba más adelante, su silueta recortada contra el verde infinito. Era el capataz, alto y fornido, con esa piel curtida por el sol y unos ojos negros que la desnudaban con solo mirarla.

"Órale, Sofia, ¿ya vienes, mi reina? Te vi desde lejos, meneando esas caderas como diosa cañera."
Su voz grave retumbó entre las cañas, haciendo que un escalofrío le recorriera la espina dorsal. Ella se acercó, el corazón latiéndole fuerte, el pulso acelerado como el viento que agitaba las hojas.

Se detuvieron en un claro donde las cañas formaban un muro natural, alto y frondoso. Sofia lo miró de arriba abajo, notando cómo su camisa abierta dejaba ver el pecho velludo, brillante de sudor. Neta, este wey me pone loca, se dijo, mientras él la tomaba de la cintura con manos callosas que olían a tierra y hombre. Sus labios se rozaron primero, suaves, tentadores, el sabor salado de su piel mezclándose con el dulzor de su aliento. Ella suspiró, presionando su cuerpo contra el de él, sintiendo la dureza de su verga ya erecta contra su vientre.

Pero no era momento de apresurarse. Sofia quería saborear la tensión, esa electricidad que crecía entre ellos como la savia en las cañas. Esto es el comienzo del cap 22, el más ardiente. Le pasó las uñas por la espalda, arañando apenas, mientras él le besaba el cuello, mordisqueando la piel sensible justo bajo la oreja. El viento susurraba secretos, llevando el aroma de sus cuerpos excitados, ese olor almizclado que la hacía mojar las panties de inmediato.

Las manos de Mateo bajaron a sus nalgas, amasándolas con fuerza, levantándola un poco para que sus sexos se frotaran. Sofia gimió bajito, ay, cabrón, no pares, y él rio ronco contra su boca.

"¿Quieres que te coma aquí mismo, Sofia? Dime, mi amor, ¿qué sientes?"
Ella jadeó, el calor entre sus piernas convirtiéndose en un fuego líquido. Siento que me voy a derretir, wey, como caña en el trapiche.

La tensión escalaba. Sofia lo empujó contra una caña gruesa, desabrochándole el cinturón con dedos temblorosos. Su verga saltó libre, gruesa y venosa, palpitando al aire caliente. Ella la tomó en la mano, sintiendo el calor vivo, la piel suave sobre la dureza de acero. La olió, ese olor masculino puro que la volvía loca, y la lamió desde la base hasta la punta, saboreando la gota salada de precum. Mateo gruñó, enredando los dedos en su cabello negro. Sus caderas se movían instintivamente, follándole la boca con cuidado, mientras el crunch de las cañas bajo sus pies crujía como música prohibida.

Pero Sofia quería más. Se puso de pie, quitándose la blusa con un movimiento fluido, dejando sus tetas al aire, pezones duros como piedras de caña.

"Tómalas, Mateo, chúpamelas como se debe."
Él obedeció, succionando uno mientras pellizcaba el otro, el dolor placentero haciendo que ella arqueara la espalda. Sus lenguas danzaban, húmedas y salvajes, mientras las manos de ella bajaban a su propia falda, subiéndola para mostrarle la panocha depilada, ya reluciente de jugos.

La escalada era imparable ahora. Mateo la giró, apoyándola contra las cañas, el raspón leve de las hojas en su piel enviando chispas de placer. Le bajó las panties hasta los tobillos, y su dedo medio se hundió en ella, fácil, resbaloso. Pinche dedo mágico, me vas a hacer venir ya. Ella empujaba contra su mano, el sonido chapoteante de su coño mojado mezclándose con sus gemidos ahogados. El sol filtrado por las cañas pintaba sus cuerpos en sombras danzantes, el sudor goteando como miel caliente.

Cap 22, el clímax se acerca, pensó Sofia mientras él sacaba los dedos y los lamía, mirándola con ojos de lobo.

"Estás rica, Sofia, tan dulce como el guarapo."
La penetró de una embestida, su verga llenándola por completo, estirándola deliciosamente. Gritó de placer, las cañas temblando con su movimiento. Él la follaba lento al principio, profundo, cada entrada rozando su punto G, haciendo que sus paredes internas se contrajeran. El olor de sexo crudo llenaba el aire, sudor, jugos, tierra.

La intensidad crecía con cada embestida. Sofia clavaba las uñas en la madera de una caña cercana, su clítoris frotándose contra el hueso de su cadera. Más fuerte, cabrón, dame todo. Mateo aceleró, sus bolas golpeando su culo, el slap slap resonando como tambores en el cañaveral. Ella se tocaba el clítoris, círculos rápidos, mientras él le mordía el hombro, dejando marcas rojas. El orgasmo la golpeó como un huracán, olas de placer sacudiéndola, su coño apretando su verga en espasmos, chorros calientes mojando sus muslos.

Él no se detuvo, prolongando su éxtasis con folladas brutales pero cariñosas.

"¡Sí, mi amor, córrete para mí!"
Finalmente, Mateo rugió, llenándola de semen caliente, pulsación tras pulsación, hasta que ambos colapsaron, jadeantes, enredados entre las cañas.

El afterglow era perfecto. Se quedaron allí, cuerpos pegajosos, el viento secando el sudor mientras besos suaves sellaban su unión. Sofia apoyó la cabeza en su pecho, escuchando el latido calmándose. Este cañaveral de pasiones cap 22 fue el mejor, pero sé que habrá más. El sol bajaba, tiñendo todo de oro, y el aroma de caña y sexo persistía como promesa.

"Te amo, Sofia, en este paraíso nuestro."
Ella sonrió, sabiendo que su historia continuaba, capítulo tras capítulo, en el corazón verde de Veracruz.

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