Busco Chica Para Trío Prohibido
Todo empezó una noche de esas en que el calor de la Ciudad de México se te pega a la piel como una promesa sucia. Yo, Alex, estaba tirado en el sofá de mi depa en Polanco, con Carla recostada sobre mi pecho, su mano juguetona bajando por mi abdomen. Hacíamos lo nuestro, pero esa noche ella me miró con esos ojos cafés que brillan como el tequila bajo la luna.
—Wey, ¿y si probamos algo nuevo? —dijo con voz ronca, mordiéndose el labio—. Algo que nos vuele la cabeza.
Mi verga se endureció al instante con la idea. Llevábamos meses fantaseando con un trío, pero siempre se quedaba en palabras. Esa misma noche saqué el celular y abrí la app de citas. Tecleé sin pensarlo dos veces: busco chica para trío. Agregué una foto nuestra, sonrientes y provocativos, con el skyline de Reforma de fondo. "Pareja liberal busca morra guapa, discreta y aventurera para noche inolvidable. Neta, si te animas, contáctanos".
Las notificaciones empezaron a llegar como lluvia en temporada. Pero una foto me detuvo el pulso: Sofia. Cabello negro largo, curvas que gritaban pecado, labios carnosos pintados de rojo fuego. Su mensaje fue directo: "Hola carnales, me late su vibe. ¿Cuándo?". El corazón me latía fuerte, oliendo ya su perfume imaginario mezclado con el aroma de Carla, que se asomaba curiosa.
Quedamos en un bar chic en la Roma, luces tenues y jazz suave flotando en el aire. Llegó Sofia con un vestido negro ceñido que marcaba sus chichis perfectos y un culo que pedía a gritos ser apretado. Nos dimos la bienvenida con abrazos calurosos, su piel tibia rozando la mía, un olor a vainilla y jazmín que me mareó.
Esto va a estar cabrón, pensé. ¿Y si no conectamos? ¿Y si Carla se pone celosa?
Pero no. La plática fluyó como el mezcal que pedimos. Sofia era de aquí, de la CDMX, con esa chispa chilanga que te calienta la sangre. Contó anécdotas de sus aventuras, riendo con esa boca que prometía delicias. Carla la tocaba sutil, un roce en el brazo, y yo veía cómo sus pezones se marcaban bajo la tela. La tensión crecía, el aire cargado de electricidad, como antes de una tormenta.
Acto primero cerrado, subimos a mi coche, un Escape negro reluciente. Sofia en el asiento de atrás con Carla, sus risas mezclándose con besos juguetones que espiaba por el retrovisor. Mi verga ya dura como piedra, palpitando contra el pantalón. Llegamos al depa, el elevador un preludio: manos explorando, labios chocando. El ding del piso sonó como un disparo de salida.
Adentro, luces bajas, velas aromáticas esparciendo olor a canela y deseo. Nos quitamos la ropa despacio, como en un ritual. Sofia se quedó en tanga roja, sus tetas firmes balanceándose libres. Carla, mi reina, con su lencería de encaje negro que acentúa su piel morena. Yo, desnudo, mi verga erguida orgullosa, venas marcadas latiendo.
Empezamos con besos. Labios suaves de Sofia contra los míos, su lengua danzando, sabor a menta y licor. Carla se unió, tres bocas entrelazadas, saliva caliente goteando. Manos por todos lados: yo apretando el culo de Sofia, suave y redondo como mango maduro; ella gimiendo bajito, un sonido que vibra en mi pecho.
—Qué rico se siente esto, wey —susurró Sofia, su aliento caliente en mi oreja.
Carla la empujó suave al sofá, abriéndole las piernas. Yo observaba, el pulso acelerado, oliendo su excitación, ese musk dulce que inunda el cuarto. Carla lamió su panocha por encima de la tanga, Sofia arqueándose, uñas clavándose en los cojines. ¡Neta, qué vista! Sus jugos humedeciendo la tela, el sonido chupante de la lengua de Carla.
Me uní, besando el cuello de Sofia, mordisqueando su piel salada. Bajé a sus tetas, pezones duros como piedras preciosas, chupándolos con hambre. Ella gemía más fuerte, "¡Ay, cabrón, no pares!". Mi mano en su clítoris, frotando círculos lentos, sintiendo cómo se hincha, resbaloso de miel.
La tensión subía como fiebre. Cambiamos posiciones: Sofia de rodillas, mamándome la verga mientras Carla se sentaba en su cara. El calor de su boca, lengua girando alrededor del glande, succionando con maestría. Sabía a sal y pre-semen. Arriba, Carla cabalgando su lengua, tetas rebotando, gemidos ahogados: "¡Sí, mami, así!". El cuarto olía a sexo puro, sudor mezclado con perfumes caros, pieles chocando con palmadas húmedas.
Mi mente era un torbellino.
Esto es lo que soñábamos, pero es mil veces mejor. ¿Podré aguantar sin reventar?Sofia me miró con ojos vidriosos, labios hinchados alrededor de mi tronco, garganta profunda que me hacía ver estrellas.
Escalada brutal. Puse a Carla a cuatro patas, su culo empinado invitador. Sofia debajo, lamiendo sus labios hinchados. Empujé mi verga en Carla, lenta al inicio, sintiendo su calor apretado envolviéndome, paredes pulsantes ordeñándome. "¡Más fuerte, amor!", gritó. Sofia chupaba sus bolas, lengua rozando mi eje al entrar y salir, jugos chorreando en su cara.
Cambié a Sofia, su panocha depilada reluciente, entrada rosada palpitando. La penetré de un golpe, ella chillando de placer, "¡Qué verga tan rica, pendejo!". Follándola duro, cachetadas en su culo resonando, piel enrojecida. Carla besándome, dedos en mi culo estimulando próstata, oleadas de placer subiendo.
El clímax se acercaba, corazones tronando como tambores. Posiciones fluidas: yo de pie, Sofia montándome mientras Carla lamía donde nos uníamos. Gemidos sincronizados, sudor perlando cuerpos, el aire espeso de jadeos y carne húmeda. "¡Me vengo!", gritó Sofia primero, cuerpo convulsionando, chorro caliente salpicando mis bolas.
Carla la siguió, apretándome tan fuerte que casi exploto. Aguanté, volteándolas, vergas en sus bocas alternando, ellas masturbándose mutuo. El release final: eyaculé en arcos potentes, semen caliente cubriendo tetas y caras, ellas lamiendo ansiosas, saboreando cada gota con gemidos satisfechos.
Afterglow puro. Colapsamos en la cama king size, cuerpos entrelazados, pieles pegajosas de sudor y fluidos. Besos suaves ahora, risas cansadas. Sofia acurrucada entre nosotros, su cabeza en mi pecho, Carla acariciando su cabello.
—Esto fue épico, carnales —dijo Sofia, voz somnolienta—. ¿Repetimos?
Carla sonrió, yo asentí, el corazón lleno. Miré el techo, oliendo el aftermath de pasión: semen, sudor, mujeres.
Busco chica para trío fue el mejor anuncio de mi vida. Esto no termina aquí.
La noche se fundió en sueños calientes, promesas de más noches así, en esta jungla de concreto donde el deseo manda.