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Los beneficios de bedoyecta tri inyectada que encendieron mi piel

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Los beneficios de bedoyecta tri inyectada que encendieron mi piel

Estaba hasta la madre de sentirme como un trapo viejo todo el día. Trabajo de ejecutiva en el DF me tenía hecha un zombi: reuniones eternas reuniones cafés a media noche y ese cansancio que te cala hasta los huesos. Mi carnal Alejandro mi marido de diez años perfecto en todo menos en dejarme dormir siempre andaba proponiendo soluciones locas. Órale nena prueba esto me dijo una tarde trayendo una cajita de Bedoyecta Tri. Es inyectable puro vitamina B pa' recargar baterías explicó con esa sonrisa pícara que me hace derretir.

Lo miré escéptica pero el pinche agotamiento ganó. Va pues hazme el favor le contesté quitándome la blusa en la sala de nuestra casa en Polanco con vista al skyline chispeante. El sol del atardecer entraba por las ventanas teñía todo de naranja y yo sentía el aire fresco rozando mi piel desnuda de la cintura pa'rriba. Alejandro preparó la jeringa con cuidado sus manos grandes y callosas de tanto gym contrastando con la delicadeza del algodón alcoholizado que pasó por mi nalga. Relájate mi amor murmuró su aliento cálido en mi oreja mientras la aguja entraba punzada rápida como un beso filoso.

¿Y si esto no funciona? ¿O peor qué si me da un bajón? Pero ya valió huevos aquí voy.

Al instante un calorcito se extendió desde el glúteo por mis muslos subió por la espalda y me invadió el pecho. No era dolor sino una energía vibrante como si me hubieran enchufado a la corriente. ¡Órale qué chido! exclamé girándome pa' verlo. Sus ojos cafés brillaban con curiosidad y algo más un hambre que reconocí al vuelo. Los beneficios de bedoyecta tri inyectada empezaron a manifestarse: mi piel hormigueaba sensible al roce de la tela de mi falda mi corazón latía más fuerte y un cosquilleo juguetón se instaló entre mis piernas.

Alejandro me jaló pa' él su boca capturando la mía en un beso que sabía a menta y deseo acumulado. Sus manos exploraron mi espalda bajaron a mis caderas apretando con esa fuerza que me encanta. Te ves tan viva ahora mi reina gruñó contra mis labios mientras yo le mordía el cuello saboreando el salado de su sudor fresco. El ambiente de la sala cambió: el zumbido del aire acondicionado se mezcló con nuestras respiraciones agitadas el aroma de su colonia amaderada se fundió con mi perfume floral y el de mi excitación que empezaba a perfumar el aire.

Acto uno chido pero esto apenas empieza pensé mientras lo empujaba al sofá de piel italiana. Me quité la falda despacio dejándola caer con un susurro suave mis panties de encaje negro ya húmedos pegándose a mi piel ardiente. Él se desabrochó la camisa revelando ese pecho moreno musculoso que tanto adoro tocar. Mis dedos trazaron sus abdominales sintiendo la dureza bajo la suavidad del vello ralo. Ven pa'cá pendejo le susurré juguetona tirando de su cinturón.

Nos besamos con urgencia lenguas danzando en un duelo húmedo y caliente. Sus manos subieron por mis muslos internos rozando el borde de mis labios vaginales haciendo que jadee. El calor de la inyección me tenía en llamas cada caricia era eléctrica multiplicada por diez. Los beneficios de bedoyecta tri inyectada son la neta se me cruzó por la mente mientras él me recostaba en el sofá sus dedos separando mis pliegues explorando mi humedad con toques circulares que me arquearon la espalda.

El segundo acto se armó solo. Me puse de rodillas entre sus piernas su verga ya dura palpitante asomando del bóxer. La tomé en mi mano sintiendo el calor pulsante las venas marcadas bajo la piel aterciopelada. La lamí desde la base hasta la punta saboreando el gusto salado ligeramente almendrado de su precum. ¡Ay cabrón qué rico! gemí mirándolo a los ojos mientras lo engullía centímetro a centímetro mi garganta relajándose con práctica. Él enredó sus dedos en mi cabello negro largo tirando suave guiando el ritmo con gruñidos roncos que vibraban en mi pecho.

Esto es puro fuego la Bedoyecta me da stamina pa' no parar nunca. Quiero que me coja hasta que grite.

Pero no quería acabar ahí. Lo empujé pa'trás montándome a horcajadas su verga deslizándose en mí con un glup jugoso que nos hizo gemir al unísono. Estaba tan mojada que entró fácil llenándome por completo. Empecé a moverme despacio sintiendo cada roce interno cada fricción contra mi punto G. Mis pechos rebotaban libres tetas duras pezones erguidos rozando su pecho con chispas de placer. El sudor nos unía piel contra piel resbaloso salado goteando entre nosotros.

Alejandro me aferró las nalgas amasándolas fuerte sus dedos hundiéndose en la carne mientras yo aceleraba el galope. ¡Más duro mi amor! le pedí y él obedeció embistiéndome desde abajo con golpes profundos que hacían palmear mi culo contra sus muslos. El sonido era obsceno plaf plaf plaf mezclado con mis alaridos y sus jadeos. Olía a sexo puro almizcle femenino masculino sudor y esa esencia dulce de mi excitación que lo volvía loco.

La tensión subía como olla exprés. Cambiamos posiciones él me puso en cuatro en el suelo alfombra persa suave contra mis rodillas. Entró por atrás una mano en mi clítoris frotando en círculos rápidos la otra jalándome el pelo pa' arquearme. Estás cañona hoy nena gracias a esa pinche inyección jadeó mordiéndome el hombro sin lastimar solo marcando con dientes. Yo sentía todo amplificado: el estiramiento de mi coño el roce de sus bolas contra mi clítoris el aire fresco en mi espalda sudada.

El clímax se acercaba mi vientre se contraía pulsos calientes subiendo por mi espina. No pares no pares supliqué mis uñas clavándose en la alfombra. Él aceleró embestidas brutales profundas tocando fondo cada vez. Grité su nombre un orgasmo brutal me partió en dos olas y olas de placer líquido fuego estallando desde mi centro irradiando a cada nervio. Mi coño se apretó alrededor de él ordeñándolo leche caliente salpicando dentro mientras él rugía mi nombre colapsando sobre mí.

Quedamos jadeantes enredados sudorosos el corazón latiéndonos como tambores. El afterglow fue perfecto: su peso reconfortante sobre mí besos suaves en mi nuca sus dedos trazando perejiles en mi piel aún sensible. Los beneficios de bedoyecta tri inyectada van más allá de la energía carnal pensé riendo bajito mientras el sol se ponía tiñendo la habitación de púrpura.

Nos levantamos despacio ducha juntos agua caliente lavando el sudor pero no el recuerdo. En la cama envueltos en sábanas frescas hablamos de todo y nada su mano en mi vientre plano promesas de más noches así. Me sentía renovada no solo físicamente sino conectada más que nunca con mi hombre. Esto es lo que necesitaba reflexioné cerrando los ojos su respiración rítmica arrullándome.

Desde esa tarde la Bedoyecta Tri se volvió nuestro secreto juguetón. Cada inyección trae beneficios que nos encienden la piel el alma y el deseo. Y yo no cambiaría esto por nada carnal.

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