El ardiente uso del try catch en java
Estaba yo en mi departamentito en la Condesa, con la lluvia azotando las ventanas como si quisiera entrar a la fiesta. El olor a café recién molido llenaba el aire, mezclado con ese aroma fresco de tierra mojada que se cuela por las rendijas. Llamé a Javier, mi compa del curro, porque neta no le hallaba al pinche código Java que me traía de cabeza. "Wey, ven y échame la mano con esto", le dije por WhatsApp. Él, con esa voz grave que me eriza la piel, contestó que sí en chinga.
Llega el pendejo empapado, sacudiéndose el agua del pelo negro y revuelto. Lo miro de arriba abajo: camisa blanca pegada al pecho musculoso, pantalones chidos marcando lo que traía debajo. Órale, ¿por qué siempre me pongo así con él? Le ofrezco una toalla y café caliente, y nos sentamos frente a la laptop en la mesa del comedor. Mis piernas rozan las suyas por accidente, y siento un cosquilleo que sube hasta mi entrepierna.
Pienso: "Si supiera lo que me provoca su cercanía, seguro ya me estaría comiendo a besos".
Abro el IDE, y le muestro el código. "Mira, wey, aquí me sale NullPointerException cada rato. No sé qué pedo". Javier se acerca, su aliento cálido en mi cuello mientras lee la pantalla. Sus dedos fuertes toman el mouse, y empieza a teclear. "Es fácil, Ana. Necesitas el uso del try catch en java. Try para intentar el código riesgoso, y catch para agarrar la excepción si sale mal". Su voz es como terciopelo, explicando algo tan técnico que de repente me suena sensual.
Siento su muslo presionando el mío, y no me alejo. Al contrario, me recargo un poquito más. Él escribe el bloque try { ... } catch (Exception e) { ... }, y el código compila perfecto. "¡Simón! ¡Chingón, Javier!", le digo, y le doy un abrazo impulsivo. Nuestros cuerpos se pegan, su pecho duro contra mis tetas, y huelo su colonia mezclada con lluvia. El corazón me late a mil.
Acto uno cerrado, pero la tensión nomás crece. Nos quedamos así un segundo eterno, mirándonos a los ojos. Los suyos, cafés intensos, bajan a mis labios. "Gracias, carnal. Eres un genio", susurro. Él sonríe picoso: "No es nada, pero si quieres practicar más el uso del try catch en java, aquí estoy". Su mano se queda en mi cintura, y yo no la quito. El ambiente se calienta, la lluvia suena como redoble de tambores.
La cosa escala cuando le pido que me explique de nuevo, pero ya no es solo código. Me siento en su regazo, fingiendo que quiero ver mejor la pantalla. Su verga se para dura contra mis nalgas, y yo me muevo despacito, frotándome. "¿Ves? Try para lanzar el exception, catch para manejarla sin que el programa se vaya al carajo", dice él con la voz ronca, mientras sus manos suben por mis muslos. Siento su calor a través del pantalón de pijama.
En mi cabeza: "Neta, este wey me va a volver loca. Quiero que me 'cache' a mí ahora".
Me volteo y lo beso, suave al principio, saboreando sus labios salados por la lluvia. Nuestras lenguas se enredan como código anidado, húmedas y urgentes. Él gime bajito, un sonido que vibra en mi boca y me moja la panocha. Le quito la camisa, mis uñas raspan su piel morena, oliendo a hombre sudado y excitado. Sus pezones duros bajo mis dedos, y él me aprieta las nalgas, levantándome contra él.
Caemos al sillón, yo arriba. Le bajo el zipper, libero su verga gruesa, venosa, palpitando en mi mano. La acaricio despacio, sintiendo el pulso acelerado, el calor que quema. "Javier, fóllame como si fueras mi exception handler", le digo juguetona. Él ríe: "Try my cock, catch the orgasm", mezclando inglés con su acento mexicano. Me encanta.
Me quita la blusa, libera mis tetas grandes y firmes. Chupa un pezón, lo muerde suave, enviando descargas eléctricas directo a mi clítoris. Gimo fuerte, el sonido ahogado por la lluvia. Sus dedos bajan a mi short, lo deslizan, y encuentran mi coño empapado, resbaloso de jugos. "Estás chorreando, Ana. Qué rico". Introduce dos dedos, los mueve en try-catch rítmico: try rápido, catch profundo. Mi cadera se mueve sola, persiguiendo el placer.
La intensidad sube. Lo empujo al piso, alfombra suave bajo sus nalgas. Me monto en él, guío su verga a mi entrada. Lentito la meto, centímetro a centímetro, sintiendo cómo me estira, llena. "¡Ay, wey, qué prieta estás!", gruñe él, agarrándome las caderas. Empiezo a cabalgar, tetas rebotando, sudor perlando nuestra piel. El slap-slap de carne contra carne mezcla con mis gemidos y sus jadeos. Huele a sexo puro, almizcle y deseo.
Internal struggle: por un segundo dudo, "¿Y si solo es el momento? ¿Y si mañana es awkward en la oficina?". Pero él me mira, "Te quiero desde hace meses, Ana. Esto no es excepción, es la regla". Eso me enciende más. Acelero, clavo las uñas en su pecho, mi clítoris rozando su pubis. La tensión crece como un loop infinito, hasta que exploto.
Acto tres: el clímax. Mi orgasmo llega como un NullPointer bien cachado: violento, total. Grito "¡Sí, Javier, chíngame!", mi coño aprieta su verga en espasmos, jugos chorreando por sus bolas. Él se tensa, gruñe como animal, y me llena de leche caliente, pulsos y pulsos dentro de mí. Colapso sobre él, respiraciones entrecortadas, piel pegajosa de sudor.
Afterglow: nos quedamos así, abrazados en el piso, lluvia amainando afuera. Su mano acaricia mi espalda, besos suaves en la frente. "El mejor uso del try catch en java ever", bromea. Río bajito, "Neta, wey. Try para la vida normal, catch para estos momentos contigo". Sentimos el calor residual, el olor a sexo impregnado en la piel, el pulso calmándose.
Nos levantamos despacio, ducha juntos: agua caliente lavando fluidos, manos explorando de nuevo pero tierno. En la cama, envueltos en sábanas frescas, hablamos del código, del trabajo, de nosotros. "Mañana en la oficina, ¿qué?", pregunto. "Try dating oficial, catch forever", responde. Me duermo con su brazo alrededor, sabiendo que este bug se resolvió perfecto.