Relatos Eroticos
Inicio Trío Letra de la Canción Try Me Letra de la Canción Try Me

Letra de la Canción Try Me

6285 palabras

Letra de la Canción Try Me

Tú entras al bar en la colonia Roma, el aire cargado de humo de cigarro y ese olor dulce a tequila reposado que se mezcla con el perfume de las chavas que bailan pegaditas. La música retumba, un ritmo urbano que te hace mover los hombros sin querer. Pides un caballito de Patrón con limón y sal, y te sientas en la barra, observando. Neta, la noche pinta chida.

De repente, el DJ suelta Try Me, esa rola gringa que todos conocen pero que aquí en México le metemos nuestro flow. La letra de la canción Try Me empieza a sonar fuerte: "If you want it, come and get it..." Tú sonríes porque te la sabes de memoria, y justo ahí, una morra de curvas que quitan el hipo se para a tu lado. Pelo negro largo, labios rojos como chile de árbol, y un vestido negro ajustado que deja ver lo justo para volverte loco. Sus ojos te clavan, cafés intensos, y dice con voz ronca:

—Órale, wey, ¿te late esta rola? La letra de la canción Try Me siempre me prende.

Tú le contestas, sintiendo ya el cosquilleo en el estómago:

—Neta, carnala. "Try me, see what happens". ¿Quieres que te la cante bajito?

Ella ríe, un sonido que te vibra en el pecho, y se acerca más. Se llama Karla, de aquí de la CDMX, trabaja en una galería de arte en Polanco. Charlan de la vida, de cómo la ciudad te chinga pero también te da noches como esta. Su mano roza tu brazo al gesticular, piel suave y cálida contra la tuya, y sientes el pulso acelerarse. El deseo inicial es como una chispa: ¿y si esta noche no termino solo? Ella te mira fijo, mordiéndose el labio, y tú sabes que hay tensión, pura química que se acumula como tormenta antes de llover.

La invitas a bailar. La pista está llena de cuerpos sudados, luces neón parpadeando en rojo y azul. Sus caderas se pegan a las tuyas, moviéndose al ritmo de la rola que sigue sonando en loop en tu cabeza. Sientes su aliento caliente en tu cuello, huele a vainilla y algo más salvaje, como almizcle de mujer lista para todo. Tus manos bajan por su espalda, deteniéndose en la curva de sus nalgas firmes. Ella no se aparta, al contrario, presiona más, susurrándote al oído:

—Pruébame, como dice la letra de la canción Try Me. A ver qué pasa.

El corazón te late como tamborazo zacatecano. ¿Esto va en serio? La llevas a un rincón oscuro del bar, la besas. Sus labios son suaves, saben a margarita con sal, lengua juguetona que te explora sin prisa. Manos enredadas en tu pelo, uñas raspando tu nuca con justo el dolor que excita. El mundo se reduce a su olor, su tacto, el sonido de su respiración entrecortada mezclada con la música. Pero no es solo físico; sientes que conectan, que esta morra no es de las que se tira por tirar, sino que hay fuego real.

—Vámonos de aquí —te dice, ojos brillando—. Mi depa está a dos cuadras.

Salen tomados de la mano, la noche fresca de la ciudad los recibe con brisa que eriza la piel. Caminan rápido, riendo de tonterías, pero la tensión crece. En el elevador de su edificio, ya no aguantan: la empotras contra la pared, besos urgentes, manos metiéndose bajo la ropa. Su piel es seda caliente, pechos firmes que se amoldan a tus palmas. Ella gime bajito, un sonido que te pone la verga dura como piedra.

En su depa, luces tenues de una lámpara de diseño, olor a incienso de copal y su perfume. Se quitan la ropa despacio, saboreando. Tú la miras desnuda: tetas perfectas con pezones oscuros erectos, cintura estrecha, panocha depilada reluciente de anticipación. Ella te recorre con los ojos, lamiéndose los labios al ver tu erección palpitante.

¿Y si esto es lo mejor que me ha pasado en meses? Neta, esta chava me va a volver loco.

La acuestas en la cama king size, sábanas de algodón egipcio frescas contra su espalda ardiente. Empiezas por besos en el cuello, bajando por el pecho. Chupas un pezón, lo muerdes suave, y ella arquea la espalda, gimiendo "¡Ay, wey, qué rico!". Tus manos exploran su interior, dedos resbalando en su humedad cálida, clítoris hinchado que palpitas con el pulgar. Ella jadea, uñas en tu espalda, dejando marcas que duelen delicioso. El olor a su excitación llena la habitación, almizclado y dulce como miel de maguey.

Se gira, te empuja para montarte. Su boca envuelve tu verga, lengua girando en la cabeza sensible, succionando con maestría. Sientes el calor húmedo, el roce de dientes juguetones, y tienes que morderte el labio para no acabar ya. "¡Puta madre, qué chido!" piensas, mientras ella te mira desde abajo, ojos desafiantes como la letra de esa rola que los unió.

La volteas, la pones a cuatro patas. Entrégale despacio, centímetro a centímetro, sintiendo cómo su chochito te aprieta, caliente y resbaloso. Ella empuja hacia atrás, queriendo más, gritando "¡Chíngame duro, cabrón!". El slap de piel contra piel resuena, sudor perlando vuestros cuerpos, el aire cargado de gemidos y el crujir de la cama. Aceleras, profundo, tocando ese punto que la hace temblar. Sus paredes internas se contraen, ordeñándote, y sientes el orgasmo suyo venir: cuerpo rígido, grito ahogado, jugos calientes empapando todo.

Tú sigues, persiguiendo el tuyo, hasta que explotas dentro, oleadas de placer cegador, llenándola con tu leche caliente. Colapsan juntos, jadeantes, piel pegajosa de sudor y fluidos. Ella se acurruca en tu pecho, dedo trazando círculos en tu piel, mientras el corazón les late al unísono.

Después, en la penumbra, con el olor a sexo impregnando las sábanas, charlan bajito. "Neta, la letra de la canción Try Me fue el pretexto perfecto", dice ella riendo. Tú la besas en la frente, sintiendo paz profunda. No hay promesas, solo esta noche perfecta en la gran ciudad, donde el deseo se enciende como reguero de pólvora y deja un eco que dura.

Al amanecer, con el sol filtrándose por las cortinas, se despiden con un beso largo, sabiendo que quizás se vean de nuevo. Sales a la calle, el tráfico de la Roma despertando, y piensas: Try me anytime. La vida en México es así, llena de sorpresas calientes y conexiones que te marcan el alma.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatoseroticos.mx.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.