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Videos XXX Tríos HMH que Despiertan el Fuego

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Videos XXX Tríos HMH que Despiertan el Fuego

Imagina que estás en tu depa en la Condesa, con el sol de la tarde colándose por las cortinas de lino, tiñendo todo de un naranja cálido. Tú, Ana, una morra de veintiocho pirulos, con curvas que vuelven locos a los weyes, te sientas en el sillón de piel sintética que cruje bajito con tu peso. El aire huele a café recién molido y a tu perfume de vainilla que se mezcla con el sudor ligero de la ciudad. Agarras tu laptop, las yemas de tus dedos rozan el teclado tibio, y tecleas videos xxx trios hmh. Neta, siempre has sido curiosa, pero hoy sientes un cosquilleo en el estómago, como mariposas cabronas que no paran.

Los videos cargan rápido, thumbnails con cuerpos entrelazados: dos vatos guapos, musculosos, con vergas duras como fierro, y una chava en medio, gimiendo como si el mundo se acabara. El sonido de sus jadeos sale de los bocinas, grave y húmedo, haciendo que tus pezones se endurezcan contra la blusa de algodón fina.

¿Y si yo estuviera ahí? ¿Sentiría esas manos grandes apretándome las nalgas, bocas chupando mi piel?
Piensas, mientras deslizas una mano por tu muslo, rozando el borde del short de mezclilla. El deseo crece, un calor que sube desde tu entrepierna, humedeciendo tus panties de encaje.

De repente, el timbre suena, agudo y juguetón. Es Marco, tu carnal de toda la vida, pero no como hermano, wey: el wey con el que has coqueteado mil veces en fiestas, con ojos cafés que te desnudan. Detrás de él, Alex, su compa del gym, alto, tatuado, con una sonrisa pícara que dice trouble. Órale, ¿qué pedo? Les abres, el olor de sus colonias invadiendo el espacio: una fresca de menta y otra ahumada como tequila reposado.

Wey, Ana, traemos chelas y ganas de neta ver algo chido —dice Marco, pasando con una six de Indio Sol en la mano, el vidrio helado goteando condensación que moja el piso de madera.

Te ríes, el corazón latiéndote como tambor. Perfecto timing, cabrones. Los invitas al sillón, tus caderas balanceándose al caminar, sabiendo que te miran el culo. Pones la laptop en la mesa de centro, el ventilador zumbando bajito arriba. ¿Quieren ver unos videos xxx trios hmh que encontré? Son de a madre, dices con voz ronca, sentándote entre ellos, tus muslos rozando los suyos, piel contra denim áspero.

El primer video arranca: una morra como tú, en una cama king con sábanas de satén negro. Dos vatos la rodean, uno besándole el cuello, el otro lamiéndole las tetas. Los gemidos llenan la habitación, ahh, sí, más duro, y sientes el pulso en tu clítoris acelerarse. Marco se mueve inquieto, su verga abultándose en los jeans. Alex pasa un brazo por tu hombro, su mano grande cayendo casualmente sobre tu teta, el pulgar rozando el pezón.

Esto está pasando de veras. No es un sueño loco
.

La tensión sube como el calor de un comal. Tus respiraciones se sincronizan, pesadas, el aire cargado de feromonas, sudor y excitación. Marco te gira la cara, sus labios carnosos chocan con los tuyos: beso húmedo, lengua explorando tu boca con sabor a chicle de menta. Alex no se queda atrás; baja la mano por tu blusa, desabrochándola con dedos hábiles, exponiendo tus tetas redondas, pezones oscuros duros como piedras. Los chupa, uno y luego el otro, succionando con fuerza que te arranca un gemido gutural. ¡Puta madre, qué rico!

Te levantas, temblando de anticipación, el piso fresco bajo tus pies descalzos. Te quitas el short, panties pegados a tu panocha mojada, el aroma almizclado de tu excitación flotando. Ellos se desabrochan, vergas saltando libres: Marco grueso y venoso, Alex larga y curva, ambas palpitando, gotas de precum brillando en la punta. Las agarras, piel caliente y suave sobre acero, masturbándolas lento, sintiendo venas saltar bajo tus palmas. Mmm, qué chingonas están, murmuras, lamiéndote los labios.

Te arrodillas en la alfombra mullida, el olor de sus pubes a jabón y hombre invadiendo tus fosas nasales. Chupas a Marco primero, lengua girando en la cabeza, saboreando sal y almizcle, mientras Alex te acaricia el pelo, guiándote. Cambias, garganta profunda en Alex, arcadas placenteras mientras Marco te mete dos dedos en la panocha, curvándolos contra tu punto G. Estás chorreando, Ana, neta eres una puta deliciosa, gruñe él, y tú solo gimes alrededor de la verga, vibraciones que lo hacen jadear.

El medio acto explota en intensidad. Te llevan a la cama, colchón hundiéndose bajo tres cuerpos. Marco te abre las piernas, lengua plana lamiendo tu clítoris hinchado, chupando jugos que sabe a miel salada. Alex se pone detrás, escupiendo en tu culo, dedo entrando suave, dilatando.

¿Puedo? ¿Quieres que te cojamos los dos?
Pregunta, voz ronca de deseo. Sí, cabrón, métemela, respondes, empinándote. Entras en éxtasis cuando Marco te penetra la panocha, embestidas lentas al principio, estirándote deliciosamente, y Alex empuja en tu culo, centímetro a centímetro, llenándote hasta el tope. El roce de sus vergas a través de la delgada pared te vuelve loca, gemidos saliendo en oleadas: ¡Ay, wey, más fuerte! ¡No paren!

Sudor perla sus pechos, goteando sobre tu espalda, piel resbaladiza chocando con palmadas húmedas. El cuarto huele a sexo puro: semen, coño mojado, piel caliente. Cambian posiciones, tú encima de Alex, cabalgándolo reverse cowgirl, panocha tragando su verga hasta las bolas, mientras Marco te besa la boca, mordiendo labio. Tus tetas rebotan, manos amasándolas, pellizcos en pezones que mandan chispas a tu cerebro. El clímax se acerca, tensión enredada como resorte: Voy a venirme, pinches cabrones.

Lo haces explotar primero, orgasmos en cadena. Tu panocha se contrae alrededor de Alex, chorros calientes salpicando su abdomen, grito ahogado en la garganta de Marco. Él se corre en tu boca, semen espeso y caliente bajando por tu garganta, salado y adictivo. Alex te sigue, llenándote el coño de leche tibia que se escapa goteando por tus muslos. Colapsan los tres, respiraciones entrecortadas, cuerpos enredados en sábanas revueltas, piel pegajosa y sonrosada.

En el afterglow, el sol ya se ha ido, luces de la ciudad parpadeando por la ventana. Marco te acaricia el pelo húmedo, Alex besa tu hombro, suspiros suaves.

Neta, esto fue mejor que cualquier video xxx trios hmh
, piensas, sonriendo perezosa. No hay culpas, solo satisfacción profunda, un lazo nuevo forjado en placer mutuo. Te acurrucas entre ellos, el latido de sus corazones sincronizándose con el tuyo, sabiendo que esto apenas empieza. El aroma residual de sexo lingera, prometiendo más noches de fuego.

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