Relatos Eroticos
Inicio Trío Nacho Vidal en Trio Ardiente Nacho Vidal en Trio Ardiente

Nacho Vidal en Trio Ardiente

7178 palabras

Nacho Vidal en Trio Ardiente

La noche en Polanco estaba cargada de ese calor pegajoso que hace que la piel se sienta viva, como si el aire mismo te estuviera acariciando. Yo, Ana, caminaba del brazo de mi carnal Juan, mi novio desde hace dos años, rumbo a la fiesta privada en el hotel más chido de la colonia. Vestida con un vestido negro ajustado que me marcaba las curvas justito, sentía las miradas de los pendejos a mi alrededor. Juan, con su camisa blanca desabotonada un poco, me susurraba al oído: "Mira nada más qué mamacita traigo, ¿eh?" Su aliento olía a tequila reposado, dulce y ahumado, y me ponía la piel chinita.

Entramos al lobby iluminado con luces tenues, música electrónica retumbando suave, y de pronto, lo vi. Nacho Vidal, el rey del porno español, platicando con unos cuates en una esquina. Alto, moreno, con esa barba recortada y ojos que te desnudan en segundos. Juan me apretó la mano. "¿Es él? Neta, Ana, es Nacho Vidal". Los dos éramos fans empedernidos; en la cama, más de una vez habíamos visto sus videos, especialmente esos de nacho vidal en trio, donde la hace de todas formas posibles. Mi concha se humedecía solo de imaginarlo.

¿Y si pasa de verdad? ¿Y si esta noche vivo mi fantasía?, pensé, mientras mi corazón latía como tambor en desfile.

Nos acercamos con una chela en la mano. Nacho nos miró, sonrió esa sonrisa lobuna. "¡Hola, guapos! ¿De México?" Su acento español era puro fuego. Platicamos de todo: de su gira por Latinoamérica, de cine para adultos, de lo liberados que estamos los mexicanos en la cama. Juan soltó: "Órale, carnal, tus tríos son legendarios, neta que inspiran". Nacho rio fuerte, su voz grave vibrando en mi pecho. "¿Ah sí? ¿Y ustedes han probado?" Mi cara se puso roja, pero Juan, pícaro, contestó: "Una vez, pero nada como tú, maestro".

La química fluyó como río en creciente. Sus manos grandes rozaban mi brazo al gesticular, enviando chispas por mi espina. Olía a colonia cara mezclada con hombre sudado, ese aroma que te hace babear. Juan me guiñaba, excitado. "¿Qué dices, mi reina? ¿Copas en su suite?" Nacho insistió: "Vengan, hay vista al Reforma y tequila de primera". Asentí, el deseo ya me ardía entre las piernas.

Acto dos: la escalada. Subimos al elevador, solos los tres. El silencio era espeso, cargado de promesas. Nacho se paró atrás de mí, su aliento en mi nuca. Sentí su verga semi-dura contra mi culo, dura como fierro. "Eres preciosa, Ana", murmuró. Juan, al frente, me besó profundo, su lengua saboreando mi boca con urgencia. El ding del elevador nos sacó del trance.

La suite era un paraíso: cama king size, jacuzzi burbujeante, luces rojas tenues. Tequila servido en shots con sal y limón. Brindamos: "Por los tríos inolvidables". La plática se volvió sucia. Nacho contó anécdotas de sus films, yo confesé cómo sus videos me ponían cachonda. "Esos nacho vidal en trio son mi porno favorito", solté, riendo nerviosa. Él se acercó: "¿Quieres uno en vivo?"

El beso llegó como tormenta. Sus labios gruesos devoraron los míos, lengua invasora saboreando a tequila y deseo. Juan observaba, palmeándose la verga por encima del pantalón. "Sí, mi amor, déjate llevar". Me quitó el vestido lento, exponiendo mis tetas firmes, pezones duros como piedras. Nacho gimió: "Qué chichotas, joder". Sus manos ásperas masajearon mi piel, pellizcando suave, enviando descargas eléctricas a mi clítoris hinchado.

