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Begin Transaction SQL Server Try Catch Pasional

7034 palabras

Begin Transaction SQL Server Try Catch Pasional

Era una noche de esas que se estiran en la oficina de tecnología en Polanco, con las luces de la Ciudad de México parpadeando como estrellas chuecas por la ventana. Yo, Ana, programadora senior de bases de datos, estaba clavada frente a mi laptop, el cursor titilando en el editor de SQL Server Management Studio. El aire olía a café recién hecho y a ese perfume amaderado que usaba Carlos, mi compañero de equipo, el wey más guapo y talentoso que había pisado esa empresa.

¿Por qué carajos no funciona esta transacción? pensé, mientras mis dedos volaban sobre el teclado. Carlos se acercó por detrás, su aliento cálido rozándome la nuca. Su presencia siempre me ponía la piel chinita.

"Órale, Ana, déjame ver. Se ve que hay un rollo con el manejo de errores", murmuró él, su voz grave como un ronroneo. Se inclinó sobre mí, su pecho musculoso presionando suave contra mi espalda. Olía a jabón fresco y a hombre sudado por el estrés del deadline. Sus manos cubrieron las mías en el mouse, guiándome.

"Mira, hay que poner un begin transaction. Así iniciamos todo limpio", dijo, tecleando rápido. Yo sentía el calor de su cuerpo filtrándose por mi blusa delgada, mis pezones endureciéndose como traidoras.

¡Puta madre, Ana, contrólate! Es tu carnal del trabajo
, me regañé en silencio, pero mi concha ya palpitaba de anticipación.

La pantalla se llenó de código: BEGIN TRANSACTION; seguido de un bloque TRY CATCH para capturar cualquier pendejada que saliera mal. Carlos sonrió, esa sonrisa pícara que iluminaba sus ojos cafés. "En SQL Server, si no usas try catch, todo se va al carajo. Como en la vida, ¿no?". Su rodilla rozó mi muslo bajo el escritorio, un toque casual que no lo era.

El deseo empezó como un cosquilleo, lento, como el build-up de una query pesada. Hablamos de bugs pasados, riéndonos de deadlines fallidos, pero sus ojos se clavaban en mis labios pintados de rojo. "Eres chingona en esto, Ana. Me encanta verte codear". Su mano bajó a mi cintura, apretando suave. Yo no me aparté.


La media se volvió hora, la hora se estiró como chicle. El resto de la oficina estaba vacío, solo el zumbido de las computadoras y nuestro breathing acelerado. "Probemos el código", propuse, mi voz ronca. Ejecutamos la transacción: begin transaction sql server try catch desplegado en toda su gloria. Funcionó a la primera. Carlos soltó un "¡órale, qué chido!" y me giró en la silla, sus labios a centímetros de los míos.

"¿Sabes qué? Esta transacción necesita un commit personal", susurró, y me besó. Fue como un rollback de toda la tensión acumulada: sus labios carnosos, su lengua invadiendo mi boca con sabor a menta y café. Gemí bajito, mis manos enredándose en su cabello negro ondulado. Olía a él, puro macho mexicano, sudor mezclado con colonia cara.

Me levantó en brazos como si nada, sentándome en el escritorio. Papeles volaron, el mouse rodó al suelo con un clac. Sus manos expertas desabotonaron mi blusa, exponiendo mis tetas llenas en un bra de encaje negro. "Qué mamadas tan ricas", gruñó, lamiendo un pezón. El roce de su barba incipiente raspaba delicioso, enviando chispas directo a mi panocha húmeda.

¡No mames, esto es mejor que cualquier query optimizada!

Yo le bajé el zipper del pantalón, liberando su verga dura, gruesa, venosa, saltando como un commit exitoso. La tomé en mi mano, sintiendo el pulso latiendo contra mi palma, caliente como un servidor overclockeado. "Estás cañón, Carlos. Me tienes empapada", confesé, mi voz temblorosa de pura lujuria.

Él se arrodilló, subiendo mi falda hasta la cintura. Mis panties negras estaban chorreando. Las deslizó con dientes, oliendo mi aroma almizclado de excitación. "Hueles a pecado, weyita", dijo antes de enterrar la cara entre mis piernas. Su lengua encontró mi clítoris, chupando suave al principio, luego con hambre. Sentí cada lamida como un loop infinito de placer: wet sounds, mis jugos en su boca, mis muslos temblando contra sus mejillas.

Me corrí primero, un orgasmo que me arqueó la espalda, gritando su nombre. "¡Carlos, chingado!" El escritorio crujió bajo mi peso, el aire cargado de mi olor a mujer en celo.


No paramos. Él se puso de pie, yo bajé a devolvérsela. Su verga en mi boca, salada, dura como acero. La chupé profundo, garganta relajada por la práctica, mis labios estirados alrededor de su grosor. Él jadeaba, manos en mi cabeza: "Así, Ana, qué rica mamada. Eres mi try catch perfecta". Reí con la boca llena, vibrando contra él.

La intensidad subió como un deadlock resuelto. Me volteó, apoyándome en el escritorio, mi culo en pompa. Sentí la punta de su verga rozando mi entrada, lubricada por mis fluidos. "Dime que sí, mi reina", pidió, voz ronca.

"¡Chíngame ya, pendejo! Begin transaction", ordené juguetona, recordando nuestro código. Empujó lento, centímetro a centímetro, llenándome hasta el fondo. El estiramiento ardía rico, sus bolas golpeando mi clítoris con cada estocada. El sonido era obsceno: plaf plaf de carne contra carne, mezclado con nuestros gemidos.

Olía a sexo puro, sudor, su colonia, mi perfume floral. Tocábamos todo: sus dedos en mis caderas dejando marcas rojas, mi espalda arqueada contra su pecho peludo.

Esto es el commit perfecto, sin rollbacks
, pensé mientras él aceleraba, su respiración entrecortada en mi oído.

Cambié posiciones, montándolo en la silla giratoria. Sus manos amasaban mis tetas, pellizcando pezones. Yo rebotaba, controlando el ritmo, su verga golpeando mi punto G. "¡Más rápido, carnal! No falles el sql server try catch", jadeé, y él rio, embistiéndome desde abajo.

El clímax nos golpeó juntos. Sentí su verga hincharse, caliente semen llenándome en chorros. Yo exploté alrededor de él, paredes contraídas ordeñándolo, un grito ahogado que resonó en la oficina vacía. Colapsamos, pegajosos, temblando.


En el afterglow, recostados en el piso alfombrado, su cabeza en mi vientre. El aire fresco de la AC secaba nuestro sudor, pero el calor entre nosotros perduraba. "Esa fue la mejor transacción de mi vida", murmuró Carlos, besando mi ombligo. Yo acaricié su cabello, el corazón latiendo calmado.

"Sin errores, puro éxito. Commit transaction", respondí sonriendo. Hablamos bajito de futuros proyectos, no solo de código, sino de nosotros. La noche mexicana nos envolvía, luces de Reforma danzando en las ventanas.

Al amanecer, nos vestimos con risas perezosas, el escritorio testigo mudo de nuestra pasión. Salimos tomados de la mano, listos para más que solo deadlines. Esa begin transaction sql server try catch había iniciado algo eterno, sin rollbacks posibles.

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