Relatos Eroticos
Inicio Trío Pruébame Puta Meme Pruébame Puta Meme

Pruébame Puta Meme

7801 palabras

Pruébame Puta Meme

Estabas sentada en el balcón de tu depa en la Roma, con el sol de la tarde tiñendo de naranja las copas de los árboles. El aire traía ese olor a tacos de la esquina y a jazmín de la vecina. Scrolleabas Instagram, riéndote sola con los memes que pasaban. De repente, uno te pegó: una morra con mirada de no mames, labios pintados de rojo fuego y el texto en negritas try me bitch. Era perfecto para tu mood del día, después de lidiar con un ex pendejo que no valía la pena. Lo guardaste y lo subiste a tus historias, agregándole un sticker de fuego y tu foto más chida, con escote y pose de reina.

Pruébame puta meme wey, a ver quién se atreve
, pensaste mientras le dabas publicar. El corazón latiéndote un poquito más rápido, como si el universo te estuviera retando.

No pasaron ni diez minutos cuando las notificaciones explotaron. Likes, risas, comentarios de tus morras: ¡Jajaja qué chingona!. Pero uno te llamó la atención. Un cuate desconocido, foto de perfil con barba bien recortada, ojos cafés intensos y una sonrisa pícara. Su comment: Ok I try you bitch ¿dónde y cuándo?. Te quedaste helada, el estómago revolviéndose de nervios y emoción. ¿En serio este vato? Le diste like y le mandaste DM: ¿Y tú quién vergas? Muestra credenciales carnal. Su respuesta fue rápida: Marco, 28, gym rat, fan de memes y de morras con actitud. Café en Lalo el de la Condesa en una hora? Try me back puta. Reíste fuerte, el sonido rebotando en las paredes. Olía a café de tu taza, amargo y caliente, y sentiste un cosquilleo entre las piernas. Chin, ¿por qué no? Todo consensual, todo chido.

Llegaste al café con jeans ajustados que te marcaban el culo perfecto, blusa suelta pero con escote que dejaba ver justo lo necesario, y labios rojos como el meme. El lugar bullía de gente: risas, el vapor de las máquinas de espresso, olor a pan recién horneado mezclado con perfume caro. Lo viste de inmediato, sentado en una mesita junto a la ventana, alto, hombros anchos bajo una playera negra que se pegaba a sus músculos. Te sonrió, esa sonrisa que dice te comí con los ojos. Hola try me bitch, dijo extendiendo la mano, voz grave como ron con miel. Te sentaste, cruzando las piernas, sintiendo el roce de la tela contra tu piel suave.

La plática fluyó como agua. Hablaban de memes, de la CDMX loca, de cómo el try me bitch era su guilty pleasure en TikTok. Sus ojos no se despegaban de los tuyos, bajando de vez en cuando a tus labios, a tu cuello. Sentías su mirada como caricias calientes, el pulso acelerándose en tu garganta. Pediste un latte con extra espuma, cremosa y dulce en la lengua, mientras él tomaba un americano negro, amargo como su humor sarcástico. Eres más chingona en persona, murmuró, rozando tu mano al pasarte el azúcar. Ese toque eléctrico te erizó la piel, un calor subiendo por tu vientre.

Este wey me prende, pero yo controlo, pruébame tú ahora
.

Una hora después, estabas en su depa en Polanco, un lugar minimalista con vistas al skyline, luces tenues y música de Bad Bunny de fondo, bajita y sensual. ¿Segura? preguntó él, deteniéndose en la puerta del cuarto, respetuoso, ojos buscando tu permiso. Asentiste, mordiéndote el labio: Pruébame pendejo, pero hazlo bien. Lo jalaste por la camisa, sus labios chocando contra los tuyos en un beso hambriento. Sabían a café y a menta, lenguas enredándose con urgencia, el sonido húmedo de la saliva mezclándose con vuestras respiraciones jadeantes. Sus manos grandes exploraban tu espalda, bajando a apretar tus nalgas con fuerza juguetona, el denim tensándose bajo sus dedos.

