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Js Try Catch en Sabanas Ardientes

6102 palabras

Js Try Catch en Sabanas Ardientes

Estabas sentada frente a la laptop en el sillón de tu depa en la Condesa, con el aire cargado del aroma a café de olla que habías preparado hace rato. La pantalla brillaba con líneas de código JavaScript que no querían jalar. try { ... } catch (error) { console.log('¡Puta madre!'); } Mierda, otro error. Tus dedos volaban sobre el teclado, frustrada, mientras el calor de la noche mexicana se colaba por la ventana abierta. México City bullía allá abajo con cláxones lejanos y risas de borrachos en la calle.

De pronto, sentiste unas manos fuertes en tus hombros. Era Javi, tu carnal, tu todo. Alto, moreno, con esa sonrisa pícara que te derretía. Llevaba solo unos bóxers ajustados que marcaban todo lo que te volvía loca. "¿Qué onda, chava? ¿Otra vez batallando con el JS try catch?" dijo con voz ronca, inclinándose para oler tu cabello. Su aliento cálido te erizó la piel.

¡Órale, este pendejo siempre sabe cuándo necesito un break!
Pensaste, mientras girabas la cabeza para mirarlo. Sus ojos cafés te devoraban, y sentiste ese cosquilleo familiar bajito en el vientre.

"Sí, wey, este try catch no agarra el error. Me tiene hasta la madre", le contestaste, pero tu voz salió más suave de lo planeado. Él se rio bajito, un sonido que vibraba en tu pecho, y se sentó a tu lado, pegando su muslo al tuyo. El calor de su piel te quemaba a través de tu shortcito de dormir.

Acto uno: la chispa. Javi tomó el control del mouse, sus dedos rozando los tuyos. "Mira, mi reina, en JS try catch es como la vida: intentas, y si la cagas, lo atrapas antes de que explote todo". Su mano bajó despacito por tu brazo, dejando un rastro de fuego. Olías su colonia mezclada con sudor fresco, ese olor macho que te ponía en standby. Intentaste concentrarte en la pantalla, pero su rodilla presionaba la tuya, y el roce era eléctrico.

"¿Y si probamos algo nuevo?", murmuró, su boca cerca de tu oreja. El vello de tu nuca se paró. Giraste, y sus labios capturaron los tuyos en un beso lento, jugoso. Saboreaste su lengua, salada y dulce como tamarindo. Tus manos subieron a su pecho, sintiendo los músculos duros bajo la piel suave. ¡Qué chingón se siente esto!

La laptop cayó al piso con un thud suave, olvidada. Él te levantó en brazos como si no pesaras nada, y te llevó a la cama king size que compartían. El colchón se hundió bajo su peso cuando te acostó, sus ojos fijos en los tuyos, pidiendo permiso sin palabras. Asentiste, mordiéndote el labio, y eso fue todo.

Acto dos: la escalada. Javi se quitó los bóxers, revelando su verga dura, palpitante, lista para ti. La viste venosa, gruesa, y un chorrito de humedad brilló en la punta. Te quitó la blusa con delicadeza, besando cada centímetro de piel que liberaba. Tus pezones se endurecieron al aire fresco, y él los lamió, succionó, haciendo que gemidos salieran de tu garganta como maullidos.

Es como un JS try catch perfecto: él intenta, yo lo atrapo con mis caderas.
Tu mente divagaba mientras sus manos exploraban. Bajó tu short, y sus dedos encontraron tu concha ya empapada, resbalosa de jugos. "Estás chorreando, mi amor", gruñó, metiendo un dedo, luego dos, curvándolos para tocar ese punto que te hacía arquear la espalda. El sonido húmedo de sus movimientos llenaba la habitación, mezclado con tus jadeos y el zumbido del ventilador de techo.

Lo empujaste para montarte encima, queriendo el control. Tus tetas rebotaban mientras te frotabas contra su pija, sintiendo el calor abrasador. "Inténtalo, pendejo, atrápame si puedes", le dijiste juguetona, usando el slang que tanto les gustaba. Él rio, agarrando tus nalgas firmes, amasándolas. Olías a sexo, a sudor mezclado con tu perfume de vainilla.

Despacio, te hundiste en él. Su verga te estiró deliciosamente, llenándote hasta el fondo. Aaah, el roce interno era puro fuego. Empezaste a moverte, lento al principio, sintiendo cada vena, cada pulso. Sus manos en tu cintura guiaban el ritmo, pero tú mandabas. El slap-slap de piel contra piel era hipnótico, y sus gemidos roncos te volvían más salvaje.

Internamente, luchabas:

¿Me dejo ir ya o lo hago sufrir un poquito más? Este wey me conoce demasiado bien.
Cambiaron posiciones; él te puso a cuatro, embistiéndote profundo. Sentías sus bolas golpeando tu clítoris, y el olor almizclado de su excitación te mareaba. "¡Más fuerte, Javi! ¡Cógeme como en el código, sin errores!" gritaste, y él obedeció, sudando, su pecho pegado a tu espalda. El calor era asfixiante, delicioso.

La tensión subía como un volcán. Tus paredes lo apretaban, ordeñándolo. Él metió una mano para frotar tu botón, y las chispas explotaron. Tus piernas temblaban, el orgasmo se acercaba como un tren. "¡Ya viene, carnal! ¡Atrápalo!" jadeaste.

Acto tres: la liberación. El clímax te golpeó como un rayo. Tu concha se contrajo en espasmos, chorros de placer salpicando sus muslos. Gritaste su nombre, el mundo se volvió blanco, solo sensaciones: el latido de su corazón contra tu piel, el sabor salado de sus besos en tu cuello, el olor a semen y sudor. Él se corrió segundos después, llenándote con chorros calientes, gruñendo como animal.

Cayeron juntos, enredados, respiraciones agitadas sincronizándose. Su verga aún dentro, palpitando suave. Acariciaste su cabello húmedo, sintiendo la paz post-sexo. "Funcionó el JS try catch, ¿no?", murmuró él, besando tu hombro.

Mejor que cualquier código. Este pendejo es mi bug fix perfecto.
Reíste bajito, el cuerpo lánguido, satisfecho. Afuera, la ciudad seguía su ritmo, pero en esa cama, todo era perfecto. Mañana debuggearían el código de verdad, pero esta noche, el try catch había sido en carne viva, y lo habían atrapado a la perfección.

Te acurrucaste contra él, inhalando su esencia, sabiendo que esto era lo que hacía la vida chida: intentos fallidos que llevan a explosiones gloriosas.

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