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Le Enseñé Try Past Tense

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Le Enseñé Try Past Tense

Era una noche calurosa en la Condesa, de esas que te pegan el vestido al cuerpo con el sudor y te hacen antojar un trago frío. Yo, Ana, profesora de inglés con veintiocho pirulos bien puestos, andaba en un intercambio lingüístico en un bar chido de la Roma Norte. Luces tenues, reggaetón suave de fondo y olor a mezcal quemando narices. Ahí lo vi: Diego, un ingeniero moreno de ojos cafés intensos, sonrisa pícara y cuerpo de gym que se notaba bajo la camisa ajustada.

Órale, este güey está perrón, pensé mientras me acercaba con mi chela en la mano.

—Hola, ¿qué onda? —le dije, sentándome a su lado—. ¿Vienes a practicar inglés o nomás a ligar?

Él se rio, con esa risa grave que te eriza la piel. —I try... eh, practicar. But you very beautiful.

Me encantó su acento mexicano torpe en inglés. —Bien, pero es I tried para el pasado. Try past tense. Vamos, repite conmigo.

Sus ojos se clavaron en mis labios mientras repetía: —Try... past tense.

Chin, ya me lo imagino repitiendo eso mientras me chupa los pezones. Neta, esta noche no me voy sola.

Hablamos un rato, coqueteamos con frases a medias en inglés y español. Él me contó de su curro en una empresa de tech, yo de mis alumnos pendejos que no le echan ganas. La química era pura gasolina: roces casuales de manos, miradas que duraban de más. Al rato, le propuse:

—¿Quieres una lección privada en mi depa? Vivo cerca, neta te ayudo con ese try past tense.

—Simón, maestra —dijo guiñando—. I try.

Caminamos por las calles empedradas, el aire nocturno cargado de jazmín y tacos al pastor de un puesto cercano. Mi corazón latía fuerte, imaginando sus manos en mi cintura.

En mi departamento, un loft luminoso con vista al Parque México, prendí luces bajas y saqué una botella de tequila reposado. El aroma dulce y ahumado llenó el aire mientras servía shots. Nos sentamos en el sofá de piel suave, nuestras rodillas tocándose.

—Ok, Diego, verbo to try: presente, I try. Pasado, I tried. Try past tense ahora. Di: I tried to kiss you.

Él se acercó, su aliento cálido con tequila rozando mi oreja. —I tried... —murmuró, y sin aviso, sus labios capturaron los míos.

El beso fue fuego puro. Sus labios carnosos, ásperos por la barba incipiente, sabían a sal y tequila. Gemí bajito, mi lengua danzó con la suya, explorando, probando. Sus manos grandes subieron por mi espalda, desabrochando mi vestido negro ceñido. La tela resbaló como seda, dejando mi piel expuesta al aire fresco.

Puta madre, qué bien besa el cabrón. Siento mi concha palpitando ya, húmeda como nunca.

Lo empujé suave al sofá, montándome a horcajadas. Su camisa voló, revelando un pecho moreno, musculoso, con vello suave que olía a su colonia amaderada mezclada con sudor fresco. Mis uñas arañaron su piel, sintiendo los músculos tensarse bajo mis dedos. Él jadeó, manos en mis caderas, apretando mi culo redondo bajo las tangas de encaje.

—Buen chico —le susurré al oído, mordisqueando el lóbulo—. Now, try past tense: I tried your cock.

Sus ojos se encendieron. —I tried... your pussy.

Reí, pero el sonido se convirtió en gemido cuando sus dedos se colaron bajo mi tanga, rozando mi clítoris hinchado. Estaba empapada, el sonido húmedo de sus dedos deslizándose era obsceno, como música erótica. Olía a mi propia excitación, almizclada y dulce, mezclada con su aroma masculino.

Me bajé del sofá, de rodillas entre sus piernas. Desabroché su jeans, liberando su verga dura, gruesa, venosa, palpitando contra mi palma. El calor de ella me quemaba la mano, la piel sedosa sobre acero. La lamí desde la base hasta la punta, saboreando el gusto salado de su pre-semen. Él gruñó, mano en mi pelo, guiándome sin forzar.

—¡Qué chingón, Ana! Chúpamela más...

Lo hice, succionando profundo, mi lengua girando alrededor del glande. Sus caderas se movían, follándome la boca suave, mientras sus gemidos roncos llenaban la habitación. El sonido era hipnótico: slap slap de saliva, sus respiraciones agitadas, mi propia garganta gimiendo alrededor de él.

No aguanté más. Me paré, quitándome la tanga de un jalón. —Try past tense en mi panocha —le ordené, empinándome en el sofá.

Él se colocó atrás, su verga rozando mi entrada húmeda. Sentí la presión, el estiramiento delicioso cuando entró de una embestida lenta. Llenándome por completo, su grosor pulsando dentro. —¡Neta, qué prieta estás! —gruñó, manos en mis tetas, pellizcando pezones duros como piedras.

Empezó a moverse, ritmo pausado al principio, cada estocada enviando ondas de placer desde mi centro hasta las yemas de los pies. El sonido de piel contra piel, chapoteo de jugos, nuestros jadeos sincronizados. Sudor corría por su espalda, goteando en mi culo, cálido y resbaloso. Yo empujaba hacia atrás, queriendo más, más profundo.

Esto es el paraíso, cabrón. Su verga me parte en dos, pero qué rico duele. Siento el orgasmo construyéndose, como ola gigante.

Cambié de posición: lo tiré al sofá, montándolo. Sus manos en mis caderas, yo rebotando, mis tetas saltando con cada bajada. Lo veía: sudor brillando en su pecho, ojos vidriosos de placer, boca abierta gimiendo mi nombre. —¡Ana, me vengo! —avisó.

—Dentro, güey, lléname —le rogué, mi clítoris frotándose contra su pubis.

El clímax nos golpeó juntos. El mío: explosión de luces detrás de los ojos, concha contrayéndose alrededor de su verga, chorros de placer mojando sus bolas. Él rugió, caliente semen inundándome, pulsos y pulsos. Colapsamos, cuerpos temblando, piel pegajosa de sudor y fluidos. El olor era intenso: sexo crudo, semen, mi esencia.

Nos quedamos abrazados, su cabeza en mis tetas, respiraciones calmándose. Besé su frente salada.

—Best lesson ever —dijo con sonrisa pendeja—. Try past tense: I tried your pussy, I loved it.

Reí bajito, acariciando su pelo revuelto. —Y yo la tuya, Diego. Neta, fuiste un alumno chingón.

Esto no fue solo un polvo. Hay algo más, química real. Mañana le mando mensaje para otra "lección". Órale, qué noche.

La ciudad brillaba afuera, pero adentro, el afterglow nos envolvía como manta tibia. Sabía que esto era el inicio de algo rico, empoderador, puro deseo mutuo.

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