Prueba el Try It de Stanhome en mi Piel
Era una noche calurosa en el DF como tantas otras pero esta vez sentía diferente. Marco llegó a casa con una sonrisa pícara esa carita de wey que sabe que trae algo chido entre manos. Yo estaba en la sala recargada en el sofá con mi shortcito de algodón y una blusita holgada que dejaba ver el contorno de mis chichis. El aire olía a las flores del jardín que mi vecina regaba todos los días y el zumbido del ventilador del techo me erizaba la piel con su brisa artificial.
"Mira güey lo que encontré en la junta de Stanhome de mi jefa" dijo sacando una botellita elegante de vidrio esmerilado. La etiqueta brillaba bajo la luz de la lámpara: Try It de Stanhome. "Es un aceite para masajes dicen que es riquísimo y que despierta sensaciones que ni te imaginas". Mi pulso se aceleró un poquito. Siempre hemos jugado con cositas así pero esto pintaba para algo más intenso. Lo miré con ojos de reto "¿Y qué esperas pendejo? ¿Que te lo pida de rodillas?"
Me levanté despacito rozando mi muslo contra el suyo y lo jalé hacia la recámara. El pasillo estaba tenuemente iluminado por la luna que se colaba por las cortinas y el aroma de mi perfume mezclado con su colonia macho ya empezaba a cargarse de promesas. Cerramos la puerta y el clic del seguro sonó como el inicio de nuestra aventura privada.
¿Será que este Try It de Stanhome realmente hace magia? Mi cuerpo ya hormiguea de anticipación solo de pensarlo.
Acto primero completo: la escena estaba lista. Me quité la blusa dejando que mis senos se liberaran libres y pesados con los pezones ya endurecidos por la expectativa. Marco abrió la botellita y un olor embriagador invadió la habitación: vainilla caliente mezclada con jazmín y un toque picante de canela que me hizo salivar. "Ven acá carnal" murmuré extendiendo la mano. Se acercó su pecho ancho contra el mío y vertió unas gotas en mi palma. El líquido era tibio sedoso como miel derretida.
Empecé por sus hombros masajeando lento en círculos. La piel se le ponía brillante resbalosa bajo mis dedos y él gemía bajito "órale qué chingón". El sonido de sus suspiros era como música ronca que vibraba en mi clítoris. Bajé por su espalda sintiendo cada músculo tensarse y relajarse el calor de su cuerpo subiendo como vapor. Olía a sudor limpio mezclado con el aceite un perfume que me mareaba de deseo.
"Ahora tú" exigí volteándome de espaldas. Sus manos grandes y callosas cayeron sobre mis omóplatos derramando más Try It de Stanhome. El aceite corría en riachuelos por mi espinazo bajando hasta mis nalgas. Touch: su tacto era fuego líquido resbalando entre mis cachetes separándolos con delicadeza. Gemí arqueando la espalda mientras sus dedos exploraban cada curva. El sonido de la piel húmeda contra piel era obsceno un chap chap rítmico que aceleraba mi corazón.
El deseo crecía como una ola lenta. Lo volteé y lo besé con hambre lamiendo sus labios salados probando el sabor del aceite en su lengua. Nuestras lenguas danzaban enredadas húmedas y el olor del Try It nos envolvía como una niebla afrodisíaca. Sus manos bajaron a mis chichis amasándolas apretando los pezones hasta que dolió rico. Yo bajé la mano a su pantalón sintiendo su verga dura como piedra latiendo contra la tela.
En el medio del acto la tensión escalaba. Nos quitamos todo quedando desnudos frente al espejo de la recámara. Mi reflejo mostraba piel aceitada brillando piel morena reluciente y sus ojos devorándome. "Estás cañona" gruñó jalándome a la cama. Caímos sobre las sábanas frescas que crujieron bajo nuestro peso. Él se puso encima pero yo lo volteé quedando a horcajadas. Quería control quería sentirlo rendido.
Este Try It de Stanhome es el diablo en botella mi cuerpo arde por dentro cada roce es electricidad pura.
Vertí más aceite en su pecho frotándolo hasta que su torso entero relució. Bajé lento lamiendo el rastro salado vainillado bajando por su abdomen plano hasta su pubis. El olor de su excitación macho mezclado con el aceite era embriagador como tequila añejo. Tomé su verga en la mano resbaladiza acariciándola de arriba abajo sintiendo las venas pulsar. Él jadeaba "no mames Ana no pares" y yo sonreía saboreando el poder.
Me subí encima frotando mi concha mojada contra su punta. El aceite hacía todo resbaloso perfecto. Lentamente me hundí en él centímetro a centímetro gimiendo por la plenitud. El sonido de nuestros cuerpos uniéndose era húmedo carnoso un splat que resonaba en la habitación. Empecé a moverme cabalgándolo con ritmo hips girando en círculos. Sus manos en mis nalgas apretando guiando el vaivén.
La intensidad subía. Sudábamos a chorros el aceite se mezclaba con nuestro sudor creando una capa brillante que chorreaba. Olía a sexo puro a vainilla quemada a deseo desatado. Mis pechos rebotaban con cada embestida chocando contra su pecho y él lamía mis pezones succionándolos con hambre. Internamente luchaba: quiero que dure pero ya no aguanto. Aceleré jadeando "más fuerte cabrón" y él respondía clavándose profundo golpeando ese punto que me volvía loca.
El clímax se acercaba como tormenta. Cambiamos posiciones él atrás a perrito mis manos en la cabecera mordiendo la almohada para no gritar. El plaf plaf de sus caderas contra mis nalgas era ensordecedor el aceite salpicando por todos lados. Sentía su verga hincharse dentro latiendo y mi concha apretándolo como vicio. "Me vengo" rugió y eso me empujó al borde. Explosión: olas de placer me sacudían visión borrosa oídos zumbando cuerpo convulsionando en éxtasis. Él se derramó dentro caliente espeso llenándome hasta rebosar.
En el final el afterglow nos envolvió. Colapsamos enredados pieles pegajosas jadeos calmándose. El aroma del Try It de Stanhome persistía dulce y satisfecho mezclado con nuestro olor post-sexo. Besos suaves caricias perezosas. "Qué chingonería ese aceite" murmuró él riendo contra mi cuello. Yo asentí acurrucándome sí carnal el Try It de Stanhome nos voló la cabeza.
Esta noche cambió algo profundo nos unió más en el placer y la confianza. Mañana pedimos más.
Nos quedamos así hasta que el sueño nos venció con la luna testigo de nuestro secreto sensual. El pulso de la ciudad afuera era lejano aquí solo existía nosotros y el eco del placer.