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Build Fighters Try Despierta Pasiones

7472 palabras

Build Fighters Try Despierta Pasiones

La luz tenue del depa iluminaba la mesa del comedor, repleta de piezas diminutas de plástico, herramientas finas y las cajas abiertas de nuestros kits de Gunpla. Olía a pegamento fresco mezclado con el aroma dulce del café que acababa de preparar. Yo, Ana, de veintiocho pirulos, estaba sentada frente a Marco, mi carnal de la prepa que ahora era el wey más guapo que conocía. Habíamos quedado para una noche de build fighters try, como le decíamos a nuestras sesiones locas de armar modelos inspirados en el anime Build Fighters Try. Neta, qué chido era revivir esas batallas épicas con las manos.

Marco, con su playera ajustada que marcaba sus bíceps tatuados, sostenía una pinza con delicadeza, ensamblando el brazo de un fighter rojo. Sus ojos cafés brillaban bajo la lámpara, y cada vez que se concentraba, mordía su labio inferior. Órale, este pendejo está cañón esta noche, pensé, sintiendo un calor subirme por el estómago. Hacía meses que la tensión entre nosotros flotaba como el humo de un asador, pero siempre lo disimulábamos con chistes sobre quién armaba el mejor mecha.

"¡Mira, wey! Este build fighters try mío va a destrozar al tuyo", le dije riendo, mientras colocaba una pieza en mi modelo azul. Mis dedos rozaron los suyos por accidente al alcanzar el superglue, y un chispazo eléctrico me recorrió el brazo. Su piel era cálida, áspera por el trabajo en el gym, y olía a jabón mezclado con sudor leve del día. Él levantó la vista, sonriendo con esa dentadura perfecta.

"¿Ah sí, nena? Vamos a ver quién gana la batalla real", respondió con voz grave, guiñándome el ojo. Su mirada se demoró en mis labios, y sentí mis pezones endurecerse bajo la blusa ligera. El aire se sentía más pesado, cargado de algo más que plástico y pintura.

¿Y si le digo que me late desde hace rato? No mames, Ana, no seas pendeja, el ambiente está perfecto para intentarlo.

Seguimos armando, pero la plática derivó a lo personal. Hablamos de cómo Build Fighters Try nos había unido en la uni, de las noches viendo episodios hasta el amanecer. Sus risas retumbaban en el espacio, profundas y masculinas, haciendo vibrar mi pecho. Cada roce accidental —un codo contra mi muslo, sus rodillas tocando las mías bajo la mesa— avivaba el fuego. Mi piel picaba de anticipación, y entre mis piernas sentía esa humedad traicionera creciendo.

De pronto, su fighter terminó primero. Lo levantó triunfante, y al celebrarlo, su mano libre cayó sobre mi rodilla. No la quitó. En cambio, la apretó suave, subiendo un poquito. Mi pulso se aceleró como un motor de V8, el corazón latiéndome en las sienes.

"¿Sabes qué, Ana? Este build fighters try tuyo está quedando perrón... como tú", murmuró, su aliento cálido rozando mi oreja mientras se inclinaba. Olía a menta y deseo puro. No pude más. Giré la cara, y nuestros labios chocaron en un beso hambriento. Sus labios eran suaves pero firmes, sabían a café dulce y promesas. Gemí bajito contra su boca, mis manos enredándose en su cabello negro revuelto.

La mesa tembló cuando la empujé para subirme a horcajadas sobre él. Sus manos grandes exploraron mi espalda, bajando a mi culo y apretándolo con fuerza juguetona. ¡Qué rico se siente su verga dura contra mí! La sentía presionando mi entrepierna a través de los jeans, gruesa y palpitante. Mordí su cuello, saboreando la sal de su piel, mientras él gruñía como un luchador en la lona.

"Te quiero desde que te vi armando tu primer Gunpla, carnala", confesó entre besos, su voz ronca de pura lujuria. Lo besé más profundo, chupando su lengua, mientras mis caderas se mecían solas contra su bulto. El sonido de nuestras respiraciones agitadas llenaba el cuarto, mezclado con el crujir de la silla bajo nuestro peso.

