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El Laser Tri Beam de Placer Intenso

5927 palabras

El Laser Tri Beam de Placer Intenso

Estás en tu depa en la Condesa, la noche de México City vibra afuera con el bullicio de los carros y las risas lejanas de los antros. El aire huele a tacos de la esquina y a ese incienso de vainilla que prendiste pa' ambientar. Tu morro, Alex, te mira con esos ojos cafés que te derriten, mientras se recarga en el sillón de piel. Neta, wey, piensa tu mente, hoy la vamos a armar chida.

—Órale, mi reina —dice él con esa voz ronca que te eriza la piel—. Traje algo pa' que voltees locos los dos.

Te pasa una caja negra, elegante, con luces neón que parpadean como en una película de sci-fi. La abres y ahí está: el Laser Tri Beam, un juguete futurista que promete placer preciso como rayos láser. Tres haces delgados, vibradores de última generación, que se activan con una app en el cel. Cada uno apunta a zonas específicas, con pulsos que simulan beams de luz intensa pero en puro éxtasis táctil. Lo lees en la caja: Triunfa en el orgasmo con precisión quirúrgica. Sientes un cosquilleo en el estómago, el deseo empezando a encenderse como una fogata.

¿Y si esto nos lleva a otro nivel? ¿Si siento beams de placer directo en mi concha?

Alex te jala hacia él, sus manos grandes recorriendo tu cintura. Te besa el cuello, su aliento cálido oliendo a tequila reposado. Tus pechos se aprietan contra su pecho duro, y ya sientes tu panocha humedeciéndose bajo el short de algodón. La tensión crece despacio, como el tráfico en Reforma un viernes.

Van a la recámara, la cama king size con sábanas de satén negro. Prenden velas que arrojan sombras danzantes en las paredes. Alex activa el Laser Tri Beam con su iPhone; un zumbido suave llena el cuarto, como un enjambre de abejas lejanas. Los tres beams se iluminan en azul eléctrico, delgados y precisos, listos pa' la acción.

—Desnúdate pa' mí, preciosa —susurra, y obedeces porque neta quieres esto. Tu blusa vuela, el bra de encaje cae, revelando tus chichis firmes con pezones ya duros como piedritas. Él gime bajito, ese sonido que te hace mojar más. Te quitas el short y la tanga, quedando en pelotas, vulnerable pero poderosa. El aire fresco roza tu piel desnuda, erizándote los vellos.

Alex se pone de rodillas frente a ti, el Laser Tri Beam en mano. Lo enciende en modo bajo: el primer beam roza tu clítoris, un pulso láser que vibra exacto, como un rayo de fuego frío. ¡Chin! piensas, el placer te sacude las piernas. El segundo beam se desliza a tu entrada, masajeando los labios hinchados, y el tercero apunta a tu ano, un toque prohibido pero consensuado que te hace arquear la espalda.

¡Ay, wey, qué chingón es esto! —gritas, tu voz entrecortada por jadeos.

Él sube la intensidad con la app, los beams ahora pulsan en sincronía, como un triángulo de éxtasis. Sientes cada vibración: el clítoris latiendo con beams rápidos, la concha chorreando jugos que huelen a deseo puro, almizclado y dulce. El ano se contrae delicioso, un placer nuevo que te hace retorcerte. Alex lame tus pezones, su lengua áspera saboreando tu piel salada, mientras sus dedos masajean tus muslos internos, piel contra piel resbalosa de sudor.

La habitación se llena de sonidos: tus gemidos altos, el zumbido hipnótico del Laser Tri Beam, el slap suave de su mano en tu nalga. Hueles su sudor masculino mezclado con tu aroma de excitación, un perfume embriagador que acelera tu pulso.

No pares, cabrón, esto es el paraíso... mis nervios ardiendo con cada beam.

La tensión sube como el volcán Popo en erupción. Alex te tumba en la cama, los beams ahora bailando por tu cuerpo. Uno en el clítoris, otro penetrando suave tu chocha —flexible y lubrado—, el tercero rozando tu pecho. Te retuerces, las sábanas enredándose en tus piernas, el corazón retumbando en tus oídos. Él se desnuda, su verga erecta saltando libre, gruesa y venosa, goteando pre-semen que brilla bajo la luz tenue.

—Quiero follarte mientras esto te destroza —gruñe, y asientes frenética. Apaga un beam pa' posicionarse, entra despacio, su verga llenándote centímetro a centímetro. ¡Qué estirón tan rico! El Laser Tri Beam vuelve a la acción: un beam en tu clítoris, otro en tu ano, sincronizados con sus embestidas profundas. Cada thrust hace que los beams vibren más fuerte, un circuito de placer que te electrocuta por dentro.

Sientes todo: la fricción caliente de su verga rozando tus paredes internas, jugosas y contraídas; los beams como láseres de fuego en tus puntos sensibles, pulsando en oleadas crecientes; su sudor goteando en tu vientre, salado al lamerlo; sus bolas golpeando tu culo con un slap rítmico; tus uñas clavándose en su espalda musculosa, dejando marcas rojas.

¡Más duro, pendejo, dame todo! —suplicas, y él obedece, follando con furia animal pero cariñosa. Tus orgasmos se acumulan: primero un pequeño, que te hace temblar; luego uno masivo, tu concha convulsionando alrededor de su verga, chorros de squirt mojando las sábanas. Él ruge, su corrida caliente inundándote, beams y semen mezclándose en explosión final.

Colapsan juntos, el Laser Tri Beam apagado en la mesita, aún tibio. Alex te abraza, sus labios besando tu frente sudada. El cuarto huele a sexo crudo, satisfecho, con ecos de vuestros jadeos muriendo en el silencio. Tu cuerpo zumba aún, piel sensible, corazón latiendo lento.

Esto fue épico, wey. El Laser Tri Beam nos cambió el juego pa' siempre.

Se quedan así, enredados, platicando bajito de lo chingón que fue. Mañana probarán más modos, pero esta noche, el afterglow es puro, emocional, con promesas de más noches locas. Cierras los ojos, saboreando el beso final, el mundo afuera olvidado en tu paraíso privado.

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