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La Triada Epidemiologica y Ecologica del Deseo

6897 palabras

La Triada Epidemiologica y Ecologica del Deseo

Imagina que eres una epidemióloga mexicana de veintiocho años trabajando en la selva de Veracruz. El aire es espeso como miel caliente cargado de olor a tierra húmeda y hojas podridas que se pegan a tu piel sudada. Tus botas chapotean en el lodo mientras avanzas por el sendero angosto flanqueado de lianas retorcidas y monos aullando en lo alto. Llevas una mochila pesada con muestras de vectores y tu libreta de campo donde garabateas notas sobre la triada epidemiológica y ecológica: agente patógeno huésped y ambiente perfecto para que una enfermedad se propague como chisme en pueblo.

Al frente va Raúl tu compañero de investigación un moreno alto de ojos cafés intensos y sonrisa pícara que siempre te guiña el ojo cuando nadie mira. Detrás camina Xóchitl la guía local una chiapaneca de curvas generosas piel morena brillante y pelo negro largo que huele a coco y jazmín. Sus caderas se mecen con cada paso y tú no puedes evitar lanzar miradas disimuladas a ese vaivén hipnótico. Órale qué chula piensas mientras sientes un calor subir por tu vientre que no tiene nada que ver con el sol filtrándose entre las copas.

¿Por qué carajos mi cuerpo reacciona así? Es el ambiente este pinche calor que nos tiene a todos pegajosos y ansiosos

Se detienen en un claro para almorzar. Raúl extiende una lona y saca tortas de carnitas con salsa que huelen a gloria picante. Xóchitl ríe mientras te pasa una agua de jamaica fría que sabe a frutas maduras y te roza los dedos adrede. Cuídense weyes que aquí la selva es traicionera dice con voz ronca que vibra en tu pecho. Hablan de trabajo: Raúl explica cómo en la triada epidemiológica y ecológica el agente necesita un huésped vulnerable y un ambiente que lo favorezca. Tú asientes mordiendo tu torta el jugo chorreado por tu barbilla mientras miras sus labios carnosos imaginando otros sabores.

El sol baja y arman el campamento junto a un riachuelo murmurante. El agua cristalina invita a refrescarse. Te cambias detrás de un árbol a un short y blusa ligera la tela pegándose a tus pechos húmedos. Sales y los ves a ellos: Raúl sin camisa músculos tensos brillando bajo la luz dorada Xóchitl en bikini playero dejando ver sus chichis firmes y redondas. ¡Vamos a nadar carnala! grita ella salpicándote. Te zambulles el agua fresca mordiendo tu piel caliente como miles de lenguas heladas. Juegan empujones risas flotando en el vapor del atardecer. Las manos de Raúl rozan tu cintura accidentalmente pero se demoran. Xóchitl se pega a tu espalda sus pezones duros contra ti susurrando Sientes ese cosquilleo ¿verdad? Es como el agente infectando el huésped.

La noche cae rápida envuelta en cantos de grillos y sapos. Alrededor de la fogata crujiente el humo huele a leña verde y especias de los elotes asados. Beben chelas frías condensación goteando por las botellas. La plática deriva del trabajo al deseo. Raúl cuenta anécdotas de campo En la triada esa el ambiente lo es todo: calor humedad proximidad y ¡pum! todo se contagia. Xóchitl asiente ojos brillando Como el amor wey o el deseo neta que se pega sin vacuna. Tú sientes tu pulso acelerarse el corazón latiendo en tu concha húmeda ya palpitante.

No mames esto es real o el calor me alucina. Quiero tocarlos sentirlos devorarlos

Raúl se acerca su rodilla tocando la tuya piel contra piel áspera por el día. ¿Y tú qué piensas de la triada epidemiológica y ecológica del deseo? pregunta su aliento cálido con olor a cerveza y hombre. No respondes con palabras sino acercándote tus labios rozando los suyos suaves y salados. Él gime bajito profundizando el beso lengua explorando tu boca como un agente invasor. Xóchitl observa mordiéndose el labio luego se une su mano en tu muslo subiendo lento trazando círculos que erizan tu piel.

Te tumban suave sobre la lona el fuego crepitando iluminando sus cuerpos. Raúl besa tu cuello mordisqueando suave dejando marcas rojas que arden delicioso. Xóchitl desabotona tu blusa exponiendo tus tetas al aire fresco sus pezones endureciéndose al instante. Qué ricas chichis murmura chupando uno lamiendo lento círculos húmedos que mandan chispas directo a tu clítoris hinchado. Tú arqueas la espalda gimiendo el sonido perdido en la noche selvática.

Sus manos everywhere: las de él grandes callosas masajeando tus muslos abriéndolos; las de ella suaves ágiles deslizándose bajo tu short rozando tu panocha empapada. dice ella metiendo dos dedos curvándolos adentro tocando ese punto que te hace ver estrellas. El olor a sexo se mezcla con el humo y la selva almizcle puro. Tú agarras la verga de Raúl dura gruesa venosa palpitando en tu palma. La acaricias de arriba abajo sintiendo la piel suave sobre el acero el precum goteando salado en tu lengua cuando la chupas.

Cambian posiciones fluidos como un ritual ancestral. Tú sobre Xóchitl sesenta y nueve su lengua en tu concha lamiendo lento chupando tu clítoris hinchado saboreando tus jugos dulces mientras tú devoras su panocha rosada jugosa oliendo a deseo femenino. Raúl se pone atrás de ti embistiéndote lento primero la punta abriendo tu entrada húmeda luego todo su largo llenándote estirándote delicioso. Cada embestida hace slap slap contra tu culo el sudor goteando entre vuestros cuerpos pegajosos.

Esto es la triada perfecta agente mi lujuria huésped sus cuerpos ambiente esta pinche selva que nos incita. No pares no pares

La intensidad sube gemidos convirtiéndose en gritos ahogados por la boca del otro. Xóchitl se corre primero temblando bajo ti chorros calientes en tu cara que lames ansiosa. Tú sigues al borde pulsos en tu clítoris latiendo con cada lamida de ella y cada golpe de Raúl profundo tocando tu cervix. Él gruñe Me vengo carnala adentro tuyo y explota caliente llenándote semen espeso goteando por tus muslos. Tú estallas ondas de placer cegador visión borrosa estrellas explotando cuerpo convulsionando en éxtasis puro.

Caen exhaustos entrelazados pieles pegajosas resbalosas de sudor semen y jugos. El fuego baja a brasas rojas el riachuelo susurrando arrullándolos. Raúl acaricia tu pelo La triada epidemiológica y ecológica del placer perfecto ¿no?. Xóchitl ríe bajito besando tu hombro Neta que se contagió en mí y no quiero cura. Tú sonríes sintiendo el afterglow cálido extendiéndose por cada célula plena satisfecha.

Al amanecer la selva despierta pájaros piando sol filtrándose. Se levantan con miradas cómplices promesas mudas de más noches así. El deseo no se apaga se propaga como debe en su triada agente huésped ambiente eterno en esa selva mexicana que los unió para siempre.

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