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Skrillex Try It Out En El Ritmo Prohibido

6509 palabras

Skrillex Try It Out En El Ritmo Prohibido

Entré al antro de la colonia Roma con el corazón latiéndome a todo lo que daba. La música electrónica retumbaba en mis huesos, el bass de Skrillex Try It Out me erizaba la piel desde el primer drop. Las luces neón parpadeaban en rojos y azules furiosos, iluminando cuerpos sudados que se movían como olas en un mar de deseo. Olía a tequila fresco mezclado con perfume caro y ese sudor salado que enciende las hormonas. Yo, Ana, de veintiocho pirulos, con mi falda corta negra y top que apenas contenía mis chichis, buscaba algo que me sacara de la rutina. Órale, pensé, esta noche no me voy sola.

Me abrí paso entre la gente, sintiendo miradas calientes clavadas en mis caderas. Pedí un cuba libre en la barra, el hielo crujiendo contra mis labios mientras sorbía el ron dulce y ácido. Ahí lo vi: alto, moreno, con tatuajes asomando por las mangas de su camisa ajustada. Bailaba solo, pero con una energía que hacía vibrar el aire. Sus ojos se cruzaron con los míos justo cuando el DJ gritó por los parlantes: "¡Skrillex Try It Out, cabrones! ¡Pruébenlo!" Sonreí, sintiendo un cosquilleo en el estómago. ¿Coincidencia? Me acerqué, moviendo las nalgas al ritmo, rozando su brazo "sin querer".

Qué chido el track, le dije, alzando la voz sobre el rugido electrónico.

Él se giró, con una sonrisa pícara que mostraba dientes perfectos. —Sí, mami, Skrillex Try It Out siempre prende el desmadre. ¿Bailamos?

Se llamaba Marco, treintón, DJ amateur que pinchaba en fiestas underground. Sus manos grandes me tomaron de la cintura, firmes pero suaves, guiándome en el flow. El calor de su pecho contra mi espalda era como una promesa. Sudor perlando su cuello, olor a colonia masculina y piel tostada. Mi pulso se aceleraba con cada wub wub, mis pezones endureciéndose contra la tela delgada.

¿Y si esta noche pruebo algo nuevo? ¿Skrillex Try It Out en carne propia?
pensé, mientras su aliento caliente me rozaba la oreja.

El antro se llenaba más, cuerpos pegándose, manos explorando en la penumbra. Marco me volteó, sus labios a centímetros de los míos. —Eres fuego, nena, murmuró, y me besó. Su lengua invadió mi boca con sabor a chicle de menta y deseo puro. Gemí bajito, mis uñas clavándose en sus hombros anchos. El beso se profundizó, húmedo, salvaje, mientras el bass nos mecía. Sentí su verga endureciéndose contra mi vientre, gruesa y lista. Chin, qué rico.

Vámonos de aquí, jadeó él, ojos negros brillando. Asentí, el calor entre mis piernas ya empapando mis panties. Salimos tomados de la mano, el aire fresco de la noche mexicana golpeándonos como un bálsamo. Caminamos dos cuadras hasta su depa en una calle arbolada, risas nerviosas rompiendo el silencio. Adentro, luces tenues, posters de raves en las paredes. Puso Skrillex Try It Out de nuevo, el sonido envolviéndonos como una caricia eléctrica.

En su sala, nos devoramos. Le arranqué la camisa, lamiendo su pecho sudoroso, salado en mi lengua. Él me levantó la falda, manos callosas masajeando mis muslos. —Estás mojadísima, güey, gruñó, dedos deslizándose bajo la tela húmeda. Jadeé cuando tocó mi clítoris hinchado, círculos lentos que me hacían arquear la espalda. ¡Ay, cabrón! Mi mente era un torbellino:

Esto es lo que necesitaba, puro instinto, puro try it out.

Me llevó al sillón, de rodillas frente a él. Su verga saltó libre, venosa, palpitante, con gotas de precum brillando. La tomé en mi mano, piel aterciopelada sobre acero. La lamí desde la base, sabor almizclado invadiendo mi boca. Él gimió, "¡Qué chingona!", enredando dedos en mi pelo. Chupé más profundo, garganta relajándose, saliva goteando. El ritmo de Skrillex nos marcaba: succionar al drop, lamer en los builds. Sus caderas empujaban suave, consensual, yo controlando el pace.

Me levantó, besándome con furia, sabor a mí en sus labios. Me quitó todo, exponiendo mi cuerpo desnudo bajo la luz suave. Sus ojos devorándome: pechos firmes, cintura estrecha, panocha depilada reluciente. Me acostó, besando mi cuello, mordisqueando pezones hasta que grité de placer. Bajó, lengua trazando mi ombligo, muslos temblando. Cuando llegó ahí, inhaló mi aroma de excitación, mujer en celo. Lamidas largas, suaves, luego rápidas en el clítoris. ¡Virgen santa! Mis jugos lo cubrían, él bebiéndolos como néctar.

Te quiero adentro, supliqué, piernas abriéndose. Se puso condón —siempre responsable, qué chido— y se posicionó. La punta rozando mi entrada, estirándome lento. Entró centímetro a centímetro, llenándome hasta el fondo. Gemido compartido, piel contra piel caliente, sudor uniéndonos. Empezó a moverse, profundo, rítmico, matching el bass de Skrillex Try It Out que aún tronaba.

El medio acto se volvía intenso. Cambiamos posiciones: yo encima, cabalgándolo como amazona, chichis rebotando, uñas en su pecho. Él gruñía, manos en mis nalgas, guiándome.

Esto es libertad, pendejo, puro éxtasis
, pensé mientras el orgasmo se acercaba, coiling en mi vientre. Sudor goteando, olores mezclados: sexo, perfume, ron. Sonidos: carne chocando, jadeos, música pulsante. Lo volteé a perrito, él embistiendo fuerte, pelo jalado suave, nalgadas que ardían delicioso.

¡Me vengo! grité, paredes contrayéndose alrededor de su verga. Explosión de placer, estrellas en mis ojos, cuerpo convulsionando. Él siguió, prolongando mi clímax, hasta que rugió su propio release, llenando el condón con chorros calientes. Colapsamos, entrelazados, respiraciones entrecortadas. El track se repetía en loop, fade out perfecto.

Después, en la cama con sábanas frescas oliendo a lavanda, fumamos un cigarro —nada heavy, solo relax. Hablamos de raves pasados, sueños locos. Su mano acariciaba mi espalda, suave, tierna. No era solo sexo, sentí conexión, risas compartidas. —Gracias por Skrillex Try It Out esta noche, le dije, besando su hombro.

Cuando quieras, reina. Amaneció con café y chilaquiles de la tiendita, planes vagos de otra fiesta. Salí con el cuerpo dolorido pero vivo, el eco del bass en mi piel.

La vida es para probar, carnal. Skrillex Try It Out lo sabe.
Y yo, ahora también.

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