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One More Try Traduccion Pasional

5734 palabras

One More Try Traduccion Pasional

Estabas sentada en el balcón de tu depa en la Roma, con el sol de la tarde bañando tu piel morena, mientras el tráfico de la Ciudad de México zumbaba allá abajo como un río interminable. El calor pegajoso te hacía sudar un poquito, y el olor a tacos de la taquería de la esquina se colaba en el aire, mezclándose con el perfume de las bugambilias del vecino. Tenías el teléfono en la mano, reproduciendo esa rola vieja de Timmy T, One More Try, que te había agarrado de la noche a la mañana. Las letras en inglés te ponían la piel chinita, pero no entendías todo al cien. Tecleaste rápido: "one more try traduccion".

Aparecieron las letras traducidas al español: "Un intento más, solo dame un intento más...". Neta, qué chido, pensaste, mientras leías cómo el carnal rogaba por otra chance en el amor. Te recordó a Javier, tu ex, ese wey alto y moreno con ojos que te derretían como chocolate en comal. Habían terminado hace seis meses por pendejadas, celos y carreras que no paraban, pero el deseo nunca se apagó. Tu cuerpo se calentó solo de recordarlo, el pulso latiéndote entre las piernas. ¿Y si le mando un mensajito? El corazón te brincaba en el pecho. Tecleaste: "Escuchando One More Try. ¿Te late un café?". Envió.

La respuesta llegó en menos de cinco minutos: "Neta? Estoy cerca. ¿En tu casa?". El estómago se te revolvió de nervios y emoción. Corriste al baño, te echaste agua fría en la cara, te pusiste ese vestido negro ajustado que te hace ver cañón, sin bra, solo tanguita roja. El espejo te devolvió una mirada salvaje, pezones endurecidos rozando la tela. Esto va a estar cabrón.

Diez minutos después, sonó el interfón. Bajaste las escaleras de dos en dos, el corazón retumbando como tamborazo zacatecano. Ahí estaba él, con camisa blanca arremangada, jeans que marcaban paquete, sonrisa pícara. Olía a colonia fresca y a hombre, ese aroma que te volvía loca. "Hola, preciosa", dijo, abrazándote fuerte. Sus manos en tu espalda baja te erizaron la piel, y sentiste su verga semi-dura contra tu vientre. Subieron en silencio, el ascensor oliendo a su calor mezclado con el tuyo.

En el depa, pusiste la rola de nuevo, bajito. Se sentaron en el sofá, cervezas frías en mano. "Vi la one more try traduccion que mandaste", rió él, "me pegó duro. Siempre supe que éramos pendejos por dejarlo ir". Tú lo miraste, mordiéndote el labio.

"¿Y si le damos un intento más, Javi? Solo uno, pa' ver qué pasa".
Él se acercó, su aliento cálido en tu cuello. "Me late, nena. Pero esta vez, sin dramas".

El beso empezó suave, labios rozándose como pluma, sabor a chela y menta. Pero pronto se volvió hambre pura: lenguas enredadas, chupando, mordiendo. Sus manos subieron por tus muslos, arrugando el vestido, hasta tocar tu tanga empapada. "Estás chingada de mojada, cabrona", murmuró, dedo frotando tu clítoris por encima de la tela. Gemiste, arqueándote. Pinche wey, sabe cómo tocarme. Le quitaste la camisa, lamiendo su pecho velludo, salado, bajando hasta el ombligo. Él te levantó el vestido, mamando tus tetas, pezones duros como piedras entre sus dientes. El sonido de succión te ponía más caliente, el aire cargado de olor a sexo incipiente.

Se pararon, quitándose todo a jalones. Desnudos, piel contra piel en el sofá. Su verga gruesa, venosa, latiendo contra tu panza. La agarraste, masturbándolo lento, sintiendo el calor pulsante, pre-semen untándose en tu palma. "Métemela, Javi, no mames", suplicaste. Él te abrió las piernas, lengua hurgando tu coño, lamiendo labios hinchados, chupando jugos que sabían a miel salada. Tus caderas se movían solas, manos en su pelo, gimiendo "¡Ay, wey, qué rico!". El cuarto se llenaba de slap-slap de su boca, tus jadeos, su gruñido ronco.

Pero querías más. Lo empujaste al piso, alfombra áspera contra tu espalda. Te montaste encima, frotando tu raja mojada en su pija, lubricándola. Esto es nuestro, un intento más pa' quemar todo. Bajaste despacio, centímetro a centímetro, su verga abriéndote, llenándote hasta el fondo. "¡Chingada madre!", gritó él, manos en tus nalgas, amasándolas. Empezaste a cabalgar, tetas brincando, sudor chorreando entre pechos. El slap de carne contra carne, olor a coño y huevos sudados, todo sensorial: su mirada clavada en ti, empoderándote, haciéndote reina.

La tensión subía como volcán. Cambiaron: él de rodillas, tú a cuatro, verga embistiéndote duro, bolas golpeando tu clítoris. "¡Más fuerte, pendejo!", exigías, y él obedecía, jalándote el pelo suave, nalgada que ardía delicioso. Internamente, pensabas: Esto es lo que necesitaba, su fuerza, su deseo puro. No más weyadas, solo esto. El orgasmo te agarró de sorpresa, coño contrayéndose, chorros calientes, grito ahogado. Él siguió, gruñendo "Me vengo, nena", sacándola para pintarte la espalda de leche espesa, caliente.

Se derrumbaron, jadeando, piel pegajosa de sudor y fluidos. El balcón traía brisa fresca, calmando el fuego. Javier te abrazó por atrás, verga blanda entre tus nalgas. "Fue chingón, ¿verdad? Un one more try perfecto". Reíste, girándote para besarlo lento. La traduccion de esa rola ahora tiene sentido: amor con pasión, sin ataduras. Se quedaron así, hablando pendejadas, planeando nada, solo disfrutando el afterglow. El sol se ponía, tiñendo todo naranja, y supiste que este intento más era el bueno. O al menos, el más rico.

Despertaron enredados en la cama horas después, con la rola sonando bajito en loop. Sus manos exploraban de nuevo, suaves, prometiendo rondas extras. Pinche vida, qué chida.

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