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Las Ardientes Fotos de Tríos HMH

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Las Ardientes Fotos de Tríos HMH

Estaba solo en mi depa de la Roma, con el pinche calor de la noche mexicana pegándome en la cara como una cachetada caliente. El ventilador zumbaba como loco, pero no ayudaba una chingada. Agarré mi cel y empecé a navegar, buscando algo que me prendiera el ánimo. Ahí estaba, un sitio web con fotos de tríos HMH que me dejó con la verga parada en segundos. Hombre-mujer-hombre, carnal. Imágenes de piel morena sudada, tetas rebotando, vergas duras entrando y saliendo de una panocha jugosa. El olor imaginario a sexo me invadió la nariz, ese aroma almizclado que te hace babear.

¿Y si lo hacemos de verdad? pensé, mientras mi mano bajaba sola al pantalón. Ana, mi morra, entró de repente con una chela fría en la mano. Llevaba un shortcito que le marcaba el culo perfecto y una blusa escotada que dejaba ver sus chichis firmes. "¿Qué ves con tanta pena, pendejo?", me dijo riendo, con esa voz ronca que me pone cachondo al instante.

"Mira esto, nena. Fotos de tríos HMH que me tienen loco."

Le pasé el cel. Sus ojos se abrieron como platos, y vi cómo se mordía el labio inferior. Se sentó a mi lado en el sofá, su muslo caliente rozando el mío. El tacto de su piel suave me erizó los vellos. "Órale, qué chido", murmuró, acercándose más. Su aliento olía a menta y tequila de la cena. Hojeamos las fotos juntas: un vato chupando tetas mientras otro la cogía por atrás, la güera gimiendo con la boca llena de verga. Ana se recargó en mí, su mano rozando mi paquete hinchado.

El corazón me latía como tamborazo en una fiesta. "¿Te late la idea?", le pregunté, con la voz temblorosa. Ella levantó la vista, sus ojos cafés brillando con picardía mexicana. "Simón, cabrón. Pero con alguien de confianza. ¿Qué tal Luis, tu carnal del gym? Sé que le late mi culo desde siempre."

Luis, mi compa de toda la vida, alto, moreno, con ese cuerpo de fisicoculturista que hace que las morras baboseen. Lo invité al día siguiente con una chela y unas carnitas de la esquina. No le dije nada directo, pero cuando le mostré las fotos en mi cel, se le dibujó una sonrisa pendeja. "No mames, ¿en serio? ¿Ana está de acuerdo?" Ella asintió desde la cocina, meneando las caderas mientras preparaba guacate. El ambiente se cargó de electricidad, como antes de una tormenta en el DF.

Acto uno cerrado. Ahora, la cosa se ponía intensa. Esa noche, los tres en mi depa, luces bajas, cumbia sensual de fondo sonando bajito. Ana se veía como diosa azteca: falda corta negra, top que apenas contenía sus tetazas. Luis y yo en bóxer, vergas semi-duras marcando tela. Ella se paró en medio, girando despacio. "Vengan, cabrones. Hagamos realidad esas fotos de tríos HMH".

Me acerqué primero, besándola con hambre. Sus labios suaves, lengua juguetona saboreando a sal y deseo. Luis nos vio, se acercó por atrás, sus manos grandes palpando el culo de Ana. Ella gimió en mi boca, un sonido gutural que vibró en mi pecho. Olía a su perfume de vainilla mezclado con el sudor fresco. Deslicé mi mano bajo su falda: panocha empapada, labios hinchados listos. "Estás chorreando, mi amor", le susurré al oído.

Luis le quitó el top, liberando esas chichis perfectas, pezones duros como piedras de obsidiana. Los chupó con ganas, succionando fuerte mientras yo le bajaba las calzas. Ana jadeaba, arqueando la espalda. Esto es mejor que cualquier foto, pensé, mientras mi verga palpitaba contra su muslo. La llevamos al cuarto, colchón king size crujiendo bajo nosotros. La acostamos, yo entre sus piernas lamiéndole la panocha. Sabor salado-dulce, como mango con chile. Su clítoris hinchado bajo mi lengua, girando círculos que la hacían retorcerse.

Luis se arrodilló junto a su cabeza. Ella lo miró con ojos de puta en celo, abrió la boca y se la tragó hasta el fondo. Glug-glug, sonidos húmedos llenando el cuarto. Su garganta se movía, saliva chorreando por las bolas de Luis. Él gruñía, agarrándole el pelo suave. Yo metí dos dedos en su coño, curvándolos para tocar ese punto que la hace gritar. "¡Ay, sí, cabrón! ¡Más!", chilló ella, vibrando alrededor de mi mano.

La tensión subía como el volcán Popo a punto de reventar. Cambiamos posiciones. Ana a cuatro patas, culo en pompa. Yo por atrás, verga resbalando en su jugo hasta enterrarme completo. Calor apretado envolviéndome, paredes pulsantes ordeñándome. Luis enfrente, ella mamándosela como profesional. El slap-slap de mis huevos contra su clítoris, gemidos ahogados en verga. Sudor goteando, olor a sexo puro invadiendo todo: almizcle, semen preeyaculatorio, panocha en llamas.

¿Cómo carajos llegamos aquí? De fotos a esto. Mi morra compartida, gozando como reina.

La volteamos. Luis se acostó, Ana cabalgándolo despacio al principio, subiendo y bajando, tetas rebotando hipnóticas. Yo me paré sobre él, ofreciéndole mi verga. Ella la chupó, ojos en blanco de placer doble. Luis la pellizcaba las nalgas, empujando desde abajo. "¡Qué rico tu culo, Ana! ¡Pégatela toda!", le decía él, voz ronca. Ella aceleró, panocha chapoteando en su pija gruesa.

El clímax se acercaba. Sentí sus bolas contra mi culo mientras la penetraba por atrás, ano lubricado con su propio jugo. Doble penetración suave, ella gritando "¡Me vengo, pinches cabrones! ¡No paren!". Pulsos calientes, su coño y culo apretándonos como vicios. Yo exploté primero, chorros calientes llenándola de leche. Luis siguió, gruñendo como toro. Ana tembló entera, squirt salpicando sábanas.

Colapsamos en un enredo de cuerpos sudados, respiraciones agitadas calmándose. Besos suaves, caricias perezosas. Ana en medio, mi cabeza en su teta, Luis oliendo su pelo. "Eso fue chingo mejor que las fotos", murmuró ella, riendo bajito. El cuarto olía a sexo satisfecho, pieles pegajosas reluciendo bajo la luz tenue.

Al día siguiente, desayuno con chilaquiles y café de olla. Ninguna pena, solo sonrisas cómplices. "Repetimos cuando gusten", dijo Luis guiñando. Ana me besó, mano en mi paquete. Las fotos de tríos HMH fueron solo el inicio, pensé. Ahora teníamos nuestro propio álbum mental, lleno de sensaciones que no se borran.

La vida en México es así: caliente, intensa, sin regrets. Y nosotros, listos para más.

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