Nos paramos tambaleantes, besándonos como posesos camino al sofá. Allí, él me quitó la blusa con urgencia, exponiendo mis tetas llenas en el bra negro de encaje. Sus ojos se oscurecieron de hambre. "Estás de fuego, wey", dijo lamiéndose los labios. Se arrodilló frente a mí, besando mi ombligo, bajando lento hasta desabrocharme los jeans. El aire fresco besó mi piel húmeda, y cuando me los bajó junto con las calzas, inhaló profundo mi aroma almizclado.

Su aliento caliente en mi panocha me va a matar. ¡Ya méteme los dedos, pendejo!

Sus dedos gruesos separaron mis labios hinchados, rozando mi clítoris con maestría. Gemí fuerte, arqueando la espalda, el placer como rayos eléctricos subiendo por mi espina. "¡Qué chingón, Marco! No pares..." Lamió despacio, su lengua plana saboreándome entera, chupando mi jugo dulce y salado. El sonido húmedo de su boca devorándome era obsceno, delicioso. Mis manos tiraban de su pelo, guiándolo más adentro, mientras mis muslos temblaban.

Lo jalé arriba, desesperada por sentirlo dentro. Le arranqué la playera, admirando su torso esculpido, pectorales firmes y abdomen marcado. Besé cada tatuaje, mordiendo suave. Él se desvistió rápido, su verga saltando libre, venosa y curvada, goteando precum. La tomé en mi mano, suave como terciopelo sobre acero, y la masturbé lento, oyendo sus jadeos roncos.

"Chúpamela, Ana, porfa", suplicó con voz quebrada. Me arrodillé gustosa, oliendo su esencia masculina embriagadora. Lamí la cabeza, saboreando el salado pre-semen, luego lo engullí profundo, mi garganta acomodándose a su grosor. Él gemía "¡Órale, qué rica boca!", sus caderas empujando leve. Lo mamé con hambre, saliva chorreando, mis ojos fijos en los suyos nublados de placer.

No aguantamos más. Me tumbó en el sofá, abriéndome las piernas ancho. Se posicionó, frotando su verga contra mi entrada resbalosa. "¿Lista para la batalla final, como en build fighters try?", bromeó jadeante. Reí, pero se cortó en un grito cuando empujó adentro, llenándome centímetro a centímetro. ¡Madre santa, qué llena me deja! Tan gruesa, tocando todo.

Empezó a bombear lento, profundo, cada embestida mandando ondas de placer puro. El slap-slap de piel contra piel resonaba, mezclado con mis alaridos "¡Más duro, wey! ¡Chíngame rico!" Sus manos amasaban mis tetas, pellizcando pezones, mientras sudaba sobre mí, gotas cayendo en mi pecho. Aceleró, follándome como un pistón, mi panocha apretándolo como guante. Sentí el orgasmo construyéndose, tensión en mi vientre, pulsos en mi clít.

"¡Me vengo, Marco!", grité, explotando en espasmos violentos, jugos chorreando. Él rugió, hundiéndose hasta el fondo, su verga hinchándose al eyacular chorros calientes dentro de mí. Nos convulsionamos juntos, besándonos descontrolados, el mundo reduciéndose a tacto, olor a sexo y gemidos compartidos.

Caímos exhaustos, enredados sudorosos. Su cabeza en mi pecho, mi mano acariciando su espalda. El cuarto olía a nosotros: semen, sudor, placer consumado. Los Gunpla a medio armar nos miraban desde la mesa, testigos mudos de nuestra propia batalla ganada.

Esto fue mejor que cualquier build fighters try. Y sé que lo intentaremos de nuevo, carnal.

Nos quedamos así, respirando en sincronía, con sonrisas tontas. Mañana armaríamos los fighters... pero esta noche, habíamos construido algo más grande: nosotros.

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