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Intento Convertirla al Placer

6415 palabras

Intento Convertirla al Placer

Estás en la terraza de un departamento chido en la Condesa, con el skyline de la Ciudad de México brillando bajo las luces neón. La noche huele a mezcal ahumado y jazmín del jardín vertical. La música reggaetón retumba suave, y el aire cálido acaricia tu piel sudada por el baile. Ahí la ves: Valeria, con su vestido negro ajustado que resalta sus curvas generosas, el cabello negro suelto cayendo como cascada sobre hombros bronceados. Es tu amiga de la chamba, la devota que siempre va a misa los domingos, pero esta noche sus ojos cafés brillan con algo prohibido.

Órale, güey, piensas, esta noche voy a try convertirla. Llevas meses notando cómo te mira en las juntas, mordiéndose el labio cuando pasas cerca. Ella jura que es "buena católica", pero su cuerpo grita otra cosa. Te acercas con un trago en la mano, el hielo tintineando.

"¡Valeria, qué buena onda que viniste! ¿Ya probaste el mezcal con sal de gusano?" le dices, tu voz ronca por el humo del cigarrito que acabas de apagar.

Ella ríe, un sonido gutural que te eriza la piel. "¡Ay, no, Alex! Eso es pecado. Pero... dame un sorbito." Sus labios rojos se acercan al vaso, y sientes el calor de su aliento en tus dedos. El sabor salado queda en su lengua, y ella lame despacio, mirándote fijo.

¿Qué carajos estoy haciendo?
piensa ella, pero no se aleja.

La fiesta avanza, bailan pegaditos. Su culo redondo presiona contra tu entrepierna, y sientes cómo se endurece tu verga bajo los jeans. El sudor de su cuello huele a vainilla y deseo reprimido. "Valeria, ¿nunca has pensado en soltarte un poco? Dejar que el cuerpo mande", murmuras en su oreja, tu aliento caliente rozando su lóbulo.

"¿Try convert me, eh? Eres un pendejo tentador", responde ella juguetona, con acento chilango puro, girándose para rozar sus chichis firmes contra tu pecho. Sus pezones duros se marcan bajo la tela. La tensión crece como un volcán; sabes que está al borde.

La invitas a tu depa, a dos cuadras. Caminan bajo las luces de Ávila Camacho, el viento fresco erizando su piel. En el elevador, solos, no aguantas: la besas. Sus labios son suaves, dulces como tamarindo, y su lengua responde con hambre. Manos en su cintura, bajando a apretar esas nalgas carnosas. Ella gime bajito, "Ay, Diosito...", pero sus caderas se pegan a ti.

En tu recámara, luces tenues de la ciudad filtrándose por las cortinas. El aire huele a sábanas frescas y su perfume floral. La desvestís despacio, besando cada centímetro. Su piel morena brilla, suave como seda. "Valeria, déjame try convert te al placer puro. Sin culpas", susurras, mientras tus labios recorren su cuello, saboreando la sal de su sudor.

Ella duda un segundo, sus ojos vidriosos.

Esto es pecado mortal, pero se siente tan chingón...
Su mano tiembla al desabrocharte la camisa, dedos explorando tu pecho velludo, bajando a la cremallera. Tu verga salta libre, gruesa y venosa, palpitando al aire. "¡Madre santa, qué grande!", exclama ella, riendo nerviosa, pero sus ojos arden.

La acuestas en la cama king size, el colchón hundiéndose suave. Empiezas lento: besos en sus chichis, mamando pezones rosados que se endurecen en tu boca. Ella arquea la espalda, gimiendo "¡Órale, Alex, no pares!". El sonido de su voz, ronca y suplicante, te enciende más. Bajas, lamiendo su ombligo, hasta su panocha depilada, húmeda y reluciente. El olor almizclado te marea de lujuria; sabe a miel salada cuando metes la lengua, chupando su clítoris hinchado.

"¡Ay, cabrón, eso es... ¡no sé qué es eso!", grita ella, piernas temblando, uñas clavándose en tus hombros. Sus jugos corren por tu barbilla, calientes y viscosos. La haces correrse primero, su cuerpo convulsionando, un chorro tibio empapando las sábanas. Primera conversión chida, piensas triunfante.

Pero no paras. La volteas boca abajo, besando su espalda curva, hasta esa raja prieta de ano que nunca ha explorado. "Relájate, ricura. Voy a try convert te aquí también", dices juguetón. Usas saliva y sus propios jugos como lubricante, un dedo despacio entrando. Ella jadea, "¡Pendejo, duele rico!", empujando hacia atrás. El calor apretado te aprieta el dedo; imaginas tu verga ahí.

La pones de rodillas, ella chupa tu verga ansiosa. Su boca caliente envuelve la cabeza, lengua girando alrededor del prepucio. Sabor a ti, salado y masculino, la hace gemir vibrando contra tu tronco. La coges la boca suave al principio, luego más profundo, bolas golpeando su mentón. "¡Qué buena mamada, Valeria! Eres una diosa", gruñes, pelo enredado en tu puño.

La tensión sube: la montas en misionero, verga resbalando en su concha empapada. Entras de un jalón, estirándola, paredes calientes apretándote como guante. El slap-slap de carne contra carne llena la habitación, mezclado con sus gritos "¡Más duro, try convert me toda!". Sudor gotea, pieles resbalosas uniéndose. Sus tetas rebotan, tú las aprietas, pellizcando pezones.

Cambian posiciones: ella encima, cabalgando como jineteza experta. Sus caderas giran, panocha devorando tu verga hasta las bolas. El olor a sexo impregna todo, almizcle y sudor. Sientes su pulso acelerado bajo tus manos en su cintura.

Esto es el paraíso, olvídate de la iglesia
, piensa ella, ojos en blanco, acercándose al segundo orgasmo.

La volteas a perrito, nalgadas suaves en ese culazo perfecto, rojo marcándose. Entras profundo, golpeando su próstata femenina. "¡Me vengo, Alex, chingado!", aúlla, cuerpo temblando, concha contrayéndose ordeñándote. No aguantas: sacas, chorro caliente pintando su espalda, culo y pelo. El semen espeso chorrea, oliendo a victoria.

Caen exhaustos, respiraciones jadeantes sincronizándose. La abrazas, piel pegajosa, besos suaves en su frente. El cuarto huele a sexo crudo, sábanas revueltas. "Gracias por try convert me, carnal. Nunca sentí tanto", murmura ella, acurrucada, dedo trazando tu pecho. Sonríes, sabiendo que la devota ahora es tuya.

La amanecida llega con café de olla y pan dulce. Ella se viste, pero promete volver. Sales a la terraza, el sol calentando tu piel satisfecha. Misión cumplida. El recuerdo de su sabor, gemidos y calor lingera, prometiendo más conversiones.

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