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La Pasión de Cristo Pelisplus Enciende la Lujuria

6754 palabras

La Pasión de Cristo Pelisplus Enciende la Lujuria

Estabas solo en tu depa chido de la Roma Norte, con el pinche calor de abril pegándote en la cara como un beso ardiente. La Semana Santa ya había pasado, pero el ambiente todavía olía a incienso y a algo más prohibido, algo que te revolvía las tripas de deseo. Agarras tu laptop, abres el navegador y tecleas la pasión de cristo pelisplus, porque Netflix cobra un chingo y tú querías algo intenso, algo que te sacara de la rutina de pendejo solitario. La pantalla se ilumina con el logo pirata, y ahí está, la película cargando con su crudeza religiosa que siempre te ha puesto la piel chinita.

El sonido de los latigazos retumba en tus bocinas, cada golpe como un trueno que te hace apretar los muslos. Ves a Cristo, sudado, con la sangre chorreando por su pecho marcado, y sientes un cosquilleo en la verga que no esperabas.

¿Qué chingados me pasa? Esto es sufrimiento puro, pero neta que esa entrega total me prende como la madre.
Piensas en llamar a alguien, pero entonces recuerdas a Karla, tu ex morra con la que sigues cogiendo de vez en cuando. Le mandas un whatsapp: "Ey carnala, ¿vienes a ver la pasión de cristo pelisplus? Está cabrona". Ella responde al tiro: "Ya mero llego, güey. Lleva chelas frías".

Diez minutos después, la puerta suena y Karla entra como huracán, con su falda corta que deja ver sus piernas morenas y torneadas, el escote de su blusa blanca sudada pegándose a sus chichis firmes. Huele a vainilla y a sudor fresco, ese olor que te hace babear. Se avienta al sofá contigo, roba una chela y se acurruca. "Ponla ya, pendejo", dice riendo, su mano rozando tu muslo por accidente... o no.

La película arranca de nuevo. Los romanos azotan a Jesús, y Karla jadea bajito. "Mira cómo sufre, pero qué pasión la de ese vato", murmura ella, su aliento caliente en tu cuello. Tú sientes su calor pegado a ti, el roce de su piel suave contra tu brazo. El aire se carga de tensión, como antes de una tormenta. Cada escena de crucifixión hace que vuestros cuerpos se acerquen más, sus dedos ahora trazan círculos en tu pierna, subiendo despacio. La pasión de cristo pelisplus no es solo una película; es el detonador de algo salvaje entre ustedes.

En la pantalla, María llora abrazando a su hijo herido, y Karla gira la cara hacia ti, sus ojos negros brillando con lágrimas falsas y deseo real. "Esa entrega... me moja toda", confiesa en voz baja, su mano ahora en tu entrepierna, apretando tu verga que ya está dura como piedra. Tú la besas con hambre, saboreando sus labios carnosos con gusto a chela y miel. Sus lenguas se enredan, húmedas y urgentes, mientras el soundtrack de lamentos y martillazos de clavos llena la habitación.

Sus manos te arrancan la playera, sus uñas raspando tu pecho, dejando rastros rojos que arden delicioso. "Quítate eso, cabrón", ordena ella, empoderada, montándose a horcajadas sobre ti. Su falda se sube, revelando su tanga negra empapada. Hueles su excitación, ese aroma almizclado y dulce que te enloquece. Le bajas la blusa, liberas sus chichis perfectos, pezones duros como caramelos. Los chupas con ganas, mordisqueando suave, oyendo sus gemidos que ahogan los gritos de la película. "¡Ay, sí, así! Muerde más fuerte, como si fuera mi pecado".

La llevas al piso, sobre la alfombra mullida que huele a limpio y a sexo inminente. Le quitas la tanga despacio, admirando su panocha rasurada, hinchada y reluciente. Ella te baja el pantalón, agarra tu verga palpitante y la lame desde la base hasta la punta, su lengua caliente y juguetona haciendo que veas estrellas.

Neta, esta morra mama como diosa, succionando con esa boca que parece hecha para pecar.
Gimes fuerte, el sonido mezclándose con el clímax de la película donde Cristo grita en la cruz.

Pero no es momento de acabar todavía. Karla se pone de rodillas, arqueando la espalda como en éxtasis religioso. "Cógeme ya, pero despacio al principio, hazme sufrir de placer". Tú obedeces, frotando la cabeza de tu verga en su clítoris hinchado, sintiendo su humedad resbalosa. Ella empuja las caderas, empalándote centímetro a centímetro. ¡Qué estrecha y caliente está adentro! Sus paredes te aprietan como puño de terciopelo, pulsando al ritmo de su corazón acelerado.

Empiezas a bombear lento, cada embestida profunda haciendo que sus chichis reboten, su sudor goteando sobre tu pecho. El slap-slap de carne contra carne compite con los gemidos de ella: "¡Más duro, pendejo! Dame toda tu pasión". Aceleras, agarrando sus nalgas firmes, sintiendo el aroma de sus jugos mezclándose con el tuyo. Ella se voltea, ahora en cuatro, ofreciéndote su culo redondo. La penetras de nuevo, viendo cómo tu verga desaparece en ella, el espectáculo visual que te lleva al borde.

El calor sube, vuestros cuerpos brillan bajo la luz azulada de la laptop donde la pasión de cristo pelisplus sigue rodando, ahora en la resurrección. Ironía perfecta. Karla se toca el clítoris, masturbándose mientras tú la taladras, sus paredes contrayéndose. "¡Me vengo, cabrón! ¡No pares!". Su orgasmo la sacude como terremoto, chillando y temblando, empapándote las bolas. Tú aguantas, volteándola para mirarla a los ojos, esos ojos de loba en celo.

La cargas al sofá, ella envuelve sus piernas alrededor de tu cintura. Entras de nuevo, besándola salvaje mientras la fríes con estocadas brutales pero consentidas. Sientes el orgasmo construyéndose en tus huevos, esa presión deliciosa. "Córrete adentro, lléname como tu ofrenda", suplica ella, clavando uñas en tu espalda. Explotas con un rugido, chorros calientes inundándola, pulsando hasta vaciarte por completo. Sus contracciones ordeñan cada gota, prolongando el éxtasis.

Caen exhaustos, enredados en un charco de sudor y fluidos, el pecho subiendo y bajando al unísono. La película termina, créditos rodando en silencio. Karla acaricia tu cara, sonriendo pícara. "Esa la pasión de cristo pelisplus fue el mejor afrodisíaco, ¿verdad?". Tú ríes, besando su frente húmeda.

En este momento, sientes paz, como después de una confesión, pero con el alma satisfecha de placer puro.
Se quedan así, abrazados, el aroma de sexo impregnando el aire, sabiendo que esta noche ha resucitado algo entre ustedes: una pasión carnal que no necesita cruces ni espinas, solo cuerpos dispuestos y ganas de pecar juntos.

Al día siguiente, el sol entra por la ventana, calentando sus pieles entrelazadas. Karla se despierta primero, besa tu verga dormida y susurra: "Otra ronda antes del café?". Y así, la pasión renace, eterna como la historia que los unió.

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