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El Verdadero Try Out Meaning del Placer

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El Verdadero Try Out Meaning del Placer

Tú entras al salón de baile en el Polanco, el corazón de la Ciudad de México latiendo al ritmo de la salsa que sale de los altavoces. El aire huele a vainilla y a sudor ligero de las parejas que acaban de terminar su clase. Tus tacones resuenan contra el piso de madera brillante, y sientes un cosquilleo en la piel bajo el vestido ajustado que elegiste para impresionar. Hoy es tu try out, la audición para unirte al grupo de baile profesional. No sabes si pasarás, pero la emoción te recorre como una corriente eléctrica.

Diego, el instructor principal, te ve desde el fondo del salón. Es alto, con músculos definidos por años de giros y levantamientos, piel morena que brilla bajo las luces tenues, y una sonrisa que promete más que pasos de baile. Sus ojos oscuros te recorren de arriba abajo, deteniéndose en tus curvas. Órale, qué chava tan cañón, piensas que debe estar pensando, porque su mirada te quema.

—¡Bienvenida, preciosa! —te dice con voz grave, acercándose con ese andar felino—. Soy Diego. ¿Lista para tu try out? Sabes, el try out meaning no es solo bailar, es probar si encajas perfecto en el ritmo.

Su aliento cálido roza tu oreja cuando se inclina para saludarte con un beso en la mejilla, y el olor de su colonia, mezclado con algo masculino y salado, te invade. Sientes un pulso acelerado entre las piernas. ¿Qué carajos? Solo vine a bailar, te dices, pero tu cuerpo ya responde, los pezones endureciéndose contra la tela delgada.

Esto va a ser interesante. Neta que su mirada me moja ya.

La clase grupal termina, y Diego te pide quedarte para la prueba privada. El salón se vacía, las luces se atenúan, solo queda el eco de la música y el zumbido del ventilador en el techo. Pone una salsa lenta, sensual, con trompetas que gimen como amantes. Te paras frente al espejo enorme, y él se coloca detrás de ti, sus manos grandes en tus caderas.

—Muévete conmigo —murmura, su pecho pegándose a tu espalda. Sientes el calor de su cuerpo a través de la camisa, los músculos duros presionando. Empiezas a balancearte, caderas en círculo, y sus dedos se clavan un poquito, guiándote. El roce es eléctrico, como si cada giro frotara algo prohibido pero irresistible.

El sudor comienza a perlar tu piel, goteando entre tus senos. Él gira contigo, una mano sube por tu brazo, rozando el costado de tu pecho. Accidente, piensas, pero no te alejas. Al contrario, arqueas la espalda, presionando tu culo contra su entrepierna. Sientes su verga endureciéndose, gruesa y caliente contra ti. Un gemido bajo escapa de su garganta, vibrando en tu cuello.

—¿Ves? —susurra, labios rozando tu oreja—. El try out meaning es esto, probar hasta dónde llega el fuego.

Te giras en sus brazos, faces now inches apart. Sus ojos arden con deseo puro, mexican fire. Lo miras, mordiéndote el labio, y él no espera más. Sus labios caen sobre los tuyos, un beso hambriento, lengua invadiendo tu boca con sabor a menta y ron. Saboreas su hambre, tus manos enredándose en su pelo negro y ondulado. El beso se profundiza, dientes chocando, saliva mezclándose en un baile tan salvaje como la música.

Te empuja suave contra el espejo, el vidrio frío contrastando con su calor. Sus manos recorren tu cuerpo, bajando el zipper del vestido con dedos temblorosos de excitación. El vestido cae, dejándote en lencería negra, pechos subiendo y bajando rápido. Él gime, —Puta madre, estás riquísima, wey.

Tus uñas rasgan su camisa, botones volando. Su torso desnudo es un festín: pectorales firmes, abdominales marcados, un vello oscuro bajando hacia la cintura de su pantalón. Lo besas ahí, lamiendo el sudor salado, inhalando su aroma almizclado de hombre en celo. Él te levanta, piernas envolviéndolo, y te lleva al centro del salón, sobre las colchonetas de práctica.

¡Qué padre se siente esto! Libre, deseada, sin pendejadas.

La tensión sube como la música, ahora un mambo frenético. Él se arrodilla entre tus muslos, besando tu interior de pierna, subiendo lento. Sientes su aliento caliente en la panocha, ya empapada, el encaje de las panties rasgándose bajo sus dientes. —Te voy a comer hasta que grites, promete, y su lengua obedece. Lamidas largas, chupando el clítoris hinchado, dedos curvándose dentro de ti, tocando ese punto que te hace arquear. Gritas, —¡Sí, cabrón, así!, el sonido rebotando en las paredes vacías. El sabor de tu propia excitación en su boca cuando te besa después, compartido, sucio y delicioso.

No aguantas más. Le bajas el pantalón, su verga salta libre, venosa, cabezona, goteando precum. La agarras, piel aterciopelada sobre acero, y la mamas con ganas, garganta profunda, saliva chorreando. Él gruñe, —Qué chingona chupas, mami, caderas empujando. Pero quieres más, lo empujas sobre la colchoneta, montándolo como amazona.

Te hundes en él, centímetro a centímetro, estirándote delicioso. ¡Ay, qué grueso! El placer duele un segundo, luego explota. Cabalgas, tetas rebotando, sus manos amasándolas, pellizcando pezones. El slap de piel contra piel, sudor volando, olores mezclados de sexo y pasión. Él te voltea, ahora él arriba, embistiendo duro, profundo, cada thrust golpeando tu G-spot. Gritas su nombre, uñas en su espalda, dejando marcas rojas.

La intensidad crece, pulsos latiendo en oídos, mundo reduciéndose a esto: su peso, su verga llenándote, el roce del clítoris contra su pubis. —Ven conmigo —ordena, y obedeces. El orgasmo te destroza, olas de placer convulsionando, panocha apretando su verga como puño. Él ruge, corriéndose dentro, chorros calientes inundándote, semen chorreando al salir.

Caen juntos, jadeando, cuerpos pegajosos de sudor y fluidos. Su cabeza en tu pecho, escuchando tu corazón galopante. El salón huele a sexo crudo, música apagada ahora, solo respiraciones entrecortadas. Te acaricia el pelo, besos suaves en la frente.

—Neta pasaste el try out —ríe bajito—. Pero el try out meaning es que ahora bailamos juntos, siempre.

Esto no fue solo una prueba. Fue encontrar el ritmo perfecto, el que vibra en el alma.

Te vistes lento, piernas temblando, una sonrisa tonta en la cara. Sales a la noche mexicana, luces de neón y tacos al pastor en la esquina, pero dentro de ti, el fuego arde aún. Sabes que volverás, no por el grupo, sino por él, por más try outs que signifiquen placer puro y conexión real.

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