HTV Pasión Desatada
Estás recostado en el sofá de tu depa en Polanco, con el control remoto en la mano y una chela fría sudando en el buró. La noche de CDMX entra por la ventana entreabierta, trayendo ese olor a lluvia fresca mezclado con el humo de los taqueros de la esquina. Tu morra, Karla, se acurruca a tu lado, su piel morena oliendo a vainilla y a ese perfume chido que te vuelve loco. Llevan meses juntos, pero esta noche sientes algo diferente, como si el aire estuviera cargado de electricidad.
Enciendes la tele y caes en HTV Pasión, ese canal que pasa rolas calientes y videos que prenden el ambiente. La pantalla se ilumina con una pareja bailando reggaetón pegadito, sus cuerpos sudados rozándose al ritmo de Bad Bunny. Karla suspira y se pega más a ti, su mano descansando en tu muslo.
¿Por qué carajos esta noche todo me da vueltas en la cabeza? Esa forma en que se miran en la tele, como si se comieran con los ojos...Piensas, mientras sientes su aliento cálido en tu cuello.
"Órale, carnal, este HTV Pasión siempre pone de buenas vibras", dice ella con esa voz ronca que te hace endurecerte al instante. Su dedo índice traza círculos lentos en tu pantalón, justo donde empieza la tensión. Tú le das un trago a la chela, el amargor bajando por tu garganta, y la miras. Sus ojos cafés brillan con picardía, los labios carnosos entreabiertos. El sonido del bajo retumba en el cuarto, vibrando en tu pecho como un corazón acelerado.
La primera rola termina y empieza un video más intenso: una chava en lencería roja moviéndose despacio, sus curvas iluminadas por luces neón. Karla se incorpora un poco, su blusa ajustada marcando sus chichis perfectas. "Mira nomás qué mamacita", murmura, pero su mano aprieta más tu paquete. Sientes el calor subiendo, tu verga respondiendo como pendejo bien entrenado. La besas, suave al principio, saboreando el dulzor de su gloss de fresa. Sus lenguas se enredan, húmedas y calientes, mientras el volumen de la tele sube la temperatura.
Acto uno se cierra cuando apagas la tele con un clic, pero el fuego de HTV Pasión ya está encendido en ustedes. "Ven pa'cá, güey", le dices, jalándola a tu regazo. Ella ríe, ese sonido juguetón que te derrite, y se sienta a horcajadas. Sus caderas se mueven como en el video, frotándose contra ti. El roce de su short de mezclilla contra tu jean es tortura deliciosa, el calor de su chucha filtrándose a través de la tela.
La llevas en brazos al cuarto, sus piernas envolviéndote la cintura. El colchón king size los recibe con un crujido suave. La luces tenues del buró pintan sombras en su piel, haciendo que parezca una diosa azteca moderna. Te quitas la playera, sintiendo el aire fresco en tu torso sudoroso, y ella hace lo mismo, liberando sus tetas firmes que rebotan libres. Las tocas, pesadas y suaves como melones maduros, los pezones duros como piedritas bajo tus pulgares.
Chin güey, qué chingonas están. Quiero mamarlas hasta que grite.
La besas bajando por su cuello, inhalando su aroma a sudor limpio y deseo. Lame su clavícula, mordisqueando suave, y ella gime bajito, arqueando la espalda. "Sí, así, mi amor", susurra, sus uñas clavándose en tus hombros. Le bajas el short, revelando su tanga negra empapada. El olor a su excitación te golpea, almizclado y dulce, como miel caliente. Metes la mano, tus dedos resbalando en su humedad. Está chorreando, lista para ti.
Ella te empuja boca arriba, juguetona. "Ahora yo mando, pendejo". Se arrodilla entre tus piernas, desabrochando tu cinturón con dientes. Tu verga salta libre, venosa y palpitante, apuntando al techo. La mira con hambre, lamiendo la punta donde brilla una gota precursora salada. Su boca te envuelve, caliente y húmeda, chupando con maestría. Sientes la lengua girando alrededor del glande, succionando como si quisiera sacarte el alma. Gimes fuerte, tus caderas empujando instintivo. El sonido de su garganta trabajando, los labios estirados, te vuelve loco.
Pero no la dejas terminar ahí. La volteas, poniéndola en cuatro. Su culo redondo se ofrece, perfecto. Le das una nalgada juguetona, el sonido seco resonando, y ella chilla de placer. "¡Dame duro, cabrón!". Entras lento, centímetro a centímetro, sintiendo sus paredes apretándote como guante de terciopelo mojado. El calor es infernal, su jugo lubricando cada embestida. Empiezas el ritmo, piel contra piel, slap slap slap, el colchón quejándose debajo.
La tensión sube como volcán. Cambian posiciones: ella encima, cabalgándote como jinete experta. Sus tetas saltan hipnóticas, sudor perlando su frente. Tú agarras sus caderas, guiándola, sintiendo cada contracción de su chucha ordeñándote.
Esto es puro fuego, como si HTV Pasión nos hubiera inyectado la rola perfecta.Ella acelera, sus gemidos convirtiéndose en gritos: "¡Me vengo, me vengo!". Su cuerpo tiembla, apretándote en espasmos, su crema caliente bañándote.
No aguantas más. La volteas de nuevo, misionero profundo, mirándola a los ojos. "Te amo, Karla". Embistes fuerte, el clímax rugiendo. Eyaculas dentro, chorros calientes llenándola, tu cuerpo convulsionando. Ella te abraza, piernas temblorosas alrededor de tu cintura, compartiendo el pico.
Caen exhaustos, jadeando. El olor a sexo impregna el cuarto, sudor y fluidos mezclados. Te quedas dentro de ella un rato, sintiendo los latidos compartidos. "Eso estuvo chido, ¿verdad?", dice ella, besándote la nariz. Ríen bajito, el afterglow envolviéndolos como manta suave.
Después, se duchan juntos, el agua caliente lavando los restos pero no el recuerdo. En la cama, con HTV Pasión sonando de fondo en tu mente, se acurrucan.
Esta noche cambió algo. No solo fue el canal, fue nosotros desatados.Duermen pegados, soñando con más noches así, en esta jungla de concreto que es su México querido.