Te quitó la blusa despacio, besando cada centímetro de piel expuesta: el cuello perfumado a vainilla, los hombros suaves, el valle entre tus pechos. Gemiste bajito, el aire fresco del cuarto erizándote los pezones bajo el bra negro de encaje. Qué rica estás cabrona, gruñó él, voz ronca, mientras te cargaba a la cama king size, sábanas de algodón egipcio frescas contra tu espalda ardiente. Te desabrochó el bra con dientes, succionando un pezón con hambre, la lengua girando en círculos que te arquearon la espalda. Sentías su verga dura presionando contra tu muslo a través del pantalón, gruesa y pulsante, el calor traspasando la tela. Tus manos bajaron a su cinturón, desabrochándolo con dedos temblorosos de deseo, liberando su miembro erecto, venoso y caliente en tu palma. Lo acariciaste lento, sintiendo el pulso bajo la piel aterciopelada, su pre-semen salado en tu pulgar.

Él te bajó los jeans, besando tu ombligo, el monte de Venus, hasta llegar a tus bragas empapadas. El olor a tu excitación llenaba el aire, almizclado y dulce como miel de agave. Mojadísima mi puta del meme, rio él, lamiendo por encima de la tela, el roce de su barba raspando tus muslos internos. Tiraste la cabeza atrás, gimiendo fuerte, uñas clavándose en sus hombros. ¡Chíngame ya Marco! exigiste, voz quebrada. Te quitó las bragas de un jalón, su lengua hundiéndose en tu concha húmeda, chupando tu clítoris hinchado con maestría. Saboreaba tus jugos, gemidos vibrando contra tu carne sensible, mientras dos dedos gruesos entraban y salían, curvándose para tocar ese punto que te hacía ver estrellas. Tus caderas se movían solas, follando su boca, el sonido chapoteante mezclado con tus gritos ahogados.

La tensión crecía como una tormenta, tu cuerpo temblando al borde. No aún nena, quiero sentirte adentro, dijo él incorporándose, quitándose la ropa rápido. Su cuerpo desnudo era una obra de arte: abdominales marcados, vello oscuro bajando a esa verga imponente, goteando de anticipación. Te volteó boca abajo con gentileza, besando tu espinazo, y te puso de rodillas. Entró despacio, centímetro a centímetro, estirándote deliciosamente, el ardor inicial convirtiéndose en placer puro. ¡Ay wey qué rica! jadeó él, embistiéndote profundo, sus bolas chocando contra tu clítoris con cada estocada. Agarrabas las sábanas, el olor a sexo impregnando todo, sudor resbalando por vuestras pieles. Cambiaron posiciones: tú encima, cabalgándolo como amazona, pechos rebotando, sus manos amasando tu culo mientras lamías su cuello salado. El ritmo aceleró, piel contra piel en palmadas rítmicas, gemidos subiendo de tono hasta el clímax.

Explotaste primero, un orgasmo que te sacudió entera, concha contrayéndose alrededor de su verga en espasmos, jugos chorreando por sus muslos. ¡Sí cabrón! gritaste, olas de placer recorriendo cada nervio. Él te siguió segundos después, gruñendo tu nombre, llenándote con chorros calientes y espesos, su cuerpo colapsando sobre el tuyo en un abrazo sudoroso. Permanecieron así, respiraciones entrecortadas calmándose, el corazón latiendo al unísono. Besos suaves en la nuca, risas cansadas. Me ganaste con tu meme puta, murmuró él, acariciando tu cabello revuelto.

Después, en la ducha compartida, agua caliente cayendo como lluvia tropical, jabón espumoso deslizándose por curvas y músculos. Se lavaron mutuamente, dedos explorando perezosos, besos lentos bajo el vapor. Salieron envueltos en toallas, pidieron unos tacos por Rappi – carnitas jugosas con cilantro fresco – y se tumbaron en el sofá viendo Netflix, piernas enredadas.

Esto fue chido, sin complicaciones, puro fuego. El try me bitch meme trajo lo mejor
. Te fuiste al amanecer, con su número en el cel y una sonrisa satisfecha, el cuerpo aún zumbando de placer residual. Caminaste por las calles despertando, aire fresco oliendo a panadería, sabiendo que habías vivido el reto perfecto.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatoseroticos.mx.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.