Esto es real, neta que Nacho Vidal me está tocando. Mi panocha palpita, chorreando jugos calientes.

Juan se unió, besando mi cuello, chupando orejas. Los dos hombres a mis lados, bocas en mis tetas, lenguas girando pezones. Gemí alto, el sonido rebotando en las paredes. Olía a sexo incipiente, a piel caliente y perfume. Nacho bajó su mano, metiendo dedos en mi tanga empapada. "Estás chingada de mojada, puta deliciosa", dijo juguetón. Dos dedos gruesos entraron en mi concha, curvándose contra mi punto G, mientras su pulgar frotaba mi botón. Juan se desnudó, su verga tiesa saltando libre, venosa y lista.

Me arrodillé, obediente al deseo. Tomé la verga de Nacho primero: enorme, palpitante, con sabor salado y almizclado. La chupé hondo, garganta abierta, babeando. Juan metió la suya en mi boca alternando, las dos vergas rozándose en mis labios. "Qué rica mamadora", gruñó Nacho, agarrando mi pelo. El sonido de succiones húmedas llenaba la habitación, mezclado con sus jadeos roncos.

Me levantaron como muñeca de trapo, echándome en la cama. Nacho se hincó entre mis piernas, lamiendo mi panocha con lengua experta. Lamía despacio, sorbiendo mis jugos, metiendo lengua profunda. "Sabes a miel caliente". Juan me besaba, sus bolas pesadas contra mi mano mientras lo pajero. El placer subía en olas: cosquilleo en el vientre, pulsos en el clítoris, sudor perlando mi piel.

Cambiaron posiciones. Monté a Juan, su verga llenándome hasta el fondo, estirándome delicioso. Nacho detrás, untando lubricante en mi culo. "Relájate, preciosa". Su glande grueso presionó mi ano, entrando centímetro a centímetro. Dolor placentero, luego éxtasis puro. Los dos dentro, moviéndose alternos: cuando uno salía, entraba el otro. "¡Ay, cabrones, me van a partir!" grité, pero era gozo total. Piel contra piel chapoteando, olores a sudor y semen, gemidos en español y mexicano mezclados: "¡Más duro!", "¡Sí, así, pinche rica!".

El ritmo aceleró. Sentía sus vergas frotándose a través de la delgada pared interna, mi clítoris rozando el pubis de Juan. Tensiones internas: ¿Puedo más? Sí, quiero correrme con ellos. Nacho pellizcaba mis nalgas, Juan chupaba tetas. El orgasmo llegó como avalancha: mi concha se contrajo, chorros calientes salpicando, cuerpo temblando incontrolable. "¡Me vengo, pendejos!"

Ellos no pararon. Nacho gruñó primero, llenando mi culo de leche espesa, caliente. Juan siguió, eyaculando dentro de mí con rugido animal. Colapsamos en un enredo sudoroso, respiraciones agitadas, piel pegajosa.

El afterglow. Yacíamos en la cama king, cuerpos entrelazados. Nacho besó mi frente: "Eres una diosa, Ana. El mejor trio de mi vida". Juan me abrazó: "Te amo, mi reina. Esto nos une más". Sentía sus corazones latiendo contra mí, el olor a sexo persistente, dulce recordatorio. Afuera, las luces de Reforma parpadeaban, pero adentro, paz absoluta.

Fue más que sexo: conexión, libertad, empoderamiento. Nacho Vidal en trio ya no era solo un video; era mi realidad ardiente, grabada en mi alma.

Nos duchamos juntos, risas y caricias suaves bajo el agua caliente. Jugos resbalando por piernas, besos tiernos. Al amanecer, nos despedimos con promesas de más noches locas. Caminé con Juan a la luz del sol, piernas flojas, sonrisa eterna. Esa noche cambió todo: probamos que el deseo compartido es el más poderoso.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatoseroticos.mx.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.