Try Pink Letra Traducida en mi Piel
Era un viernes chido en mi depa de la Condesa, con las luces tenues y el aire cargado de ese olor a jazmín que entra por la ventana abierta. Estaba sola, tirada en el sillón con mi cel en la mano, buscando rolas para ambientar la noche. De repente, sonó Try de Pink en mi playlist. Neta, la neta me encanta esa morra, pero el inglés a veces se me hace bola. Así que, sin pensarlo dos veces, tecleé en Google "try pink letra traducida". Salieron un chorro de páginas con la letra en español mexicano, bien clara y poética.
Me puse los audífonos y leí mientras cantaba bajito. "¿Dónde hay un puño? Te lo romperé con el mío... Donde hay un diente, te lo sacaré con el mío... Déjame intentarlo, déjame intentarlo..." Cada palabra me calaba hondo, como si Pink me estuviera hablando directo a mí. Hacía rato que con Alex, mi carnal del alma, las cosas en la cama se habían puesto rutineras, como tacos de la esquina siempre iguales. Pero esa letra... neta me prendió el foco.
¿Y si probamos algo nuevo? ¿Y si intentamos romper la rutina con todo?Sentí un calorcito subiéndome por el estómago, bajando hasta mis muslos. Mi mano se coló sola bajo la blusa, rozando mis chichis que ya se ponían duras como piedras.
El aroma de mi propia piel se mezclaba con el perfume dulzón que me eché en la mañana, y entre mis piernas ya sentía esa humedad traicionera empapando mis calzones. Me imaginé a Alex llegando, su cuerpo fuerte presionándome contra la pared, su aliento caliente en mi cuello. No aguanté más y le mandé un whats: "Wey, ven ya. Tengo una sorpresa con try pink letra traducida. Te espero en calzones mojados". Su respuesta fue un emoji de fuego y "Allá voy, mamacita".
Me levanté de un brinco, el corazón latiéndome a mil. Me metí al baño, me quité la ropa rápido y saqué del cajón secreto mi arma nueva: un vibrador pink, bien liso y brillante, que compré en línea hace semanas pero nunca me animé a probar. Era mi "try pink", inspirado en esa letra que me tenía loca. Me lo quedé viendo, imaginando cómo se sentiría dentro, zumbando contra mis paredes. Me vestí con un baby doll negro chiquito, pero guardé el pink para después. El espejo me devolvió una Sofia pendeja de excitada, con las mejillas sonrojadas y los labios mordidos.
No pasaron ni veinte minutos cuando tocaron la puerta. Abrí y ahí estaba Alex, con su sonrisa de cabrón y los ojos brillando como si ya supiera lo que le esperaba. Olía a colonia fresca y a esa cerveza que seguro se echó en el camino. "Órale, preciosa, ¿qué onda con esa letra traducida?" me dijo mientras me jalaba por la cintura, su mano grande apretándome la nalga con fuerza. Lo llevé al sillón, puse la rola de nuevo y le mostré la pantalla con la try pink letra traducida.
Nos sentamos pegaditos, sus muslos duros contra los míos, leyendo juntos. "Hazme daño, pero en secreto quiero que me duela... Déjame intentarlo..." Sus dedos trazaban círculos en mi brazo, subiendo despacito hasta mi cuello. Sentí su verga ya medio parada presionando mi pierna. "Neta, esta letra es fuego, Sofi. Me dan ganas de intentarlo todo contigo", murmuró con voz ronca, su aliento rozándome la oreja. Lo volteé a ver, nuestros ojos chocaron, y de volada nos besamos como si no hubiera mañana. Sus labios gruesos devorando los míos, lengua jugando, saboreando a menta y deseo puro.
La música seguía sonando bajito, marcando el ritmo de nuestros cuerpos. Sus manos se metieron bajo mi baby doll, amasando mis chichis con ganas, pellizcando los pezones hasta sacarme gemidos ahogados. "Estás rica, wey... tan suave", gruñó mientras yo le bajaba el zipper del pantalón. Su verga saltó libre, dura como fierro, venosa y palpitante. La tomé en mi mano, sintiendo el calor latiendo, el olor almizclado de su excitación invadiendo mis fosas nasales. La chupé despacio al principio, saboreando la sal de su prepucio, mientras él me acariciaba el pelo y jadeaba "Así, mami, qué chido...".
Pero quería más. Lo empujé suave al sillón y me paré frente a él, quitándome el baby doll con un movimiento lento, dejando que viera mis curvas desnudas a la luz de la lámpara. "Ahora viene lo de try pink", le dije con voz temblorosa de nervios y morbo. Saqué el vibrador pink del cajón, lo encendí y el zumbido llenó la habitación como un secreto compartido. Alex abrió grandes los ojos, su verga dando un salto. "¿Quieres que te ayude a probarlo, Sofi? Neta se ve cabrón". Asentí, mordiéndome el labio, y me recosté en el sillón con las piernas abiertas, exponiendo mi panocha depilada, ya brillando de jugos.
Él se arrodilló entre mis piernas, besándome los muslos internos, lamiendo despacio hasta llegar a mi clítoris hinchado. Su lengua era puro fuego, chupando y girando, mientras yo arqueaba la espalda y gemía fuerte, el sonido rebotando en las paredes. "¡Ay, wey, no pares!" Olía a sexo puro, a mi humedad dulce mezclada con su saliva. Tomó el vibrador pink y lo rozó contra mis labios vaginales, el frío inicial del juguete contrastando con mi calor. Lo metió poquito a poco, el zumbido vibrando dentro de mí, tocando spots que ni sabía que tenía. Sentí oleadas de placer subiendo por mi espina, mis paredes contrayéndose alrededor del pink, mientras Alex me miraba con ojos de lobo hambriento.
La tensión crecía como tormenta, mis caderas moviéndose solas, follándome el juguete mientras él lo empujaba más profundo. "Estás empapada, preciosa... siente cómo tiemblas", me dijo, su voz entrecortada. No aguanté y exploté en un orgasmo brutal, gritando su nombre, el cuerpo convulsionando, jugos chorreando por mis muslos. Pero no paramos. Lo jalé hacia mí, guiando su verga gruesa a mi entrada resbalosa. Entró de una, llenándome hasta el fondo, su peso sobre mí como una manta caliente.
Nos movimos en sincronía perfecta, piel contra piel sudada, el slap-slap de nuestros cuerpos chocando, sus bolas golpeando mi culo. Lo monté después, cabalgándolo con furia, mis chichis rebotando, sus manos en mi cintura marcándome. Olía a sudor, a semen próximo, a nosotros dos fundidos. "Vente conmigo, Alex... intenta todo...", le susurré recordando la letra. Él gruñó profundo, embistiéndome más duro, y sentimos el clímax juntos: yo otra vez, apretándolo como tenaza, él llenándome con chorros calientes que se desbordaban.
Caímos exhaustos, acurrucados en el sillón, el vibrador pink olvidado en el piso aún zumbando débil. Su pecho subía y bajaba contra mi mejilla, el corazón latiéndole fuerte en mi oído. "Gracias por esa try pink letra traducida, Sofi. Vamos a intentar más cosas, ¿va?" me dijo besándome la frente. Sonreí, sintiendo una paz chida, el cuerpo laxo y satisfecho. Afuera, la ciudad zumbaba indiferente, pero adentro, nuestra historia apenas empezaba a intentarlo todo.